Simeone y Germán Burgos, en el entrenamiento del Atlético de este martes en Lyon
Simeone y Germán Burgos, en el entrenamiento del Atlético de este martes en Lyon - Reuters

Final Europa League 2018El Mono hace un Simeone

Ante la sanción del técnico, Germán Burgos, un personaje peculiar, dirigirá al Atlético en la final ante el Olympique Marsella

Final Europa League: Olympique de Marsella - Atlético de Madrid en directo

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Simeone y su rítmica, su traje negro y zapatos de punta, no estarán hoy al mando del Atlético en el banquillo del Parc Olympique de Lyon. La expulsión contra el Arsenal lo desplaza al palco. Y en la banda lucirá palmito Germán «Mono» Burgos, probablemente en chándal y gorra, tal es su costumbre. El exportero argentino se marca un Simeone en la final de la Europa League. La habitual y legítima ambición de los segundos entrenadores por prosperar, por conseguir su propio equipo, por separarse del técnico de apellido célebre no parece darse en Burgos, un espíritu libre que ha declarado en más de una ocasión que, más que en futbolista, le gustaría reencarnarse en «esposa de futbolista».

Tipo ocurrente y dicharachero, el «Mono» Burgos es el último eslabón de la guardia personal de Simeone en el staff técnico del club, inamovible durante años. Representa la fidelidad a una idea y, sobre todo, a una persona, Simeone, con el que trabó amistad en Argentina y luego en España. Burgos, de 49 años y natural de Mar del Plata, nunca despuntó en el Atlético por virtudes estratosféricas. Era un portero a la argentina, brillante en el mano a mano, de los que descomponían al delantero, pero carente de otras cualidades, como la seguridad y la eficacia serena que aporta por ejemplo Jan Oblak.

Internacional argentino en 35 ocasiones, su popularidad procede más de su imagen y sus ocurrencias que de su pasado como guardameta. Cantante de rock en su tiempo libre, creador de una banda denominada Garb (por sus iniciales, Gabriel Adrián Ramón Burgos), propietario de una abundante melena que conserva con el paso de los años, dotado de un gran sentido del humor del que hace gala en las entrevistas, Burgos posee otra faceta menos conocida, la que desarrolla en el Atlético.

Fue uno de los primeros entrenadores ayudantes en colocarse las «google glasses» para analizar con detenimiento los partidos. Es el ideólogo del laboratorio del Atlético en las jugadas a balón parado y, en general, el principal consejero de Simeone.

En 2003 le detectaron un cáncer de riñón. Dijo, nada más saberlo:«Me operaré al día siguiente». Esa impetuosa reacción vital se convirtió, sin embargo, en prudencia para Saúl. Consejos vendo que para mí no tengo. Le dijo que no se le ocurriera quitarse un riñón después de un tremendo choque que sufrió en una eliminatoria contra el Bayern de Múnich y que lo recluyó unos días, enfermo y doliente, en Alemania.

Burgos es carácter. Lo demostró ante Mourinho, en uno de los primeros choques Atlético-Real Madrid de hace unos niños. Se plantó en el Santiago Bernabéu ante el técnico portugués, que acababa de meter el dedo en el ojo a Tito Vilanova, y le soltó en plena bronca. «Yo no soy Tito, yo te arranco la cabeza».