El luchador gaditano Carlos Coello regaló el cinturón internacional a José Antonio en Gibraleón (Huelva)
El luchador gaditano Carlos Coello regaló el cinturón internacional a José Antonio en Gibraleón (Huelva) - ABC
MUAY THAI

Dos luchadores unidos por un cinturón

El campeón mundial de muay thai Carlos Coello le regaló su título a José Antonio, un niño onubense que batalla contra la leucemia

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Dicen que las peores batallas están reservadas para los mejores guerreros. Bien sabe de ello José Antonio Garrido Casado, un niño onubense de 13 años que se está enfrentando a un cruel enemigo: la leucemia. Pero para afrontar este inesperado desafío no está solo, pues cuenta con el apoyo incondicional de Carlos Coello, un luchador gaditano que se ha proclamado recientemente campeón mundial de muay thai en Ponferrada (León).

En febrero de 2016, Coello, que reside en Tailandia, estaba inmerso en sus entrenamientos cuando tuvo la oportunidad de dar a conocer este deporte a través de la radio. En una entrevista, desgranaba la dura historia que había vivido con su madre, fallecida de cáncer, a la cual prometió que un día conquistaría el mundo subido a un cuadrilátero. Sus palabras despertaron una luz en la mente del que fuera ojeador del Real Madrid para la provincia de Cádiz, Sebastián Herrera, sufridor de esta maligna enfermedad y gran colaborador en la causa en el entorno infantil. Y pensó en José Antonio. Decidió ponerse en contacto con el luchador para presentarlos. Este fue el inicio de una bonita amistad.

Coello recibe un nuevo cinturón junto a una placa por su noble gesto
Coello recibe un nuevo cinturón junto a una placa por su noble gesto- ABC

Durante meses el deportista estuvo pendiente de la búsqueda de un donante de médula para José Antonio mientras que perseguía el triunfo que posteriormente iba a lograr en su tierra, alzándose con el título internacional en diciembre de 2016. Tras su victoria, fue a Gibraleón (Huelva) a visitar al pequeño guerrero. «¿Esto es para mí?», le espetó inocentemente José Antonio. «¿Tú lo quieres?», respondió el gaditano sorprendido. «Si te gusta te doy este y todos los que tengo», continuó. El niño onubense, muy emocionado, guardó con mimo este especial regalo.

Coello pensaba que su gesto podría ser un símbolo para concienciar a la gente de que hay que luchar e invertir recursos contra esta enfermedad. «Para mí era muy importante este cinturón, pero más lo era hacer feliz al muchacho. Es una de las experiencias más apasionantes que he tenido en mi vida». José Antonio se lo agradeció con un gran abrazo. «Le dije que se lo merecía porque yo solo peleo en un ring, pero él es el auténtico campeón», recuerda.

Cuando la federación de muay thai tuvo conocimiento de que el campeón se había quedado sin su preciado galardón por esta noble causa, organizó en Tailandia un homenaje para honrar su acción y reponer el símbolo del título en su vitrina.

El pequeño y sus allegados han creado un vínculo inseparable con Coello. «Es como uno más de la familia», cuenta la madre, Eugenia Casado. Tanto es así que hasta la abuela comparte todas las publicaciones del luchador en las redes sociales.

Y llegó el 16 de diciembre de 2017, fecha marcada en rojo en el calendario del luchador pues competía finalmente por el mundial de muay thai para cumplir la promesa que un día le había hecho a su madre. Y desde Gibraleón José Antonio dijo: «Yo quiero ir a Ponferrada». Allí se presentó con su familia para apoyar al deportista gaditano con una gran pancarta: «Lucharemos y juntos venceremos», una filosofía de vida que Coello lleva grabada con tinta en su piel y que todos sus allegados han hecho suya.

José Antonio entrega el cinturón de campeón mundial a Coello
José Antonio entrega el cinturón de campeón mundial a Coello

El resto es historia. Se proclamó campeón del mundo y en el momento de la entrega del cinturón apareció en escena José Antonio para abrochárselo. «Imagínate el cambio. De haberle regalado yo el cinturón internacional a recibir el cinturón mundial de sus manos cumpliendo un sueño», cuenta Coello orgulloso. «Muchas veces estamos pensando en tonterías: más dinero, más poder... y cuando te llega una cosa así te das cuenta que lo único importante es la vida», finaliza. La batalla del chaval no ha terminado y el camino no será fácil, pero la entrega y las ganas de vivir pueden tumbar a cualquier rival.