Polideportivo

Deportistas traicionados por su vestuario

El caso de Papadakis no es único. Muchas veces los uniformes no pudieron seguir el ritmo de las estrellas del deporte

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El caso de la patinadora francesa Gabriella Papadakis, que vivió en los Juegos Olímpicos de Invierno que se disputan en PyeongChang «su peor pesadilla» a causa de su vestuario, no es aislado. Durante el programa corto de la prueba de danza, la gala sufrió la rotura de su vestido en los primeros instantes de la actuación, un percance que, sin embargo, no le impidió terminar la prueba junto a su compañero Guillaume Cizeron.

«Fue una gran distracción, mi peor pesadilla ocurrió en los Juegos Olímpicos», se lamentó Papadakis tras la actuación. «Sucedió en los primeros segundos del programa y me dije que no tenía otra opción que continuar».

Sin embargo, cuando la ropa que viste al deportista decide fallar, no siempre es posible para este seguir adelante, bien por decisión propia o bien por las reglas de la competición.

La nadadora italiana Flavia Zoccari es un ejemplo de este último caso por lo que le sucedió en los Juegos del Mediterráneo 2009. Mientras se preparaba para lanzarse a la piscina su ajustado traje de neopreno, diseñado así para ofrecer la mínima resistencia posible al agua, se rompió en su parte posterior. Una doble fatalidad pues además de exponer sus intimidades ante el público yas cámaras también significó la descalificación de la prueba.

Algo parecido le pasó a Gillian Cooke en un campeonato en Saint Moritz (Suiza), en una prueba de Bobsleight. Justo cuando iban a lanzarse a la pista, en un esfuerzo para tomar impulso, la escocesa rompió su traje aerodinámico, si bien en su caso no fue descalificada.

Los deportes de invierno han visto problemas con el vestuario de los deportistas en muchas otras ocasiones, como en Sochi 2014, cuando Henrik Harlau casi pierde los pantalones en pleno descenso. El esquiador acrobático sueco logró mantenerlos por encima de sus rodillas y acabó así la prueba, tras la que se sintió incluso con ganas de bromear, al afirmar que a veces practicaba así.

Igual que la italiana Flavia Zoccari, el también nadador Ricky Berens se hizo célebre por su problema con el bañador durante la disputa de unos campeonatos mundiales en Roma. Sin embargo, él pudo terminar la carrera, al romperse su bañador en el momento de saltar a la piscina.

En ocasiones, el incidente con el vestuario se produjo antes incluso de la prueba. Que se lo pregunten al 'bobsledder' Christopher Spring, que quiso probarse su uniforme antes de la prueba de los Juegos Olímpicos de Invierno en la que participaba. Y el ensayo no le fue bien, pues recibió una talla incorrecta de un traje que ya de por sí era ajustado y éste no resistió el test. El canadiense se lo tomó con humor y compartió la imagen en las redes sociales.

En ocasiones el fallo no se debe a la tensión a la que esté sometido el tejido del uniforme, sino al descuido del deportista. Eso le pasó a la patinadora de velocidad Olga Graf en Sochi. Tras acabar su prueba la rusa se bajó la cremallera del mono hasta el ombligo, olvidando por completo que podía dejar su pecho al descubierto. «Los trajes son muy estrechos y sólo quieres respirar, y por eso quieres quitártelo», se explicó después.

Ni siquiera hace falta que la ropa sea tan ajustada para dejar en evidencia al deportista. Al atleta noruego Henrik Ingebrigtsen le ocurrió durante una prueba de 1.500 metros, cuando la rotura de su mono dejó al aire sus partes pudendas.

También en el popular fútbol se han visto fallos en el vestuario de los jugadores y descuidos. Uno de los más famosos es el que protagonizó Emilio Butragueño, hoy director de relaciones institucionales del Real Madrid, cuando era futbolista del conjunto blanco. En un partido ante el Español su pantalón -y la ausencia de una prenda interior- dejó al descubierto sus partes íntimas, protagonizando una instantánea que recorrió el mundo.

A veces el fallo lo provoca la intervención de un rival. Pasa mucho por ejemplo en el waterpolo, donde los deportistas pugnan bajo el agua por conseguir o mantener la posición. Pero también en el fútbol. Como le sucedió al delantero del Aston Villa Nicklas Helenius. Cuando se disponía a chutar a la portería rival su marcador trató de agarrarlo, pero lo único que pudo lograr fue bajarle el pantalón hasta las rodillas. Helenius pudo chutar pero en tales condiciones el disparo no tuvo éxito.

El último caso va más allá de la ropa estrictamente deportiva yu lo protagonizó Zinedine Zidane, técnico del Real Madrid, en un partido de la Champions League ante el Wolfsburgo alemán. Tras un disparo de Benzema que repelió el meta rival, el entrenador se lamentó con un salto que hizo saltar las costuras de su pantalón. Con la emoción del partido 'Zizou' prefirió seguir con él hasta el pitido final.