Oleguer Presas en una imagen de cuando militaba en el Barcelona
Oleguer Presas en una imagen de cuando militaba en el Barcelona - ABC
Fútbol

Oleguer se enfrenta a la cárcel

El exfutbolista y candidato de las CUP será juzgado por unos disturbios con la policía hace 14 años

BarcelonaActualizado:

La justicia suele ser tan lenta como inexorable. Es lo que debe pensar Oleguer Presas, que será juzgado 14 años después por unos incidentes acontecidos en Sabadell y que fue bautizado en los juzgados como el «caso Bemba», nombre de bar musical, regentado por jóvenes independentistas, en el que se produjo un polémico desalojo que acabó con el enfrentamiento entre varios jóvenes y un cuerpo de antidisturbios. Oleguer, que se consolidó en la defensa azulgrana junto a Puyol y Márquez en el Barça de Frank Rijkaard, y otras diez personas se enfrentan a penas de entre un año y medio y dos años de cárcel acusados de desorden, atentados contra las autoridades, daños y lesiones. Los abogados de la defensa aseguran que «los hechos han prescrito», que se han producido irregularidades y han exigido la absolución de todos los acusados.

Los hechos se remontan a septiembre de 2003 cuando el popular bar Bemba celebraba su última noche de vida. Los vecinos alertaron a la policía por el ruido excesivo en el local y el alcalde Manuel Bustos (PSC), que mantenía una tensa relación con los jóvenes miembros de izquierdas, decidió enviar a la Brigada de Intervención Rápida, que cargaron contra las 200 personas que se encontraban en el exterior del bar. La noche acabó con lanzamiento de bolas de goma, balas de sal y once detenidos. Aquel incidente tuvo consecuencias políticas y provocó la dimisión de Paco Bustos, hermano del alcalde y responsable del cuerpo policial. Por cierto, en 2015 el concejal fue condenado a prisión e inhabilitado a raíz del caso Mercurio.

Futbolista atípico, Oleguer destacó más por su ideología, sus convicciones y su militancia pública que por sus méritos sobre un terreno de juego. Independentista, de izquierdas y anticapitalista, siempre mostró inquietudes y primó su formación a la fama o al dinero de un contrato futbolístico. Durante sus cinco temporadas en el primer equipo varió poco su estética, con piernas sin depilar, una cresta poco cuidada y barba de varios días. Aparcaba su furgoneta azul en el Camp Nou junto a los lujosos coches de sus compañeros y se sorprendía cuando alguien le pedía un autógrafo. Entre sus amigos no estaba bien vista la veneración a los futbolistas.

El caso Bemba no es la única polémica en la que se ha visto envuelto, alguna de ellas por su compromiso político y público con el independentismo catalán y el anticapitalismo, lo que no impidió a Luis Aragonés convocarle en 2005 para unas convivencias con la selección española. Oleguer acudió pero le dejó claro al técnico que no se sentía comprometido para defender el escudo nacional. «No me sentía representado ni vinculado emocionalmente con otro club o Federación. Lo que representa la selección española me generaba rechazo», confesó posteriormente el exfutbolista. «Simplemente le expliqué a Aragonés mi modo de ver el mundo y de ver que si no hay la suficiente implicación o sentimiento es mejor que seleccionen a otros. La conciencia me dictaba eso», añade.

Un año después publico el libro «Camí de Ítaca», en el que confesaba abiertamente su compromiso con el nacionalismo y el antifascismo. También se mostraba muy crítico con el Gobierno español. Pero su militancia no solo se quedaba en palabras, también se exponía públicamente como cuando celebró el título de Liga de la temporada 2005-06 o la Champions ondeando la estelada independentista. El único gol que marcó con el Barça se lo dedicó a un niño de 14 años que había sido detenido en Sabadell por criticar al alcalde.

No obstante, su mayor polémica se produjo en 2007 cuando publicó un artículo en la revista Berri criticando el sistema judicial español y puso como ejemplo el caso del exterrorista Iñaki de Juana Chaos, lo que le supuso un público tirón de orejas de Joan Laporta y que Kelme, marca que le patrocinaba, le retirara el apoyo. Todas estas circunstancias provocaron la reacción del entonces jugador Salva Ballesta: «Le tengo más respeto a una caca de perro», soltó. También justificó los altercados que se produjeron tras la Huelga General del pasado 29 de marzo de 2012.

Licenciado en Económicas, trabaja en una cooperativa de energías renovables y participa en la visa social de Sabadell. Fue en las listas de Crida per Sabadell, una formación próxima a la CUP, del que es un miembro activo. Concurrió a las elecciones al Parlament de Cataluña en 2012 pero no fue elegido diputado.