Griezmann, durante el amistoso ante Irlanda en Saint-Denis
Griezmann, durante el amistoso ante Irlanda en Saint-Denis - AFP

Mercado de fichajesLa larga espera por Griezmann

El Atlético aún confía en retener al francés, quien no emite señales sobre su decisión

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Tan lejos de la locuacidad que tanto molestó a la afición del Atlético y de sus propias insinuaciones que lo ponían en el mercado cuando tiene cuatro años de contrato en vigor, Antoine Griezmann guarda silencio y mantiene la discreción. Nadie sabe lo que hará el francés, pendiente todo el ecosistema futbolístico en Barcelona y en Madrid de una solución que solo depende de él, su criterio y sus ambiciones. Ser cola de león en el Barça o cabeza de ratón en el Atlético. El delantero que asombró en la final de la Europa League jugó el lunes por la noche con la selección francesa y, en contra de su costumbre cuando acampa en su país, se mordió la lengua y continuó sin hablar.

Las filtraciones que han ido apareciendo en el horizonte del caso no se han cumplido, al menos en la parte del Barcelona. El club azulgrana filtró que Griezmann sería presentado el pasado domingo, como medida para amortiguar la previsible decimotercera Liga de Campeones del Real Madrid. También que había un principio de acuerdo firmado con el jugador que obligaba a una penalización en caso de retractarse alguna de las partes. Y en la misma línea, se deslizó desde Barcelona que a Coutinho el club azulgrana no le dejó elegir el dorsal 7 cuando fichó el pasado invierno (se decantó por el 14), ya que ese número «ya tenía propietario», la estrella del Atlético.

El delantero jugó con su selección y, en contra de su costumbre, se marchó del estadio sin hablar

Los rumores en Barcelona circulan ahora en otra dirección. Aunque Griezmann es el objetivo número uno de la entidad, ya se ha deslizado un plan B, el nombre de un mediapunta que podría desempeñar funciones similares al galo, el danés Christian Eriksen. También se habla de la opción de un tridente de ataque formado por Messi, Luis Suárez y Coutinho.

Lo que parecía inevitable hace unas semanas, el fichaje de Griezmann por el Barcelona por 100 millones de euros (su cláusula desciende de 200 a la mitad el 1 de junio), es ahora un tal vez. O un no. Las muestras de afecto y las manos tendidas se han sucedido en el Atlético. Conversaciones con la dirección del club, tanto con Enrique Cerezo como Miguel Ángel Gil Marín, apoyo de la plantilla con la que dice sentir una gran conexión y la química establecida con Simeone, un referente para el jugador.

Apoyo de los jugadores

El último partido de Liga, el homenaje a Fernando Torres, mostró con evidencia esa cuerda tensa. Godín se acercó al fondo sur para alentar a la grada: «Nos ha dicho que se queda, animen». Fernando Torres también le arropó en su día grande. «Aquí te necesitamos de verdad...». Pero una escasa representación de la grada silbó al francés. Pitos tímidos, pero audibles en medio de la ovación.

Esa discrepancia habría hecho dudar a Griezmann, a quien el club está dispuesto a pagar el mayor sueldo de su historia centenaria. Nadie niega que pueda cobrar más de veinte millones al año.

Mientras el crack francés calla, se suceden las interpretaciones vacías a su alrededor. Las cuentas de instagram de sus familiares o la suya propia son ahora la fuente de información. El jugador colgó una foto besando la copa de la Europa League con dos corazones rojos. A su mujer, Erika Choperena, la captaron las cámaras cantando el «Griezmann, quédate» en la fiesta de Neptuno. El hermano del futbolista, Theo, cantaba ayer en su cuenta de redes sociales un «Te quiero Atleti, lo, lo, lo».

Nada concluyente a la espera de la determinación del delantero, que parece inclinarse por el Atlético de Madrid. O tal vez no.