Ana Botín , jugando un partido de golf, una de sus aficiones favoritas
Ana Botín , jugando un partido de golf, una de sus aficiones favoritas - EFE
Golf

Ana Botín, cuarta mujer socia del Augusta National

La presidenta del Santander acaba de ser admitida en el club más exclusivo del mundo, donde ganó su excuñado Severiano Ballesteros

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Para alguien que lleva el golf en la sangre, debió de ser muy duro tener que relegar su afición a un puesto secundario en la vida. El éxito y la presión social y empresarial que siempre han acompañado a Ana Botín la habían obligado a tener que dosificar sus apariciones en los campos; por eso, ahora que ha conseguido conjugar todos los factores para compatibilizar su trabajo y su ocio, lo está disfrutando.

Su destino en este deporte lo traía marcado por los genes. Su padre, Emilio Botín, fue presidente del Real Golf de Pedreña, el mítico campo creado para la reina Victoria Eugenia décadas atrás. Como la pequeña Ana se esforzaba al máximo para mejorar, pronto vio el rédito a su trabajo: quedó dos veces campeona de España infantil, en los años 1974 y 75.

Sin embargo, los estudios y el trabajo la alejaron de su tierra natal y los cargos de responsabilidad que fue alcanzando a lo largo de su carrera, le hicieron recortar el tiempo que le dedicaba a una afición que nunca dejó de cultivar. Aunque poco amiga de participar en torneos, siguió perfecionando su juego de la mano de profesores de renombre (su excuñado Severiano Ballesteros y la capitana olímpica Marta Figueras-Dotti, entre otros) que pulieron un estilo de lo más consistente.

Aunque no pudiera jugar tanto como quisiera, siempre seguía la competición y era habitual verla junto a su familia en el Open Británico cuando actuaba Seve. O en algún torneo importante de los que se celebraban en España, donde disputaba los Pro-Ams con sus grandes ídolos. Así, Sergio García, Enrique Ponce o Rafa Nadal fueron algunos de sus compañeros y comprobaron lo larga y recta que iba con los drives. Este año dio el salto al PGATour y jugó en el mítico Pebble Beach.

Mecenas del golf femenino

Discreta en sus apariciones públicas, nunca ha buscado más visibilidad de la necesaria y participa en la vida social de su club menos de lo que le gustaría. Sigue teniendo todos los vínculos abiertos con la entidad, sobre todo en verano, ya que su hermano Javier es el actual presidente y su sobrino, Javier Ballesteros, es también profesional. Pero lo que nunca ha ocultado es su pasión por el deporte femenino, que le llevó a patrocinar el Circuito Nacional cuando estaba al mando de Banesto y luego cuando accedió a la cúpula del Santander. Sin ese apoyo, las españolas no habrían adquirido la experiencia que les ha llevado a lograr tantos triunfos internacionales.

Y ahora, con la tranquilidad de las cosas bien hechas, le llega el momento de disfrutar. Acaba de ser aceptada como socia en el club más exclusivo del mundo, el Augusta National. Son trescientos los elegidos y solo hay cuatro mujeres entre ellos. Dentro de unmes la veremos luciendo su chaqueta verde en el Masters, donde triunfó en dos ocasiones el recordado Severiano.