Casillas, con la camiseta del Oporto
Casillas, con la camiseta del Oporto - AFP
Mercado de fichajes

Íker Casillas se queda en el Oporto hasta junio

El guardameta, que cobra siete millones de euros y es suplente a sus 36 años, puede negociar ya su futuro

Corresponsal en LisboaActualizado:

Íker Casillas se queda en el Oporto hasta junio, según ha confirmado su representante, Carlo Cutropia, a varios medios locales. Se pone fin así a las numerosas especulaciones acerca de su hipotética salida en este mercado invernal, toda vez que sufre la pesadilla de la suplencia desde el partido de Champions League de octubre en Leipzig.

Los desencuentros con su entrenador, Sérgio Conceiçao, han sido una constante a partir de ese momento, y ya solo juega partidos de Copa. Un panorama que desespera al ex portero del Real Madrid.

Precisamente, el club presidido por Florentino Pérez le abona más de la mitad de su sueldo, que asciende en total a siete millones de euros anuales: una cifra astronómica en el fútbol portugués. El guardameta recibe cuatro millones desde el Bernabéu, mientras que los otros tres se los ingresa el equipo del Estadio do Dragao.

Es la tercera temporada de Íker en la ciudad del norte de Portugal, que fue pactada con el presidente Pinto da Costa antes de conocerse que el Oporto acumula un déficit de 35 millones de euros. Por tanto, ahorrarse esos tres millones a partir de la próxima campaña supondrá de manera inmediata un alivio económico para el bicampeón europeo.

Si no se ha marchado ahora en enero es porque el equipo lucha por cuatro títulos y el técnico necesita de su aportación aunque no sea para las dos competiciones más importantes: Champions, en la que el Oporto se enfrentará al Liverpool de Jürgen Klopp en los octavos de final, y Liga, donde figura líder. Además, el 28 de febrero le aguarda un decisivo duelo con el Sporting para buscar un hueco en la final de Copa.

De manera que Sérgio Conceiçao no ha pisado el acelerador de su salida precipitada. Eso sí, Casillas ya puede negociar su futuro para el año que viene. A sus 36 años, tiene pretendientes como el Arsenal, el Newcastle, el Deportivo, el Betis o los Chicago Fire de la MLS norteamericana.

Antes de garantizarse la clasificación para la fase clave de la máxima competición europea, la presión ejercida sobre Íker parecía desembocar en su salida más pronto que tarde. De hecho, él meditaba comunicar al presidente del club portugués que no está dispuesto a continuar como hasta ahora, calentando banquillo. Para el ex capitán de la selección española, esta circunstancia suponía revivir los tiempos de José Mourinho.

Conceiçao, con fama de temperamental, no ha dado su brazo a torcer y considera que el mostoleño no se ha redimido en ningún momento de los dos reproches que le hizo: usar demasiado el teléfono móvil y entrenar con baja intensidad.

El técnico ya dio muestras de cansancio por el tema, pues los periodistas lusos no dejan de cuestionarle por el espinoso asunto… hasta el punto de que, después del 3-1 al Leipzig, reaccionó de la siguiente manera en plena rueda de prensa: “Siguiente pregunta, por favor”.

El caso es que el joven guardameta portugués José Sá goza ahora de su confianza. Transcurren las jornadas, se afianza en el puesto e incluso ha sido llamado a la selección por Fernando Santos.

El difícil momento deportivo del ex ídolo madridista no tiene nada que ver con una mala experiencia vital portuguesa. Más bien al contrario: Íker disfruta de la felicidad personal que le produce vivir en Oporto junto a Sara Carbonero y sus dos hijos. Incluso se cambió hace unas semanas de domicilio, en primera línea de playa y con vistas directas al Océano Atlántico. Siempre en la exclusiva zona de Foz do Douro, muy cerca de Matosinhos.

Si han dado prioridad a ese distrito es porque Casillas encuentra grandes facilidades para el desplazamiento diario en automóvil a la ciudad deportiva portuense, además de ofrecer una notoria calidad de vida a la estilosa pareja.

Lo que está claro es que la carrera de Íker dio un giro insospechado en pocas semanas, desde que se hicieron públicas las cuentas del histórico club, no precisamente un modelo de gestión de la mano de un Pinto da Costa que lleva 37 años en el cargo.

Casillas no ha ganado ni un solo título en su periplo portugués, al que llegó convencido por el hoy seleccionador español, Julen Lopetegui, que entrenaba entonces al equipo blanquiazul.

Desde el primer momento, el portero se convirtió en ídolo para la afición local. Con todo, los primeros errores garrafales no tardaron en aflorar y las circunstancias comenzaron a tornarse distintas a nivel de popularidad entre la afición.

Tanto es así que, en un choque en Do Dragao contra el Vitória Guimaraes, a Casillas no le quedó más remedio que optar por una actitud conciliadora para dirigirse a la grada donde se arremolinaban los fans portuenses y pedirles disculpas por una de sus ‘cantadas’.