Marcos Torres, párroco de Lalín y presidente del club de fútbol de la ciudad
Marcos Torres, párroco de Lalín y presidente del club de fútbol de la ciudad - Miguel Muñiz
Fútbol

CD Lalín, el único club de España que tiene a un cura como presidente

Marcos Torres, que ejerce el cargo desde 2016, explica su experiencia en el difícil mundo del fútbol

Actualizado:

«Te parecerá extraño lo que te voy a decir, pero mi enfermedad ha sido un regalo. Me ha permitido estar cerca de la gente que sufre y reencontrar el verdadero valor de la vida». El discurso sereno y la tranquilidad que transmite el párroco de Lalín (Pontevera) contrasta con la pasión que imprime a sus palabras cuando habla del Club Deportivo Lalín, el equipo que preside desde 2016. «Por historia, por afición y por el trabajo de jugadores y cuerpo técnico, merece regresar a Tercera o Segunda división B, qué años aquellos, con Fernando Vázquez como entrenador», recuerda elevando el tono de voz durante su conversación con ABC. «Yo estoy solo de paso, llegué a la presidencia por descarte, aunque es un gran orgullo ayudar al equipo de mi tierra», apostilla. Dispuesto en todo momento para echar una mano al prójimo, a Marcos Torres le va la marcha y los retos nunca le han asustado. Corrió detrás del balón en su niñez, comprobó lo duro que es ser árbitro en categorías inferiores, pasó de puntillas por la política y ahora, con 32 años, es el único cura que ejerce como presidente en el fútbol español. La esclerosis múltiple que le diagnosticaron los médicos hace unos años es un acicate más para continuar luchando por sacar a la entidad rojinegra de la regional gallega. Con su inquebrantable fe, el sueño del ascenso y de volver a ver al conjunto lalinense en la división de bronce parece posible. Su mensaje cautivador ayuda a seguir creyendo.

[Los equipos de las poblaciones más pequeñas de España]

Marcos Torres no tuvo que convencer a nadie con su fácil verbo para ocupar la presidencia del CD Lalín, con el que comenzó a colaborar como capellán en octubre de 2014. El cargo le llegó «por descarte», como le gusta decir, pero también por su infinita vocación de servicio. «El club llevaba cuatro años con una gestora y se convocó una asamblea para que se presentaran candidatos. No aparecieron voluntarios y me lo propusieron a mí, un poco ya a la desesperada. Me daba mucha pena pensar que el Lalín que yo conocí, aquel en el que Fernando Vázquez ya celebraba goles corriendo por la banda, podía desaparecer», explica a este periódico. «Si estoy aquí no fue por mi valía». Para aceptar necesitaba la autorización del Obispado y no encontró dificultades. Al contrario, solo comprensión. «Si te gusta, si no afecta a tu labor sacerdotal y tu enfermedad te lo permite, adelante», fue la respuesta. Acabó asumiendo el reto y aquí sigue. Ni la carga de trabajo ni la esclerosis múltiple pueden frenarle. Cumple su segunda temporada en el club, pero insiste en que, como en la vida, también está de paso en el palco del Manuel Anxo Cortizo. «Cada día deseo que venga alguien y ocupe el puesto, lo haría mejor», afirma con humildad sacerdotal.

Pioneros en Andalucía

El caso de este peculiar presidente del CD Lalín no resulta habitual, pero tampoco es único a lo largo de la historia del fútbol español, en el que la presencia de capillas en los estadios profesionales y de curas en los equipos son estampa habitual. Encontrar antecedentes en la hemeroteca no es sencillo, pero el último es reciente. En 2014 y luciendo también el alzacuellos, Antonio Morales tomó las riendas del CD Ronda, en Tercera división. «El fútbol tiene muchas facetas de tipo divino porque humaniza a la persona y la prepara para saber perder y ganar. Es un deporte que da calidad de vida y que enriquece el alma», explicaba entonces.

Con 80 años, Antonio Morales retrocedió en el tiempo porque tres décadas antes, y también como máximo dirigente, ya había compaginado en el CD Ronda su labor parroquial con la devoción por el fútbol. Curiosamente, este conjunto malagueño ya había conocido la gestión de otro cura-presidente, en los años 50 del pasado siglo. La Iglesia sirvió entonces de cantera para la entidad andaluza cuando el Padre Antonio Gamboa ocupó la presidencia mientras celebraba misas y atendía a enfermos. «No conocía ese dato, pero te voy a dar otro», replica el padre Marcos. Disfrutando de la conversación, recuerda a ABC que el CD Lalín ya tuvo a otro religioso como cabeza visible. «Fue en la temporada 1991-92, en Segunda B, una campaña con muchas dificultades económicas y en la que nadie quería asumir la responsabilidad. El Padre José Diéguez Vázquez tomó las riendas de una gestora, aunque no se pudo evitar el descenso a final de curso».

