F√ļtbol de mesa

Goles de mesa marcados con los dedos

La selección española de fútbol de mesa pierde su corona mundial ante Italia

laura marta - Actualizado: Guardado en: Deportes

Cinco. Murmullos. Cuatro. Tensión. Tres. Nervios. Dos. Inspiraciones. Uno. Espiraciones. Cero. Silencio. Comienza la jornada en el Mundial de Fútbol de Mesa celebrado este fin de semana en Madrid. Más de treinta países y 400 participantes se dieron cita en dos jornadas de emoción, goles, alegrías y penas. Defendía la selección española su corona mundial, lograda en Manchester el año pasado, pero Italia, super potencia en el fútbol de mesa, recuperó el cetro. No obstante, hay premios para todos porque en el fútbol de mesa no se mueven contratos ni sueldos millonarios, sino complicidad y buena sintonía entre todos los países... después del pitido final.

Durante los dos tiempos de quince minutos que duran los encuentros, el balón dirige los nervios y los dedos que manejan a los jugadores. En una mezcla de fútbol, ajedrez y billar, los dueños de estos dedos finos y mágicos trazan sus estrategias para jugar con el balón y sin él, con la intención de interceptar el ataque rival y proteger la portería propia con los reflejos del mejor Casillas, o Diego López. Por suerte, en el fútbol de mesa no existen dilemas semejantes, no hay cambios de jugadores de no ser que alguno sufra una inoportuna lesión al caerse de la mesa, y los árbitros -siempre de un país ajeno a los dos contrincantes- no suele tener demasiado trabajo porque son los propios jugadores los que marcan las reglas sin necesidad de una tercera persona. Y sin necesidad de otro idioma que no sea el de los futbolistas de metal, y el del gol de la victoria.

Como el que consiguió Italia para arrebatar el cetro a España, pero es que «los italianos son los más fuertes, junto con los portugueses y los belgas, quizá, y Carlos Flores, el ganador del año pasado», asegura Alberto Mateos, que se ha proclamado campeón del mundo en individual. «Llegué con la intención de luchar por el podio, pero no pensé que llegaría tan arriba. Es algo de sorpresa para mí. Era mi día y la suerte también juega a veces. Si la pelota no entra, pues no entra». Mateos comenzó con el fútbol de mesa como todos, de chaval y jugando con chapas, ahora es su pasión y una forma de vida, aunque tenga que sacrificar sus vacaciones en el trabajo porque utiliza esos días para viajar por España y por el mundo cada dos semanas.

Mateos, murciano, juega patrocinado por un equipo italiano, por lo que ya no tiene que sufragarse los gastos de los desplazamientos, pero sí lo hacía hasta hace poco. Pero son los «elegidos». La mayoría tiene que costearse su «vicio» de su bolsillo. Y todo depende de los torneos en los que participen. El calendario del fútbol de mesa ofrece la posibilidad de jugar en una ciudad distinta cada semana, y no solo en España, sino la mayoría de las veces fuera. La clasificación española y mundial la marcan los torneos, cuantas más rondas se superen en cada competición, más puntos se consiguen. Pero aparte de los viajes que cada uno se pueda costear, el fútbol de mesa «no es caro. El equipo puedes tenerlo desde los 20 euros hasta lo que quieras, pero yo, por ejemplo, tengo al mismo banquillo desde hace ocho años, así que lo he amortizado».

Mateos es uno de los integrantes de la selección española que dirige Juan Carlos Granados, quien ya conocía la dureza de enfrentarse a Italia. «Somos una piña, hacemos un gran equipo todos los españoles, que normalmente viajamos unos 30-40 jugadores. Después de ganar el Mundial el año pasado nos miran con algo más de respeto». Granados reconoce que sigue siendo un niño que ha hecho de su pasión infantil una realidad en su madurez. «Se empieza a jugar y se termina compitiendo, y a este nivel solo nos diferenciamos de los futbolistas de verdad en el dinero, porque nos entrenamos muchísimas horas, hasta seis diarias, según el nivel que quieras alcanzar. No te levantas y eres campeón del mundo por casualidad». Afirma que les gustaría ser más visibles y que les dejaran crear una Federación nacional, porque por ahora solo pueden crear asociaciones. «Y si nos acogiera la Federación de Fútbol sería mágico».

Cantera con muy buen presente

Estos niños maduros tienen muchos seguidores, y chicos y chicas que aspiran a hacer del fútbol de mesa un deporte reconocido en el futuro. Se entrenan para eso y obtienen sus resultados en los grandes momentos. Como Carmela y David, finalistas en la categoría sub 19. Él se entrena y aprende en el Club Tiburones FM, y viaja junto a 20 compañeros a todos los torneos que pueden. Ella forma parte de la primera selección femenina española que se ha creado para este Mundial. Junto a Nayra, Ana, Carmen y Julia, con edades comprendidas entre los 12 y los «mejor esto no lo digas». No importa el idioma, como tampoco la edad. El gol es universal. Y la fiesta de celebración, también. No hay dinero en los premios, pero sí el reconocimiento del mundo del fútbol de mesa y el cariño de todos, rivales y compañeros. No tendrán contratos millonarios, pero sí son ricos en risas, buen humor y ganas de seguir disfrutando del juego. Hasta que los dedos dejen de funcionar.

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