Doncic y Carroll celebran una canasta
Doncic y Carroll celebran una canasta - AFP
Euroliga

Un largo calvario antes de alcanzar la gloria

El Real Madrid ha superado una temporada cargada de lesiones hasta llevarse su décima Copa de Europa

BelgradoActualizado:

«¿Qué más nos puede pasar?». La pregunta retórica de Laso, allá por el mes de noviembre, no suponía el fin de la plaga de lesiones en el Real Madrid, pero sí que ponía por primera vez el foco en un problema que el entrenador ha sabido convertir en virtud. Solo Causeur y Carroll han disputado todos los paridos de esta Euroliga interminable que durante semanas se ha hecho eterna para el Real Madrid. En la adversidad, el cuerpo técnico del Real Madrid ha sabido poner en valor a jugadores que, en principio, tenían un rol marginal. Protagonismo fundamental que ha sido clave en muchos partidos y que convierte esta décima Copa de Europa en un título de todos. En el trofeo más especial del vestuario.

«El equipo ha crecido mucho durante esta temporada con tantos problemas de lesiones e inconvenientes», afirma Llull, el primero en caer. Su baja golpeó al vestuario, no solo por su ausencia prolongada en la cancha, sino porque el balear dejó de viajar con el equipo. Sin él, las concentraciones son distintas. Falta la alegría de un tipo que ejerce de pegamento. El líder. Sin él, Campazzo y Doncic dieron un paso adelante. El argentino, para demostrar que tiene un sitio en este equipo de estrellas; el esloveno, para confirmar que esa estrella mundial que todos vislumbraban es ya una realidad. Ambos no han podido seguir el ritmo de minutos y también cayeron lesionados. Especialmente Campazzo, cuya participación en esta Final Four peligró hasta el último momento.

Solo dos pivots sanos

Cronológicamente, la lesión de Kuzmic no fue la siguiente, pero sí la más grave. Adiós a la temporada tras romperse los ligamentos. Segunda lesión en la rodilla para un vestuario que ya sabía que la temporada no iba a ser sencilla. Fue en la zona donde Laso más sufrió las bajas. A_la ausencia de Kuzmic se unieron al mismo tiempo la de Thompkins –en Estados Unidos por un problema personal–, la de Ayón –operado del hombro– y, poco después la de Randolph.

Solo Reyes, el capitán, se mantuvo sano a sus 38 años hasta que llegó Tavares. Los dos fueron un salvavidas para el cuerpo técnico, que mientras recuperaba piezas en la pintura iba moldeando soluciones. Radoncic, Maciulis –que se fue en febrero por la falta de minutos– y hasta Yusta han jugado a lo largo del año en esa posición que no es la suya, pero en la que cumplieron para sacar adelante victorias importantes. Triunfos sin los que el equipo no estaría hoy feliz, celebrando un nuevo título.

El perímetro es el que menos ha sufrido el infortunio de las lesiones, pero también ahí ha tenido problemas Laso. Ausencias poco duraderas –dos partidos de Taylor–, que sí han golpeado en momentos clave en los que Rudy, Causeur y Carroll han tenido que ejercer como líderes ofensivos del equipo. En un año difícil para él, aún sin saber dónde jugará el año que viene, el balear ha vuelto a mostrar una versión de juego de alto nivel y está a la espera de concretar su posible renovación, más cerca después de su buena Final Four. «Ha sido un año especial por todo lo que ha pasado», explicaba el balear, exultante con la victoria, que ponía en valor el trabajo llevado a cabo por todo el club.

Se refería a los médicos y los fisioterapeutas, pero también a todos los demás integrantes de la «familia blanca». Utilleros, recuperadores, directivos, departamento de prensa... todos han arrimado el hombro para hacer más llano este infierno con final feliz por el que ha atravesado el equipo, pero sobre todo Laso y sus ayudantes. Ellos han sabido gestionar el vestuario, dando protagonismo a jugadores poco acostumbrados a él. Confianza que ha convertido al Real Madrid en una amenaza real desde cualquiera de sus flancos.

Quizá por eso, este último tramo de la Euroliga, ya con casi todos recuperados, ha sido un calvario para Laso. Gestionar los minutos es ahora más complicado, pero prefiere eso a volver a pasar por una situación similar. Está feliz contemplando su obra maestra. El título más especial, que guarda ya un lugar principal en su corazón junto al conseguido hace trres años en Madrid.