Vuelta a EspañaLa Vuelta, guía turística de España

La ronda, que en 2018 saldrá del Museo Pompidou de Málaga, es un muestrario de huellas y símbolos

Actualizado:

Un reguero de monumentos en honor de las gestas ciclistas puebla las carreteras de Francia y los puertos del Tour. Es un clásico del verano como la canción de moda o el reportaje de los bañistas: ese ruido del helicóptero sobrevolando al pelotón y todos los símbolos de tradiciones, iglesias, panteones, castillos, puentes u obras de ingeniería que los vecinos franceses han levantado desde tiempo inmemorial. El Tour es el propietario de la Vuelta y, desde 2008, un alma gemela de la mejor prueba ciclista en España. Desde el año pasado, la Vuelta ha propagado una idea similar: la geolocalización de un deporte adornado con símbolos. Un muestrario de lugares, huellas y puntos de interés de la geografía española se representan en la carrera a través de las imágenes de TVE, que tiene los derechos en abierto (Eurosport en canales de pago). La Vuelta 2018 saldrá del Museo Pompidou de Málaga, otro momento para el recuerdo de la prueba como guía de turismo de nuestro país.

El hechizo del Tour por televisión no son solo los ciclistas o los puertos que se recitan de memoria. Son los detalles visuales que transmiten belleza, mimo y elegancia que sirven para atraer al público, al turismo y a los cicloturistas. La memoria no alcanza para repescar una estampa desagradable o antiestética en los últimos años del Tour. Nadie verá un parking de coches abandonados, un vertedero o un polígono industrial en ruinas, que también los hay en la república vecina.

Imagen seductora

El recorrido de la Vuelta y los costes de producción de la realización de televisión se han ensamblado para emitir una ilustración seductora de España, por encima de sus defectos. Los experimentos piloto de Javier Guillén, el director general, se han impuesto como senda de futuro.

«El ciclismo transcurre por las vías públicas y esta diversidad respecto a otros deportes te permite enseñar lo mejor que tenemos. Hemos metido dos helicópteros en la retransmisión de la Vuelta y eso nos ha permitido más riqueza en la visualización», cuenta a ABC Javier Guillén, que viajó la semana pasada a París, donde presentó en el Museo Pompidou de la capital gala la salida de la Vuelta 2018. Una forma de generar sinergias.

Una de las primeras apuestas arriesgadas de la Vuelta fue la contrarreloj nocturna por equipos que dio la salida a la carrera en 2010. Ciclistas al galope desde las inmediaciones de la Maestranza hasta desembocar a los pies de la Torre del Oro después de transitar por el Puente de Triana, la Isla de la Cartuja, o el Parque de María Luisa con la Giralda iluminada al fondo.

Sevilla no necesita presentación, como tampoco Pamplona y sus sanfermines. Los ciclistas recorrieron parte del trazado de los encierros pamplonicas con final en la plaza de toros de la ciudad. Símbolos universales de España que conectan con la idea que hoy se maneja en los despachos de Unipublic, la empresa organizadora de la carrera. «Soy partidario del espectáculo televisivo por encima de todas las cosas -comenta el director general de la ronda-. La calle te permite trabajar en este tipo de escenarios y plantear una atmósfera atractiva para el espectador».

«Explorar las posibilidades»

La Vuelta se ha animado a transitar desde el espigón de arena de la playa de Marbella, en una polémica abierta con los ciclistas que dejó heridas, pero también premios de las asociaciones de empresarios de la zona, y a tomar la salida desde una batea donde los mejilloneros de Villagarcía de Arosa se buscan el jornal a diario. Ha inaugurado el puente que une la Bahía de Cádiz, un viaducto colosal que costó 500 millones de euros para una obra que duró ocho años.

Aunque la cumbre de la audacia fue la salida de la tercera etapa de la Vuelta 2014. Se realizó desde el interior del portaaviones Juan Carlos I, el mayor barco de guerra de la Armada española. «Se trata de explorar las posibilidades de este deporte, que creo es el mejor exponente de la marca España», dice Guillén.

La apertura de la carrera hacia otros hemisferios ha permitido descubrir que España tiene más circuitos de velocidad que los oficiales donde se celebran los grandes premios de Fórmula 1 (Montmeló) o la catedral del motociclismo (Jerez). La Vuelta ha salido o llegado al viejo trazado del Jarama, al Motorland de Aragón o al más novedoso Circuito de Navarra.

La Vuelta cumple función como guía turística de España, pero es ante todo una prueba ciclista. Por ahí también ha enganchado a los cicloturistas y los viajeros de fin de semana. Más de veinte puertos inéditos se han presentado en los últimas siete ediciones de la ronda. «El alcalde de Sabero reconoce que el número de visitantes a su pueblo se ha duplicado. Y el Mirador de Ézaro han pasado de 2.000 a 15.000 turistas». En Sabero está la Camperona, la pared por la que se retuercen los corredores. Y en la cascada de Ézaro se encuentra la rampa con un 30 por ciento de desnivel. Llegar a Canarias y escalar al Teide es el objetivo, aún en perspectiva, de la Vuelta.