Patinaje

Javier Fernández, campeón de Europa por sexta vez consecutiva

El patinador español se cuelga el oro en Moscú y cumple el primero de los tres objetivos del año, donde aspira a revalidar su título mundial y ganar medalla olímpica

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Hace tiempo que a Javier Fernández se le queda pequeña Europa. Y la historia. Son seis oros consecutivos en su palmarés, una barbaridad porque detrás de ellos hay un esfuerzo descomunal personal, económico y profesional, de crecimiento y superación. Porque del primero logrado en Zagreb 2013 hasta el que conquistó ayer en Moscú el patinaje artístico ha evolucionado hasta la extenuación. Él, y sus rivales, lo han hecho alcanzar el nivel más alto en cuanto a técnica, coreografía y belleza. Pero a él se le han acabado los rivales continentales.

Lo confirmó ayer, después de quedar primero el miércoles con el programa en el que interpreta a Chaplin, corroboró su supremacía en el largo, dando vida a El Quijote en «El hombre de La Mancha». Sin ser perfecto, fue mucho mejor que todos los demás. Por calidad, por técnica, por dificultad, por belleza. Su vibrante y perfecto inicio y final no se vieron ensombrecidos por algunos errores de concentración en la mitad, y lo impulsaron hacia la cima del podio y hacia el himno español en su honor.

«Quiero conseguir este sexto europeo consecutivo para meterme todavía más en la historia de este deporte», afirmaba hace unos días a ABC. En los libros de historia, su nombre se hace un poco más grande si cabe porque ha logrado una hazaña que no se veía desde hacía más de ochenta años. Ha dejado atrás a un campeón como Ondrej Nepela, con cinco europeos seguidos de 1969 a 1973, cuando el patinaje apenas era un deslizarse por el hielo en comparación a lo que significa ahora:_cuádruples, cuádruples y más cuádruples que casi distorsionan el propio significado de este deporte. Y consigue situarse a solo dos oros del austríaco Karl Shafer, que los logró en los albores del patinaje, de 1929 a 1936.

Impulso

Es posible que no lo alcance, pues el español también es muy consciente de que la dureza de los entrenamientos de hoy se complican cada año que pasa. Tiene 26, pero son ya más de diez en la élite y nota el cuerpo y la mente cansadas, sin la chispa ni las piernas de antaño. Aún así, consiguió una nota de 191,73, la mejor de la temporada, para un total de 295’55 puntos sobre el hielo del Megasport Palace de Moscú. Son 21 puntos más que el segundo, el debutante Dmitri Aliev, que con 18 años simboliza el empuje de los que quieren desbancar a los veteranos. Como hizo con el también ruso Mijail Kolyada, tercero, y tratará de hacer con el español. Pero ayer el reto le quedó todavía demasiado grande.

Javier Fernández interpretó a El Quijote con prestancia y sin dejarse vencer por los nervios de la final ni por un salto que no terminó como quería. El español anda sobrado de experiencia por las miles de horas que ha pasado en el hielo y los cientos de competiciones que acumulan sus patines. Y aún así, está en constante aprendizaje. Lo expresó ayer antes de recoger su sexta medalla europea consecutiva: «Lo que quería era poder hacer una buena competición y lo he conseguido. Aspiraba a lograr este sexto título consecutivo que es algo muy especial. Estoy muy feliz, con una gran emoción».

Un empujón de alegría y confianza, y un buen entrenamiento para lo que tiene marcado en rojo: los Juegos Olímpicos de PyeongChang. Esa medalla olímpica que le falta y que se le escurrió entre las cuchillas en Sochi 2014, cuando quedó cuarto. «Quiero hacer bien la temporada desde el principio hasta el final. Intentar hacer competición a competición y hacerlo en cada una lo mejor posible», continuó el campeón. Sabe que es su última oportunidad de rubricar un palmarés impecable con la gloria olímpica. «Cuatro años más sería una locura», admitió.

«Clase, elegancia, fuerza, entrega y constancia. Campeón en la pista de hielo y ejemplo de deportista. ¡Enhorabuena Javier Fernández por el sexto Campeonato de Europa consecutivo!», lo felicitó la Casa Real. Y también la historia de este deporte, con un sexto oro consecutivo con el que destierra un récord en blanco y negro y lo pinta del color del presente, donde el patinaje europeo se llama Javier Fernández.