Baloncesto

Un juez investiga a dos exjugadores de la ACB por pasaportes falsos

El titular del juzgado número 27 de Madrid cursa una comisión rogatoria a Turquía y Francia para interrogar como imputados a Slaughter y Panko

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Un juez de Madrid investiga a los exjugadores de la ACB Marcus Slaugther y Andy Panko por si cometieron un delito de falsedad de documento público por irregularidades en sus pasaportes en su paso por la Liga española. El magistrado, que sospecha que los pasaportes de Guinea Ecuatorial de ambos podrían ser falsos, quiere interrogar a los dos jugadores norteamericanos en condición de investigados, la figura que denomina al tradicional imputado, según informaron a ABC fuentes jurídicas.

Slaughter y Panko consiguieron un pasaporte de Guinea Ecuatorial para no computar como extranjeros (gracias a un acuerdo comercial) en sus equipos en la liga ACB en 2015: el Real Madrid y el Fuenlabrada, respectivamente, en los que fueron piezas decisivas. Los dos documentos coincidían precisamente en el número: AA001616 en ambos casos. Panko no fue inscrito finalmente con esta nacionalidad, después de que el Fuenlabrada desistiera por no reunir la documentación.

El juez de instrucción número 27 de Madrid ha cursado a Turquía y Francia (países donde viven ahora Slaughter y Panko al jugar en sus ligas de baloncesto) una comisión rogatoria para que le permitan interrogar por exhorto a los dos jugadores, una declaración que tendría lugar por videoconferencia desde un juzgado local. Los dos norteamericanos de nacimiento, que militan en la actualidad en el Darussafaka Dogus de Turquía y en el Nancy de Francia, tendrían que comparecer asistidos por un abogado.

Esta decisión ha llegado después de que el magistrado recibiera los certificados de nacionalidad de ambos jugadores, llegados desde Guinea Ecuatorial, y apreciara que podría haber irregularidades. El escándalo saltó desde que se conoció que ambos jugadores compartían número de pasaporte, algo que detectó la Federación Española de Baloncesto (FEB) en mayo de 2015, quien lo puso en conocimiento inmediato del Consejo Superior de Deportes -que informó a la Policía para que investigara los hechos- y de la Asociación de Clubs de Baloncesto.

Faltan dos folios

Diversos indicios siembran dudas sobre la veracidad de los pasaportes. Ambos documentos, además de tener el mismo número, coinciden en el emisor de la certificación de autenticidad: el Consulado de Guinea Ecuatorial en Las Palmas de Gran Canaria, según consta en la documentación a la que ha accedido ABC. Además, el pasaporte de Panko, un trotamundos del baloncesto de 38 años que ha militado en seis equipos españoles, carece de los folios 45 y 46. A los dos jugadores les representa además la misma agencia, Beobasket, cuyo jefe Misko Raznatovic escribió en Twitter «¡Viva Guinea Ecuatorial!», el 12 de febrero del año pasado, después de conocerse que Slaughter recibiría el pasaporte ecuatoguineano que le permitía jugar la Copa del Rey con el Real Madrid, torneo que el equipo conquistó.

El juez está elaborando un cuestionario junto a la Fiscalía y a las dos acusaciones personadas en el caso (el club Fuenlabrada y la Asociación de Jugadores de Baloncesto) para el interrogatorio a ambos jugadores. El delito de falsedad en documento público cometido por un particular está castigado con una pena de prisión de seis meses a dos años, según el artículo 395 del Código Penal.

La adopción repentina de la nacionalidad ecuatoguineana se extendió en algunos jugadores de la ACB para evitar copar las dos únicas plazas de extranjeros que pueden inscribir los equipos. Los nacionales de este país africano -gobernando bajo la dictadura de Teodoro Obiang- no cuentan como extracomunitarios gracias a un acuerdo comercial internacional que les equipara con los comunitarios. Estos documentos se conocen como «pasaportes Cotonou». Otros jugadores que lo adoptaron fueron C.J. Wallace en el Barcelona o Mike James en el Laboral Kutxa. Para evitar posibles abusos, el Consejo Superior de Deportes impuso como requisito la existencia de un vínculo personal, deportivo o familiar con el país.

El artículo 57 del Reglamento Disciplinario de la FEB considera una «infracción muy grave a las normas generales deportivas la utilización de pasaporte falso que facilite la obtención de una licencia o inscripción en la competición de distina clase a la que le hubiera correspondido», un comportamiento castigado con suspensión de licencia o inhabilitación en el caso de los directivos de dos a cuatro años y multa de tres mil a quince mil euros.