Javi Beirán, durante un entrenamiento con la selección española
Javi Beirán, durante un entrenamiento con la selección española - ALBERTO NEVADO

Bielorrusia-EspañaBeirán: «Espero no ponerme muy nervioso cuando escuche el himno nacional»

El alero del Tenerife se confiesa en ABC horas antes de debutar, por fin, con la camiseta de la selección española

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A pesar de estar cerca de cumplir los 31 años, y de que su carrera en el baloncesto nacional ha sido brillante, Javier Beirán (Madrid, 1987) es un novato más en la concentración de la selección. Mientras atiende a ABC después de un entrenamiento, Fran Vázquez -el capitán y uno de sus mejores amigos dentro del equipo nacional- bromea con él sobre cuánto le va a costar la «cena de matrícula», esa a la que invitan todos los recién llegados a la selección. Señal de que en el grupo se respira un buen ambiente, mucho más relajado que el que había en la primera ventana de clasificación. Por eso, el choque ante Bielorrusia de esta tarde (17.30 horas, Cuatro) se encara con mayor optimismo, aunque no será uno más para Beirán, que debutará por fin con la selección después de varios intentos frustrados por las lesiones.

Parece el debut con la selección no se le va a escapar esta vez...

Sí, poder estar por fin en la selección es un orgullo para mí. Tenía esa espinita clavada después de que las dos últimas veces que tenía opciones de venir me había lesionado en la rodilla y en el tobillo y llego con muchas ganas y con mucha ilusión.

Remarca mucho ese «por fin»... ¿Era algo que llevaba mucho tiempo esperando?

Me hacía ilusión. Es la recompensa a un trabajo. Me gusta jugar para España. Lo había hecho ya en alguna ocasión en categorías inferiores, pero nunca con la absoluta y espero que esta vez no pase nada antes del partido ante Bielorrusia y pueda debutar al fin con la camiseta nacional. Estar cerca y ver que al final no puedes conseguirlo por lesión ha sido algo frustrante, pero también me ha servido de motivación para seguir trabajando cada día.

¿Cómo se enteró de la convocatoria de Scariolo?

Había hablado antes con él, porque ya en la anterior convocatoria había estado en la lista y no pude venir por una lesión en el tobillo, y me había dicho que si todo iba bien podía estar en esta ocasión con el grupo y como las cosas han ido sin sobresaltos mi nombre al final estuvo ahí entre los elegidos.

El seleccionador siempre ha tenido palabras de elogio para usted y eso que nunca había venido a la selección...

Para mí era un orgullo escuchar esas palabras y que me tuviera en consideración aún sin haber venido nunca. Es bonito que el seleccionador cuente contigo para el grupo que está formando para esta clasificación para el Mundial con las limitaciones que hay. Esos elogios fueron una pequeña alegría para mí dentro de la tristeza que supuso perderme la convocatoria por lesión.

¿Por qué es tan importante para Javi Beirán jugar con España?

Porque creo que es lo máximo a lo que puede aspirar un jugador español. Significa representar a tu país y estar en el grupo de los mejores en cada momento. Es un premio al trabajo hecho durante la temporada He estado cerca en otras ocasiones, aunque era difícil entrar con un grupo muy hecho como hay en cada campeonato, y por eso para mí es una alegría inmensa poder estar aquí, junto a alguno de ellos y mirando hacia el futuro sin cerrarme puertas. Quedan torneos por jugarse y mi objetivo es ayudar lo máximo posible para que Sergio (Scariolo) tenga dudas a la hora de elegir los equipos en un futuro, ya sea en ventanas o en torneos como Mundiales o Europeos.

¿Ve factible estar ahí en un gran campeonato?

Claro. Cuando mejor estaba, me lesioné la rodilla, y no pude optar a ir al Eurobasket 2017, pero no pierdo la esperanza. ¿Por qué no? A mí me hace muchísima ilusión y voy a trabajar para ello. Ayuda mucho que tu equipo lo haga bien y en Tenerife las cosas se están haciendo con cabeza y logrando resultados, y todo eso ayuda a ir a la selección. Yo voy a pelear para que Scariolo tenga dudas. Sé que hay un grupo muy formado, con mucha calidad y que llevan muchos años, pero siempre hay un hueco para un par de jugadores y yo aún tengo 30 años y voy a apurar mis opciones de poder ir a un gran campeonato con la selección. Me hace ilusión poder conseguirlo y lo utilizo como motor a diario.

¿Qué le dijo su padre cuando se enteró de la llamada de Scariolo? [Es hijo de José Manuel Beirán, plata en Los Ángeles 84]

Pues se puso muy contento. Fue una alegría para él, para toda la familia y mis amigos. Me dijo que lo disfrutara mucho, que aprovechara la oportunidad y que lo pasara bien, que era hora de dejar atrás los malos momentos.

