Federación Española de Fútbol

Una «sheriff» para el fútbol

Ana Muñoz Merino, la primera mujer directiva en la Federación, pilotará el nuevo departamento de integridad

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En la atmósfera masculina, varonil y tantas veces procaz del fútbol se ha colado una pionera. Una mujer en un cargo directivo en la FederaciónEspañola. Ana Muñoz Merino, catedrática de derecho financiero y tributario, exdirectora de la Agencia Antidopaje y exdirectora general del Consejo Superior de Deportes, es la encargada de tapar esa grieta que se remonta al 29 de septiembre de 1923, la fecha de fundación de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). El nuevo presidente, Luis Rubiales, el que sustituye al imputado Ángel Villar de los chanchullos y el cortijo, la ha nombrado vicepresidenta al mando de un módulo de nueva creación, el departamento de integridad.

El cambio de rumbo que anuncia Rubiales para el deporte rey en España se plasma en la designación de esta abogada leonesa cuya imagen se asocia sin remedio a la lucha contra el dopaje. Desde el día que puso su férrea voluntad en la antigua sede de la Agencia Antidopaje de la calle Ferraz en Madrid, quedó atrapada por el magnetismo del deporte. Acudió cada día al juicio de la operación Puerto contra Eufemiano Fuentes y su clan, sentada siempre en la sala detrás de los acusados. Fichó al guardia civil que los detuvo, Enrique Gómez Bastida, quien se convirtió en director de la Agencia con el tiempo.

Después de su paso por el Consejo Superior de Deportes como número dos en el mandato de Miguel Cardenal, Muñoz Merino se ha instalado en la dirección deportiva. Asesora del World Pádel Tour, aspirante a la presidencia de la ACB, consultora del canal Eurosport... El pasado jueves Luis Rubiales ganó las elecciones a la presidencia de la Federación de Fútbol y se interesó por contratar a la abogada en la regeneración que pretende para una federación podrida en cuestiones de imagen.

«Es un privilegio poder ser la primera mujer en ocupar una vicepresidencia en la RFEF, creo que en ese terreno el cambio es imparable. Tengo que agradecer a Rubiales que haya tenido el valor de hacerlo. No creo que fuera una decisión fácil», cuenta Muñoz Merino a ABC.

Más mujeres

El fútbol es cosa de hombres, se decía antiguamente, en anuncios y en sobreentendidos sociales que hoy suenan rancios. Demasiada caspa que no se sostiene. «Es un reto profesional, también como mujer, ya que ayudará a que lleguen más mujeres a puestos donde se toman decisiones –asegura la dirigente–. Significa que la igualdad se mide allí donde hay responsabilidad para acometer los cambios. Y significa compartir nuevos modos de hacer las cosas».

Los departamentos de integridad han proliferado en los últimos tiempos en el fútbol y en otras disciplinas deportivas, pese a que los escándalos de sus dirigentes sean rutina diaria en nuestras vidas (Blatter, Platini, el dopaje de estado en Rusia...). El buen gobierno y la transparencia quieren vincularse al deporte. Rubiales ha impulsado esta sección en la nueva Federación. El cometido de Muñoz Merino tiene que ver con la limpieza de la competición. Integridad de los partidos, los torneos, los protagonistas del espectáculo, a través de cinco acciones diferenciadas: prevención, detección, recopilación de información, investigación y sanción.

Transparencia

«No será fácil diseñar un departamento de integridad de nueva factura, al uso de las organizaciones internacionales, en un ambiente en el que la transparencia, el buen gobierno y la igualdad en la competición son ineludibles para alcanzar organizativa y empresarialmente los mismos éxitos que los deportistas consiguen en los terrenos de juego. También en esto queremos ser los mejores», afirma Muñoz Merino.

Especializada en la gestión deportiva de alto nivel y en la disección de problemas sinuosos cuando no opacos, la abogada leonesa se convertirá en breve en la «sheriff» del fútbol español. Una suerte de división de asuntos internos para evitar abusos, tan frecuentes en nuestro balompié.

El último informe de Transparencia Internacional en España puso a la Federación de Fútbol como ejemplo negativo en cuestión de transparencia y la instó a cambiar «radicalmente» su política dado el interés social de este deporte y a los 18 millones que recibe al año de las arcas públicas.