Copa Sudamericana

La simulación más ridícula de la historia del fútbol

En una acción inaudita, el portero Johan Padilla se tiró de forma descarada al sentir un contacto... ¡del colegiado!

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Como deporte más popular y extendido del mundo, el fútbol ha dejado imágenes de todo tipo en sus más de cien años de historia. Épica, golazos, ejemplos de deportividad y también violencia e intentos de engañar a los árbitros.

Lo que no se había visto hasta ahora era que un futbolista tratase de simular una supuesta agresión cometida por el mismísimo árbitro del encuentro. Lo hizo el optimista portero Johan Padilla, en los últimos minutos del empate a 1-1 entre el Nacional de Ecuador contra el San Jose, en el marco de la Copa Sudamericana.

El guardameta, que recibió una amarilla por retrasar su saque para perder tiempo, fue castigado con una tarjeta amarilla por el árbitro del encuentro, el venezolano venezolano José Argote. Disconforme con la decisión, su forma de exteriorizarlo fue no mirar ni hacer caso al colegiado, que trataba de enseñarle la cartulina con el brazo en alto.

Argote, molesto por no poder captar la mirada del portero, tocó su hombro para que recibiera el castigo correctamente. Y entonces sucedió lo nunca visto. Padilla, ante el ligero toque del juez del encuentro, se echó hacia atrás y se acabó tirando al suelo en una grotesca simulación.

La sorpresa fue absoluta entre los futbolistas y en la grada. ¿Qué pretendía? ¿Que el árbitro se expulsase a si mismo? Afortunadamente para él, el colegiado no hizo más sangre y decidió perdonarle la segunda amarilla, quizás por lo ridículo de su acción.