¿Le ha preguntado mucho por cómo era la selección en su época?

Sí, claro que hemos hablado de eso. Su llamada para aquellos Juegos Olímpicos de 1984 fue extraña, porque Villacampa era el que había ido al preolímpico, pero al final le llamaron a él para ir a Los Ángeles y eso que estaba casi de vacaciones. De hecho, tardaron mucho en localizarlo, porque no había las tecnologías que tenemos hoy en día. Lo había hecho muy bien esa temporada y eso pesó al final para el seleccionador. Ganaron esa plata, que hasta que llegó la generación de los Gasol, Navarro y compañía era el mejor éxito del baloncesto español. Por eso, es un ejemplo que sigo cada año: hacerlo bien y esperar la llamada del seleccionador.

¿Qué culpa tiene su padre de que hoy esté aquí?

Tiene culpa de muchas cosas que quizá ni me dé cuenta aún a día de hoy. Es verdad que siempre ha sido un padre que nos ha dado mucha libertad. No me empujó a ser jugador nunca, solo me dijo que disfrutara con lo que me gustara hacer y que me preparara para el futuro. Por eso sigo estudiando, preparándome para cuando se acabe el baloncesto. La forma que han tenido mis padres de educarme me ha dado una ética de trabajo que ha sido clave para llegar hasta aquí. Para ser jugador de élite tienes que dejar muchas cosas atrás y eso es duro. A veces te dan ganas de mandarlo todo a la mierda, porque cuesta mucho, pero luego llamadas como esta de la selección lo compensan todo.

Usted creció rodeado de baloncesto...

Sí, desde que era un niño viví de cerca la canasta. Primero en Tenerife, donde mi padre jugó sus últimos años, y luego ya cuando se retiró y seguía disputando partidos con los veteranos del Real Madrid. Siempre he estado muy vinculado a este deporte y eso habrá influido algo en que haya terminado siendo jugador profesional. Pero no todo ha sido bueno, porque a veces, cuando estaba en la cantera del Real Madrid, tenía que escuchar cosas como que era un 'enchufado'... aunque eso solo me servía para trabajar más duro para demostrarles que no era así.

¿Qué le queda de esas lesiones que han marcado estos últimos años de su carrera?

Me queda el espíritu combativo y de sacrificio. Pasas mucho tiempo solo, junto a los fisioterapeutas y los médicos, te pones metas en solitario y ese espíritu de superación y de volver te lleva a marcarte metas. Me ha hecho ser más fuerte y darme cuenta de que me encanta lo que hago, aunque luego me queje de los viajes y del poco tiempo que tengo para estar con mi familia. Las lesiones son parte del deporte, pero se sale de ellas. Hay que estar preparado por si vuelve a pasar algo así.

¿Duelen las cicatrices?

Siempre pienso que mejor que no me hubiera pasado nunca, pero a toro pasado, me gusta ver las cicatrices. Me hace más fuerte saber que he superado un camino tan duro. Me siento orgulloso de haber pasado por ahí y poder ayudar a compañeros como Richotti o Llull, que están pasando ahora por ello. Intentar dar ánimo desde esa experiencia que yo pasé.

¿Cómo vive desde dentro un jugador todos estos conflictos que afectan al baloncesto?

Intentamos mantenernos al margen de todo, pero es imposible. Hay que estar informados y ver si puedes ayudar en algo, como ha ocurrido hace poco con el tema del convenio.

¿No da rabia que en un deporte como el baloncesto estén casi todas las partes peleadas?

Ojalá que se hablara solo del baloncesto por lo que ocurre en la cancha. Creo que se cuenta poco con los jugadores y que hemos sido nosotros los que hemos dado un gran ejemplo en la primera ventana, siendo profesionales, jugando y nada más. Los que vinieron a la selección se merecen un diez, porque se aislaron de todo y lo hicieron de manera magnífica. Ojalá estos conflictos se solucionen lo antes posible, tanto con la FIBA y la Euroliga como con el tema de las competiciones de clubes en Europa. No es bueno para el baloncesto. Tenemos que ir todos en una misma dirección para que el baloncesto salga reforzado.

¿Qué espera de estos dos partidos con España?

Quiero ayudar al grupo que lo hizo tan bien cuando nadie lo esperaba. Quiero entrar al grupo y aportar mi experiencia como jugador.

¿Cómo se imagina ese momento de escuchar el himno de España en mitad de la cancha?

Esto va muy rápido. Hace tres días estábamos aterrizando en Guadalajara para la concentración y ya estamos a punto de jugar el primer partido. Si finalmente estoy entre los elegidos [Scariolo tenía pensado hacer hoy los descartes], lo espero con muchas ganas. Solo pienso en disfrutar cada minuto. Espero usar esa excitación del momento y esas ganas para jugar mejor y no ponerme muy nervioso cuando escuche el himno nacional.