David Silva conduciendo el balón en un partido con España
David Silva conduciendo el balón en un partido con España
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Mundial Rusia 2018David Silva

David Silva, convocado por Julen Lopetegui para el Mundial 2018 de Rusia

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Este canario menudo lleva desde 2006 en la selección española, toda una vida. Y algo tendrá que siempre ha tenido presencia en el equipo nacional, uno de los futbolistas que más veces ha vestido la camiseta roja. Hace ya tiempo superó la 100 internacionalidades y busca en Rusia saldar una deuda con los Mundiales. España reclama el duende de este genial atacante.

En Sudáfrica, a David Silva se le vio solo en el primer partido, el de la derrota ante Suiza, y nada más. En Brasil, al canario se le recuerda por ese fallo con 1-0 ante Holanda que hubiera dejado el ecnuentro encarrilado antes del descanso (luego llegó el desastre total, 1-5 y bochorno en Salvador de Bahía). Ahora quiere resarcirse en Rusia y tiene asegurada su presencia en el equipo titular. Como para no tenerla.

Más que nada porque Silva se ha ido haciendo cada vez más bueno. Aporta un montón de alternativas al ataque de la selección y además disfruta de un acierto que otros no tienen. Lleva 35 goles, que no es ninguna tontería (cuarto goleador histórico en la lista de la Federación), y siempre que le pelota llega a sus pies se genera peligro.

En la era Lopetegui, es el máximo realizador, buena muestra de lo bien que ha entendido el estilo de Lopetegui. El técnico tiene también una especial predilección por el canario, que vale tanto para la banda derecha como para la izquierda. Se asocia muy bien con los centrocampistas y es rápido a la hora de leer la siguiente jugada. Sirve, si es necesario, como falso delantero.

La temporada de Silva ha sido muy buena en el Manchester City, aunque es verdad que el epílogo ha estado marcado por un asunto personal que ha afectado al canario. De todos modos, se ha puesto a tono con una pretemporada individualizada y está a tope para el torneo de Rusia. Se le necesita por su magia y por su gol, que España no anda precisamente sobrada de lo segundo.