Fórmula 1 | GP de CanadáAlonso, de la pista a la grada

Se retiró a dos vueltas del final por una nueva rotura del motor Honda y se fue a la grada con los aficionados. Victoria de Hamilton

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Montreal deparó dos imágenes para el recuerdo. De un lado, la usual, con Hamilton en el podio, número uno inalcanzable en este circuito, seis victorias como quien desfila por su casa. Y de otro, la sorprendente reacción de Fernando Alonso: se fundió en un abrazo común con los aficionados en las gradas nada más abandonar la carrera, a dos vueltas del final por una nueva avería del motor Honda.

«Los vi ahí, muy exaltados y me dije les voy a tirar los guantes. Pero no llegaba y me subí a la grada como muestra de agradecimiento por su apoyo». Un nuevo episodio en las andanzas de Alonso con el desdichado motor Honda que lo persigue como un cenizo bíblico.

Hasta esa escena surrealista transportó el McLaren-Honda al español después de una tarde sin sustancia en Montreal. Durante algunas vueltas circuló cuarto el asturiano en visión de espejismo, ya que la situación tenía que ver con las entradas y paradas en los garajes.Pero estaba ahí Alonso, en la pelea por los puntos, entre el noveno y el undécimo puesto, al menos sin malas noticias aunque lejos de sus aspiraciones. «Después de 16 años en F1, un punto más o menos no va a cambiar nada. Me motivaba por los trabajadores de McLaren, que tienen mucha faena y cambian muchos motores este año», relató.

Cuando faltaban dos vueltas, de nuevo la sangre le hirvió y el motor japonés dio señales de muerte. «Se ha roto el motor», anunció Alonso por radio, antes de encaramarse a la grada. «A veces es peligroso incluso que vayamos tan lento», confesó sobre la potencia del Honda.

Mientras Hamilton se paseaba en su trazado fetiche, un brazo en la ventanilla de su Mercedes, Vettel remontaba su pésima salida para minimizar daños. Lo dejó pasar Raikkonen y llegó hasta la cuarta plaza en una dura pugna con los Force India. Sigue líder del Mundial, pero Hamilton ya le sopla la oreja.

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