Todo listo en el estadio Luzhniki, que acogerá el partido inaugural
Todo listo en el estadio Luzhniki, que acogerá el partido inaugural - REUTERS
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Mundial de Rusia 2018A las cinco de la tarde

Empieza hoy un Mundial marcado por la destitución de Lopetegui. El primer partido se disputa en el antiguo estadio Lenin en el que el Madrid nunca ha ganado. Los argentinos sufrieron el primer gran desengaño al perder contra Uruguay en Montevideo hace 78 años

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Decía Albert Camus que había aprendido que en el fútbol como en la vida la pelota nunca llega por donde se espera. Eso es lo que ha sucedido con el fichaje de Lopetegui por el Madrid y su fulminante destitución, un cisne negro cuyo impacto es imposible de evaluar. En cualquier caso, un pésimo augurio para La Roja, que no podía empezar peor la competición.

Pero las miradas están puestas hoy en el Stadium Luzhniki, inaugurado con el nombre de Lenin en 1956 y remodelado para el Mundial. Este vestigio soviético es, por cierto, uno de los pocos campos en los que el equipo de Florentino Pérez no ha ganado nunca. A la torera hora de las cinco de la tarde, Rusia y Arabia Saudí medirán sus fuerzas. Será el mismo escenario en el que se disputará la final el próximo 15 de julio.

Como el fútbol es absolutamente imprevisible, es imposible conocer las dos selecciones que saltarán al césped ese día. La Argentina de Messi no tiene muchas posibilidades, a juzgar por el repaso que sufrió ante España. Pero merece la pena recordar que jugó y perdió la final del primer Mundial que se celebró en Uruguay en 1930.

Aquella tarde un millón de argentinos se congregó en un muelle para despedir a los diez barcos repletos de aficionados que partían desde el Río de la Plata hasta Montevideo. La multitud rugía: «¡Victoria o muerte!». Sonaban los tangos de Gardel. Tras el viaje fluvial, todos los visitantes fueron cacheados por los oficiales de aduanas, que quería evitar la entrada de armas. Tuvieron que volver a su país con la tremenda decepción de la derrota. Uruguay se impuso por 4-2 en un partido que se celebró en un clima bélico, incluidas las amenazas de muerte sufridas por los argentinos en su hotel. Sólo cuatro equipos europeos acudieron a aquel Mundial. Ni España ni Inglaterra, la gran favorita, asistieron por las enormes distancias.

Han pasado 78 años y la competición se ha convertido en un espectáculo global. Y yo sigo recordando con nostalgia aquel partido que escuché por la radio en la cocina de mi casa entre España y Checoslovaquia en Chile. Tenía siete años, estaba medio dormido y la decepción fue tremenda. Ha transcurrido mucho tiempo pero hay algo que no ha cambiado: victoria o muerte. Ganar sigue siendo lo más importante. Ya lo dijo Beckenbauer: «Cruyff era mejor, pero yo fui campeón».