Erika Villaécija posa par ABC en Barcelona
Erika Villaécija posa par ABC en Barcelona - INÉS BAUCELLS

El poder mental de Erika Villaécija

La nadadora compagina la piscina con la psicología y ha fundado Bevalue, una empresa de coaching para deportistas

BarcelonaActualizado:

«Hasta que no sabes perder no aprendes a ganar. En el deporte se pierde muchas más veces de las que se gana y hay que saber asimilarlo». La sentencia es de la nadadora olímpica Erika Villaécija, que ha alternado sus logros en el agua con la formación personal en el mundo de la psicología. Devorando kilómetros, mientras procuraba que el gresite del suelo de la piscina no sobrepasara el umbral de tedio, se planteó la posibilidad de encontrar una fórmula que reforzara el poder mental de los deportistas. Lo encontró junto a María Gilabert, su psicóloga durante mucho tiempo. Ambos fundaron la empresa Bevalue Sports, dedicada al coaching y a la asesoría deportiva. «Pensamos que con nuestra experiencia podíamos crear un método de trabajo interesante y aplicarlo. Por eso ha nacido Bevalue Sports. La idea es dotar a los nadadores, a los deportistas y a los clubs de los instrumentos necesarios para la obtención de resultados. Estamos hablando de gestión de emociones y de preparación de objetivos», explica tras su entrenamiento matinal.

Lleva tatuado uno de sus lemas: «Never a failure, always a lesson» (nunca un fracaso, siempre una lección). Jamás se ha rendido ante las adversidades y una de las claves ha sido su fuerza mental. «A parte de entrenarte seis o siete horas diarias tienes que trabajar también la parte mental. Necesitas a alguien que te ayude, que te marque nuevos objetivos o nuevas maneras de hacer las cosas. Cuando pierdes los objetivos de vista suele bajas la motivación y hay que saber evadirse y encontrar lo que es importante», explica con su voz aterciopelada.

Erika, tras su entrenamiento matinal
Erika, tras su entrenamiento matinal-INÉS BAUCELLS

Sus medallas de oro en los campeonatos europeos y mundiales, la participación en tres Juegos Olímpicos y más de 10 años compitiendo la avalan. Es su gran activo a la hora de transmitir unos ciertos valores a la juventud. Hace más de tres años que trabaja como psicóloga del deporte en la escuela Santa Clara, del CN Sabadell, alternando las clases con los entrenamientos. «Puedo empatizar con los niños porque me explican muchas cosas que yo ya he vivido. Soy consciente que puedo ser un referente para ellos o un espejo en el que esperan ver su futuro y eso me ayuda porque lo que intento transmitirle tiene más fuerza que si se lo dijera alguien que no ha tenido nada que ver con el deporte», reconoce. Y es lo que trata de aplicar también en Bevalue Sports. Porque para creerte a alguien necesitas saber que habla desde la experiencia. Y Erika la tiene. Ha vivido múltiples sensaciones, de éxito, de fracaso, de ansiedad, de duda... «Siempre se le da mucha importancia al trabajo físico y, a veces, dejamos de lado el mental. Y es necesario trabajar ambos conceptos porque si estás bien mentalmente, fresco de cabeza, puede darte un plus», asegura. Y añade: «Hay veces que llegas físicamente preparada pero no estás centrada o estás agobiada y el resultado no es el esperado. Y al revés, sin haber entrenado bien, el estado mental te permite realizar una buena competición. La mente también se entrena y es muy importante». El trabajo con María Gilabert le ayudó en su momento a canalizar emociones y ahora trata de ponerlo en práctica con los demás.

Objetivo personal y deportivo

Villaécija tiene los conocimientos y la experiencia para asesorar a deportistas de elite, a ayudarles a marcarse unos objetivos reales y a corto plazo. Y también tiene consejos para lo que empiezan. «A los niños les diría que tuvieran paciencia. Ahora todo es muy rápido y esperan que los resultados sean igual de inmediatos. En el deporte, sobre todo en la natación, tienen que tener paciencia y constancia».

Ella también tiene objetivos. «A nivel deportivo, estoy centrada en el Campeonato de España y la Copa de clubes, que es ahora a final de año, y luego el Open de España y los internacionales. A nivel personal me gustaría hacer algo relacionado con los recursos humanos para seguir formándome». Piensa a corto plazo. Por eso aún no quiere hablar de los próximos Juegos: «Me gustaría llegar a Tokio 2020 pero tengo que ir poco a poco. Lo más importante para mí, más que nadar, es trabajar. Nado porque me gusta, porque lo hago bien y porque tengo tiempo para dedicarme a ello, pero no sé si el día de mañana podré seguir haciéndolo si encuentro un trabajo que me ocupe más tiempo».