Jon Santacana«Una discapacidad es solo una característica más de las personas»

Jon Santacana y Miguel Galindo cierran esta semana la temporada en el Campeonato de España, pensando ya en los Juegos de Invierno de Pyeongchang en 2018

MADRIDActualizado:

«Si lo piensas dos veces no te tiras», dice Jon Santacana. Es consciente de la locura que supone lanzarse por una colina con solo un 5% de visión, pero el esquiador vasco nunca ha temido las consecuencias de una posible caída. Es cabezota, como él mismo reconoce, y no permitió que la enfermedad de Stargardt, una dolencia genética que afecta a la retina y que le diagnosticaron con ocho años, le frenase en su vida. De pequeño montó en bicicleta como el resto de los niños, jugó al frontón y aprendió a esquiar. Hoy es el principal referente del esquí paralímpico español, con ocho medallas paralímpicas y 14 en Mundiales.

Para Santacana, el único objetivo a la hora de afrontar una discapacidad es buscar los límites y llegar a sobrepasarlos. «No puede haber barreras para casi nada, al menos no para lo que te gusta. Hay que dar los primeros pasos con trabajo y disciplina porque al final todo llega», asegura, fiel a uno de sus lemas: «No sé si puedo conseguir cualquier cosa, pero sí sé que lo puedo intentar». Es la filosofía de vida que le enseñaron sus padres, que no solo no le frenaron en sus desafíos, sino que le ayudaron a conseguirlos, tiñendo de colores llamativos aquella pelota con la que jugaba al frontón o poniéndole sus primeros esquís. Sin ellos, hoy su vida sería diferente.

Igual que sería distinta sin Miguel Galindo, su guía en competición. Con el aragonés forma un perfecto tándem en los descensos a escasos metros de distancia y en él pone toda su confianza a más de 100 km/h. «Hemos aprendido mucho con el paso de los años y ya nos conocemos al máximo. Han sido muchas horas de pistas y de conversaciones para poder mejorar cada día», explica Santacana. Son la pareja del circuito internacional que va más pegada en carrera, con menos de un metro de separación en el eslalon y cinco o seis en las pruebas de velocidad, donde el contacto es mucho más peligroso. Fueron también pioneros a la hora de comunicarse mediante bluetooth, con un sistema parecido al que usan los motoristas, con un pinganillo y un micrófono enganchado al casco. Jon y Miguel dieron con la fórmula del éxito y a los pocos meses todos los esquiadores la usaban; hasta entonces se daban las indicaciones a gritos.

Quien lleva el peso del descenso es Galindo. «De mí depende ya no solo el éxito o el fracaso, sino que Jon pueda tener un accidente gordo y se haga daño», comenta. «Hay cosas que nunca salen como las planeas porque hay muchos factores: el rebufo, las pendientes, las trazadas… hay que tomar muchas decisiones y yo tengo que controlar mi bajada y la de Jon para que la trazada sea la idónea y él pueda intuir el movimiento», explica el aragonés.

Fin de año

Esta semana cierran la temporada en el Campeonato de España, casi un trámite para ellos ya que desde los Juegos de Sochi se han quedado solos en el equipo. Ambos temen por el futuro del esquí paralímpico cuando ellos lo dejen y acuden a Baqueira para fomentar el trabajo de base. «La crisis afectó bastante y los recursos eran menores, así que era complicado mantener un equipo nacional con más parejas», lamenta Santacana.

Quedarse solos, sin embargo, no ha mermado su ilusión por la competición. Este año consiguieron dos platas y un bronce en el Mundial de Tarvisio (Italia) y dos terceros puestos en la Copa del Mundo de Pyeongchang, sede de los próximos Juegos de Invierno. «Las pruebas de velocidad no nos fueron todo lo bien que nos hubiera gustado pero lo importante es que hemos sacado mucha información del circuito. En las técnicas hicimos dos terceros puestos y acabamos con ánimo de creer que el año que viene podemos estar luchando por las medallas en los Juegos», indica Santacana.

Para ello contarán con el apoyo del equipo #SeSalen de Liberty Seguros, del que formarán parte la próxima temporada como piezas clave del proyecto de cara a los Juegos de Pyeongchang. Allí acudirá el tándem para intentar subir al podio, fiel a su lema: «No sé si lo puedo conseguir, pero sí sé que lo puedo intentar».