Isco, en un entrenamiento de la selección en Las Rozas - EFE

España-Costa RicaIsco alegra la vida de España

El madridista, básico ya en la selección de Lopetegui por su tremenda evolución, recibe el cariño de La Rosaleda en su regreso a casa

MálagaActualizado:

Antes de que se moviera un balón, y en vez de emplearse con el socorrido grito de «¡España, España!», La Rosaleda dejó clara su preferencia por Isco Alarcón, feliz en su jardín y rey absoluto de esta selección. Hace cuatro años, el madridista brillaba por estas tierras, las suyas, y ahora es una estrella de una potencia mundial, por fin estrella. Para el partido de Costa Rica, este martes en Málaga, se da por hecho que Isco tendrá un papel especial. Juega en casa.

«Es un partido especial, jugamos en casa, en mi ciudad, donde he nacido», resume el andaluz en la rueda de prensa previa al partido, que básicamente tiene relevancia por su participación. Por una serie de circunstancias, salió del caparazón y se benefició de lesiones varias para exprimir todo su talento, que es una barbaridad «He trabajado mucho, he esperado mi oportunidad y el fútbol es eso. Hay momentos que te pueden cambiar la vida, esto es así. Siempre he intentado estar preparado y ahora lo sigo estando, tengo mucha confianza y muchas ganas de trabajar, de hacerlo bien y de ayudar a mi equipo y a la selección».

Es, a todas luces, la referencia de esta selección y nadie cuestiona su presencia en el Mundial. «Me siento importante, es verdad, pero hay jugadores aquí que lo han ganado todo. Hay gente joven que viene con fuerza y otros veteranos que nos van a ayudar mucho. Ese equilibrio nos puede llevar a hacer un gran Mundial», responde él con humildad.

Como todo en la vida, es fundamental la autoestima, ahora por las nubes sin perder la perspectiva real de la situación. «Me siento cómodo, estoy con mucha confianza y me atrevo a hacer cosas que antes no intentaba. Pero no me quiero quedar aquí, tengo 25 años y hay mucho que recorrer, un jugador siempre quiere aspirar a más». Toda una declaración de intenciones.

Pero Isco no quiere que se exagere con él ni con su evolución, pues dice que no hay para tanto. «No creo que haya cambiado tanto. Ahora quizá se me ve un poco más, antes no tenía tanta participación en partidos importantes y eso es lo que ha cambiado, básicamente. He mejorado en todo, claro, siempre quiero crecer y nunca me he conformado con nada».

A su derecha, más allá de Julen Lopetegui, Jordi Alba toma la palabra y regala un piropo a Isco. «Le conozco de hace muchos años y ahora está a un nivel increíble, aunque juegue en el rival eterno. Pero en la selección lo disfrutamos y es un privilegio tenerlo en la selección. Seguro que mejorara aún más, y le tengo un cariño especial».

La Rosaleda, con miles de personas encendidas, se olvidó de cualquier polémica y se entregó a Isco. Por algo es el jefe de España.