Sergio Scariolo
Sergio Scariolo - ALBERTO NEVADO

Clasificación Mundial 2019Scariolo: «La realidad me dice que ir al Mundial será un auténtico logro»

España comienza hoy en Montenegro su camino hacia el Mundial 2019, puerta de acceso para los Juegos de 2020, con un equipo de circunstancias

GuadalajaraActualizado:

Acaba de terminar el entrenamiento de la selección, pero Sergio Scariolo (Brescia, 1961) sigue charlando con algún jugador de manera individual. Le falta tiempo para preparar a un grupo tan nuevo y por eso aprovecha cualquier momento para pulir detalles. Pide una tregua, mientras firma algún autógrafo a un grupo de niños, pero cuando se sienta a charlar con ABC lo hace totalmente centrado, aparcando por un momento todas esas ideas que se agolpan en su cabeza antes de viajar a Montenegro, donde hoy comenzará para España la fase de clasificación para el Mundial 2019.

-¿Se le han quedado cortos los días de concentración?

-La verdad es que sí, pero ha ido bien. Hablando de baloncesto, que es de lo que se trata. Enseñando un sistema de juego muy reducido, pero que intentaremos que sea suficiente para permitirnos cubrir todas las facetas fundamentales dentro del juego. Teníamos un conocimiento individual bueno de los jugadores, porque llevamos mucho tiempo siguiéndolos, pero a nivel colectivo no teníamos ninguna referencia porque es la primera vez que este grupo se junta.

-Lo bueno es que eso mismo les pasará también a sus rivales, ¿no?

-Sí, sabemos que los demás tendrán también esta situación. O parecida. Una situación nueva, rara, estimulante, desafiante y algo incómoda, porque el margen de planificación ha sido mínimo. Y eso que nosotros, al menos yo personalmente, lo hemos previsto de hace mucho tiempo y hemos empezado a trabajar en ello. Pero no deja de ser un poco precipitado todo, porque hasta el viernes de la semana pasada no hemos sabido si podíamos contar o no con los jugadores de Euroliga. Eso implicaba tener muchos planes diferentes para activarlos en caso de necesidad.

-O sea, que usted ya se esperaba el fracaso en las negociaciones entre FIBA y Euroliga..

-Sí, y por suerte hemos tenido acierto en la previsión. Yo al menos no me he columpiado con ningún optimismo ingenuo. Conociendo las posturas y las partes involucradas no veía ninguna posibilidad de que hubiera un acuerdo tan rápido y desde hace casi un año tenía claro que esta clasificación, al menos al inicio, nos la íbamos a jugar con estos jugadores.

-¿Ha cambiado mucho su dinámica de trabajo con estas ventanas?

-Sinceramente, ahora vamos a Montenegro bastante a ciegas a pesar del trabajo que hemos hecho. Durante estos meses lo que hemos hecho es intentar comprender qué jugadores de entre los veteranos podía tener la energía moral y la motivación para aportar y quién entre los jóvenes podía tener la calidad técnica y la madurez para entrar en solo tres días y competir en un partido de gran dificultad ambiental.

-¿Qué le ha sorprendido del grupo?

-Hablar de sorpresas sería injusto. Cuando hicimos la convocatoria sabíamos que tendríamos a gente con muchísima ilusión. Jugadores que tenían claro a qué venían y aún así deseaban estar aquí porque habían soñado durante muchos años con ello. A algunos se les había escapado por poco, otros esperaban la oportunidad con ganas y a dos de ellos se les ha vuelto a escapar en el último momento. Me refiero a Pablo Aguilar y Javi Beirán. La decepción para mí no es que no estuvieran los de Euroliga, que no contaba con ellos en mi cabeza desde el inicio, sino que no estén ellos, que desde mi visión tenían que ser dos de los pilares de este equipo.

-Apenas tres días para preparar un cita tan relevante y con un grupo tan desconocido, ¿había tenido alguna vez en su carrera un desafío tan complicado?

-No, imposible. Recuerdo un playoff con el Madrid, el año que ganamos la Liga, en el que acabamos las semifinales un martes y comenzamos la final el viernes. Pero eso era solo estudiar a un rival, porque mi equipo lo tenía hecho. Pero en este caso, no conocemos al rival, al menos no colectivamente porque no los hemos visto jugar nunca, y por otro lado a tus jugadores los conoces también individualmente, pero no en lo colectivo. Como solo tienes tres días para preparar los partidos, intentas elegir algunas de las cosas que hemos ido aplicando estos años, esperando que puedan ir bien, aunque sin saberlo, porque no las puedes ensayar. Lo bueno para nosotros es que hemos tenido una concentración previa este verano en la que muchos aprendieron ya buena parte del trabajo y no vamos a ciegas en ese sentido.

-¿Cobra mucha importancia lo anímico frente a lo táctico al tener tan poco tiempo de preparación?

-Mucha. Es fundamental que consigamos una cohesión, un compromiso y una generosidad que nos permita compartir la pelota y sacrificarnos en defensa. A partir de ahí, puedes ganar o perder, pero si consigues eso, compites y si compites tienes alguna opción de ganar. Luego hay que tener acierto en el momento adecuado, tener temple y frialdad para jugar fuera de casa, en un ambiente hostil, con mucha presión, con momentos complicados. Por eso, el control de los nervios va a ser decisivo. Aún así, entiendo que las previsiones no sean optimistas.

-Debe ser una sensación rara, dirigir a España y no ser favorito...

-Nunca le he dado mucha importancia a los pronósticos cuando eran favorables y no se la doy ahora. A mí me interesa más la realidad de las cosas y la realidad me dice que terminar entre los que lograrán una plaza final para el Mundial será un auténtico logro. Algo complicado y de gran valor.

-¿Por eso es importante empezar con buen pie?

-Sí, pero no olvide que esto es un maratón. Se ha puesto el foco en estos dos partidos, por todo lo que ha pasado, pero la clasificación para el Mundial no termina el domingo por la noche. Todavía queda mucha tela por cortar, muchos partidos, y no tenemos que pensar que se acaba todo ante Montenegro y Eslovenia. Ese es el error que no tienen que cometer los jugadores. No deben pensar que esta es la oportunidad de su vida, y que en función de estos dos encuentros se le juzgará para poder tener alguna opción de futuro en la selección. No. Deben jugar con tranquilidad, sabiendo que hay un mañana. Pase lo que pase, hay un mañana.

-Un mañana en el que hay que trabajar desde la cantera..

-La posición dominante que hemos tenido durante muchos años va a desaparecer y tenemos que rentabilizar el trabajo de formación. Maximizarlo para que dé sus frutos. Por ejemplo, que los jugadores no tengan que cambiar los sistemas ni la forma de entrenar en cada categoría. Que tengan una línea única en la que se sientan cómodos y puedan mejorarla año a año para que luego ayuden aquí, como por ejemplo, Sergi García, López-Aróstegui y Barreiro ya estuvieron en la U20 el año pasado cuya base se nota ya.