Javier Fernández
Javier Fernández - AFP

Juegos Olímpicos de InviernoUna cantera de «Javis Fernández»

La Federación de Hielo quiere abrir ya este año un centro propio para acoger a los nuevos aspirantes a medalla

Actualizado:

Es el otro sueño de Javier Fernández. Después de la medalla olímpica que logró anteayer en Pyeongchang. El español, que ha hecho más grande el patinaje mundial, quiere hacerlo también desde casa. Evitar a sus sucesores la misma epopeya que él tuvo que pasar para ser el más grande. Y su segundo sueño tiene mucho de certezas. La Federación Española de Hielo quiere abrir este año un centro propio para acoger a los próximos campeones. De los patines, y de todas las disciplinas. «El proyecto está terminado. Y queremos que se abra en este año porque queremos empezar ya el ciclo olímpico. Una buena pista, con vestuarios, cafetería, sin lujos, pero preparada. Tenemos una veintena buena de patinadores y también muy buenos jugadores de curling. Tenemos seis selecciones de hockey que aspiran a subir de nivel. Solo tenemos que sentarnos con el Consejo Superior de Deportes (CSD) y cerrar el acuerdo económico, pero estamos dispuestos a financiarlo con recursos personales. Está hecho el presupuesto de 1,7 millones de euros, podría ser algo hecho en dos meses», explica para ABC desde Pyeongchang Frank González, presidente orgulloso de una Federación que se va a dejar la piel por generar más «Javis Fernández».

«Tenemos muchos jóvenes que se están sacrificando igual que Javier. Pueden llegar, pero no pueden dedicarle todas las horas que necesitan al hielo porque no lo tienen. No les podemos exigir a nuestros deportistas lo máximo si no les damos lo que necesitan», continúa González.

Y lo que necesitan es una instalación gestionada por ellos mismos, dedicada en exclusiva a la enseñanza y a la formación. Un Centro de Alto Rendimiento que incluya, al menos, dos pistas, porque el curling necesita una instalación específica. «Tenemos una máxima: primero debemos tener la instalación, luego llegarán los entrenadores y después, los deportistas. Ese es el orden para poder despegar, pero sin la base, que son las pistas, no podemos exigirles nada a los deportistas. Javier hizo un camino muy complicado que ha dado sus frutos, pero los demás debemos intentar que sigan su estela, pero de una forma más sencilla», prosigue González.

Habla de ubicarla en Barcelona, porque es ahí donde está la sede de la Federación, pero se podría hablar de Madrid o incluso Málaga. ¿Málaga? «Queremos una ciudad atractiva, como estas tres, que pueda atraer a deportistas y entrenadores extranjeros para que participen con nosotros en seminarios, campamentos de verano y competiciones. Que tengan una buena oferta de ocio, de clima, playa... Nosotros les venderíamos el hielo, pero sé que estadounidenses, nórdicos, alemanes, vendrían seguro porque ya hemos estado haciendo contactos».

Javier Fernández tiene un papel principal en el plan. «Es por él por lo que somos reconocidos. He recibido felicitaciones de otras federaciones, que reconocen la labor que estamos haciendo, y es gracias a lo que él ha logrado. Cuando tome una decisión sobre su carrera le daremos todo el apoyo». El madrileño ya celebra campamentos de verano para enseñar a niños, un papel que le encanta representar. Por eso, el proyecto contará con él como figura principal.

«Por supuesto. El plan es que Javier sea el instructor y educador para las futuras estrellas. Hacer cursos seminarios y que atraiga a alumnos de todo el mundo que quieren entrenar con él, y a los aficionados que se ha ganado con sus triunfos. Teniendo un campeón como él, ¿para qué necesitamos contratar a alguien de fuera? Seguro que lo inaugurará y llevará su nombre. Pero para eso necesitamos la instalación y la necesitamos ya», sentencia.

Casi 600 licencias

Si se puede atraer los recursos técnicos y deportivos, no tendrá que desembolsarse la partida que hoy genera el mayor de los gastos: viajes y concentraciones en el extranjero porque las 18 pistas de España no pueden soportar al deporte de élite, las clases particulares, las clases para niños, las horas abiertas al público, el hockey, el curling, patinaje artístico y el de velocidad. «Hemos crecido mucho en los últimos cinco años, con más de 2.400 licencias en todas las disciplinas (600 en patinaje, 4 en skeleton, más de 1.000 en hockey, 200 en curling, entre otras). Con ayuda del CSD, el Comité Olímpico Español, diversas federaciones y los padres, como tuvo que hacer Javier en su día. Pero sin sedes no podemos ofrecer más actividades; sin más torneos no suben las licencias y así no llegan los recursos».

No quiere que el bronce olímpico de Javier Fernández sea solo una anécdota de un pionero con más milagros y esfuerzo que recursos. «Para nosotros es, como ha dicho Javier, un oro. Él estaba muy satisfecho, y nosotros con él. Tenemos que ser capaces de avanzar y de hacer atractivo este deporte. Para los medios y las empresas. Para que la gente entienda que no solo hay fútbol en la vida. No digo que sea fácil conseguir otra medalla, pero tenemos el ánimo y la intención de allanar el camino para la segunda». Una cantera de «Javis Fernández».