Como otros muchos presidentes gallegos, el Padre Marcos convive con las penurias que se sufren en las categorías modestas, aunque no se queja nunca «porque mi labor pastoral me enseña cada día a personas con verdaderas angustias económicas». Sus primeros meses en el club no fueron fáciles y el fútbol le provocó un fuerte conflicto interior. «Tenía que ir a empresas buscando ingresos para el club cuando sabía las necesidades que había en muchas casas». Ahora parece más relajado porque otros directivos han asumido esa «ingrata labor» mientras él se centra en recabar ayuda para feligreses y vecinos. Su irrupción como presidente no ha conseguido ablandar corazones y el CD Lalín sigue sin tenerlo fácil para cubrir un presupuesto de 40.000 euros. «Mi presencia lo que sí ha provocado es un mayor tirón mediático para el club», reconoce. «El fútbol modesto es un lugar cómodo comparado con la política», añade entre risas al recordar su etapa en el Partido Popular.

Enfermedad y vuelta a casa

Hasta hace unos años, Marcos Torres transmitía la palabra de Dios en Lugo, pero la aparición de la esclerosis múltiple provocó el regreso a Lalín, a casa, donde es feliz ayudando a los demás y colaborando con el club al que nunca falló los domingos. El fútbol le encanta desde niño y aprovecha la entrevista para hablar de los días de Segunda B en los que Fernando Vázquez, técnico que unos años después debutó en Primera con el Compostela, ocupaba el banquillo rojinegro. «Había un gran equipo y llegamos a tener más de mil socios, ahora apenas llegamos a trescientos. De portero estaba Luis César», recuerda en referencia al actual entrenador que tiene al Lugo luchando en la cabeza de Segunda división. El amor al prójimo y la pasión que siente por el CD Lalín son compartidos con su devoción por el Real Madrid. «Sí, soy muy blanco. De pequeño también del Deportivo por influencia paterna, pero en la infancia perdí el azul», aclara con humor. Y rápidamente pronuncia el nombre del futbolista que más pega a vocación: «Los goles de Cristiano no llegan, pero son rachas, como la vida».

Marcos Torres, junto al Papa Francisco, gran aficionado del San Lorenzo
Marcos Torres, junto al Papa Francisco, gran aficionado del San Lorenzo

Por Cristiano Ronaldo siente admiración especial, el futbolista que querría siempre para su club. «Tuve la inmensa fortuna de conocer en persona al Papa Francisco, solo me faltaba poder ver a Cristiano y cumplí el deseo hace un mes en Valdedebas. Es increíble la seguridad que tienen allí», asegura aún sorprendido. Sus ojos ven en el delantero algo más que a una estrella mundial «porque también tiene una gran historia personal, ha luchado mucho en la vida». En aquella visita, el luso compartió minutos con el Padre Marcos, al que regaló un banderín firmado que no puede tener como recuerdo porque «lo sorteamos para recaudar fondos».

Pero no pierde la fe ni la esperanza de poder ver algún al Real Madrid en la cuidada hierba del Manuel Anxo Cortizo. Incluso de compartir palco con Florentino Pérez, al que conoció en la «Feria el Cocido», popular fiesta que se celebra cada año en Lalín. «No era aún sacerdote. Sería un regalo maravilloso poder tener al Madrid en nuestra ciudad». Quizá ese día llegue cuando él ya no esté al frente del club porque «cuando alguien quiere entrar en el Lalín, yo lo dejaré. Me debo al sacerdocio y presto una ayuda puntual en un momento delicado de la entidad. No estoy llamado para esto».

San Roque de Lepe y Parla

Cuando llegue el momento del adiós, su presencia en el conjunto gallego quedará para la historia como la de otros religiosos apasionados de este deporte que también dejaron huella en el fútbol modesto ayudando al nacimiento de clubes. José Arrayás, cura que colaboró en la fundación del San Roque de Lepe, conjunto onubense ahora en Tercera, o el padre José Paz Serrano, que dio vida al equipo madrileño de la AD Parla, son ejemplos de ello.

El Padre Marcos junto a Keylor Navas en una visita a Valdebebas
El Padre Marcos junto a Keylor Navas en una visita a Valdebebas-ABC