Maverick Viñales, campeón del mundo de Moto3
Maverick Viñales, campeón del mundo en Moto3
gp de valencia | moto3

Maverick Viñales, campeón del mundo de Moto3

En una carrera de infarto, el de Figueres logra la victoria en Valencia que le corona como el mejor piloto del planeta

Actualizado:

Solo podía quedar uno y la tensión se mascaba desde el principio. Quien ganara la carrera se haría también con el título mundial. Imposible pedir más para que el circuito Ricardo Tormo se svistiera de fiesta, adrenalina y emoción hasta el último instante. Porque hasta el último suspiro el trofeo cambió el nombre de su dueño. Y al final, Valencia decidió que Maverick Viñales lograra un fantástico triunfo para coronarse como el mejor piloto del mundo en la categoría de moto3.

No podían salir a especular porque solo se podía ganar. Toda la temporada acumulada en cinco puntos y 24 curvas que coronarían al más rápido de la tercera categoría. La salida, limpísima, introdujo el guión de la película que se desarrolló como un thriller. En una categoría con tanta igualdad en las motos, la primera posición ofrece una ventaja que puede marcar las diferencias y fue Maverick Viñales el que lo logró, seguido por Luis Salom y Álex Rins, y tiraron hacia delante intentando quedarse solos para evitar peligros e interrupciones en su guerra por superar la bandera de cuadros en primera posición.

Se les pegaron Jonas Folger y Miller y los intentos de ataque fueron constantes aunque los tres aspirantes a la corona se agarraron a su posición con los puños y los dientes apretados. Nadie iba a ceder, pero las prisas podían provocar errores o sustos como el que sufrió Álex Rins, compungidos los rostros en el taller porque ya veían al piloto en el suelo. Pero la adrenalina le mantuvo firme en la lucha por la primera posición que pronto se ganó Luis Salom. El mallorquín, líder de la competición durante gran parte de la temporada, fue hacia el horizonte de la victoria mientras sus rivales se pegaron a él para aprovecharse de su ritmo, unas centésimas superior a los demás.

No obstante, Viñales le devolvió el adelantamiento a Salom en el mismo lugar donde le había pasado en primera instancia. Y los nervios comenzaron a dispararse conforme se quedaban sin vueltas. Así le pasó a Salom, que terminó en la grava tras pasarse de frenada y dejó al grupo en un cuarteto infernal. El mallorquín regresó a la pista e intentó una remontada heroica desde la decimosexta posición, pero entró algo de tierra en la moto que le impidió la machada.

El tercero en discordia, Álex Rins, probó fortuna y atacó a Viñales y a seis vueltas para el final, Miller, que acompañaba al grupo, terminó por los suelos. Solo quedaban tres, pero solo ganaría uno. Las últimas dos vueltas se encargaron de levantar a los aficionados en las gradas porque el cambio de posiciones fue incontable entre Viñales y Rins, que apenas veían la carretera, tan brillante el triunfo que les aguardaba en la meta.

Y fue Viñales el más listo, el que aguantó el arreón final de Rins, que se dejó un hueco por el que perdió la carrera y el título. Viñales, que había conquistado dos grandes premios (en Jerez y Le Mans) superó a Salom (siete triunfos) y a Rins (seis) gracias a su impresionante último empujón y a su regularidad durante el año. Le espera la gloria de Moto2, con Salom como compañero de equipo. Rins aguantará un año más en Moto3, pero para siempre han dejado ya la estampa de la copetitividad, de la acción, la emoción, las lágrimas de alegría y los gestos de decepción por haber perdido el título mundial más disputado de los últimos años.

"Aún no me lo creo, me he echado a llorar. Esta es mi vida y soy campeón del mundo, y voy a intentar ganar otro campeonato. De ver que el Mundial estaba perdido a esto es lo mejor. Creo que lo merecíamos". La alegría inmensa de Viñales chocaba con el gesto decepcionado de Salom, aunque no se olvidó de agradecer a su equipo la gran temporada que había hecho: "Tengo que agradecer a Álex y a Maverick por haberme hecho mejor piloto", comentó a pie de moto. Él y Rins se fundieron en un gran abrazo conscientes de que la derrota les había unido. Aunque el barcelonés sonreía ante la adversidad: "Hemos hecho un año brillante, luchando siempre con los mejores. Estoy muy contento y muy agradecido al equipo por ayudarme en los malos momentos". La deportividad también triunfa fuera de la moto.