Fórmula 1 | GP de ChinaChina, el jardín de Mercedes

El motor alemán ha ganado en China siete de las últimas ocho pruebas. Hamilton quiere evitar el hat-trick de Vettel

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Asoma el tercer pasaje del Mundial de Fórmula 1 y China es una plaza en la que Mercedes no hace prisioneros. Gana siempre, o casi, desde que el fastuoso circuito de Shanghai –imponente la instalación, vacías sus gradas– llegó al calendario en 2004. Ocho triunfos de catorce posibles para monoplazas equipados con el motor alemán, con especial incidencia en los últimos tiempos: siete de ocho desde 2010, con una excepción casi casual (Alonso venció en 2013 con el Ferrari).

Es el jardín de Lewis Hamilton, quien alimenta las expectativas favorables con el torrente de estadísticas. Ha vencido en cinco ocasiones ya y se muestra medio intratable desde que cambió a McLaren por la escudería germana (tres de las últimas cuatro ediciones). También es el piloto que más ha subido al podio en Shanghai: ocho participaciones. Y ni que decir tiene que además es el número uno de las poles (seis). Es decir, sería una sorpresa todo aquello que este fin de semana no terminase con una victoria del campeón inglés. Pero la Fórmula 1 es una sucesión de obstáculos y algún imprevisto: Hamilton no se ha estrenado este año, derrotado dos veces por Sebastian Vettel y un Ferrari en progresión.

«Siempre fue una buena pista para mí», comenta el británico, que ayer ya se puso al frente de los tiempos al aprovechar las dos largas rectas del trazado. En la segunda, la más extensa del Mundial (1,3 kms), se llega a más de 330 kilómetros por hora y se frena desde octava velocidad a segunda como hacen las lanzaderas de los parques de atracciones. En un santiamén el coche pasa a 75 kms/h.

Vettel, en cambio, se aferra a otro tipo de datos. Hace 38 años que un piloto no pierde el título después de haberse impuesto en las dos primeras carreras. En 1982 empezó como una bala Alain Prost, pero terminó cediendo ante Keke Rosberg al que cantaba Siniestro Total. El recuerdo también es un buen aliado de Vettel, ya que en China inauguró Red Bull su fabulosa secuencia de éxitos. Era 2009 y nadie pudo imaginar que los siguientes entronizarían a la marca de bebidas energéticas como una potencia de la Fórmula 1. Después de su ciclo glorioso entre 2010 y 2013, hoy Red Bull cuenta con 54 triunfos, aunque estos se van esparciendo en el tiempo sin la frecuencia de antes (Verstappen logró el último, el pasado otoño en México).

Palos a Alonso

La feroz competencia de la Fórmula 1 deja heridas cada fin de semana, que solo se resuelven en la siguiente carrera, cuando periodistas y protagonista de la F1 se reencuentran. Hamilton dijo que había zanjado el incidente de Bahréin con Verstappen con un apretón de manos, aunque el impetuoso holandés dijo nada más llegar a Shanghai que «es fácil para Lewis criticar a un joven».

Al calor de los primeros resultados, Helmut Marko (el ideólogo de Red Bull) pasa factura a Fernando Alonso. El francés Gasly acabó cuarto en Bahréin con un motor Honda en el Toro Rosso y Marko le recuerda a Alonso y a las gentes de su equipo que «el McLaren no es un coche excepcional». «No podían desarrollar con libertad el motor por las limitaciones del McLaren», añade.

No le interesa nada a Marko desbrozar los datos. Alonso está cuarto en la clasificación del Mundial, casi con los mismos puntos en dos carreras (16) que en las 20 del año pasado (17). Las expectativas de sábado no mejoran mucho para el asturiano, décimo en los primeros ensayos. «El domingo ha previsión de sol y buen tiempo. Habrá que improvisar», dijo el español.