Convertida en la princesa de la piscina de Londres en los últimos Juegos Olímpicos, Missy Franklin se encontró en una encrucijada al volver a casa: debía decidir si regresaba o no al equipo de natación de su instituto.
Recién cumplidos los 17 años, Melissa fue una de las grandes protagonistas de los Juegos. Con cinco medallas al cuello, cuatro de ellas de oro, volvió a los Estados Unidos con estatus de estrella. Missy realizó el saque de honor en un partido de la NFL y fue invitada al célebre «The Tonight Show» que presenta Jay Leno. La peor parte de la fama se concentró para la joven nadadora precisamente en la piscina porque muchos entendían que no era justo que una campeona olímpica siguiese participando en torneos escolares.
«Es muy difícil porque tengo mucha gente que quiere me apoya pero, a la vez, otros dicen que no es justo», explicaba Franklin como si se encontrase en un callejón sin salida. «Siento que haga lo que haga será criticado de alguna forma», reflexionaba la joven. Después de varias semanas de incertidumbre la pasión ha vencido en la cabeza de Melissa, que seguirá defendiendo a su instituto de Aurora (Colorado) durante este año.
«Lo hace por el equipo, por el instituto y por sus compañeras», cuenta John Koslosky, el responsable deportivo del colegio jesuita al que acude Franklin al Denver Post. Claro que tener una campeona olímpica en la piscina obligará a cambiar ciertas cosas. Su programa de entrenamiento reducirá sus apariciones en la piscina, que ya se llenó de cámaras de televisión el año pasado después del gran rendimiento de Missy en el Mundial de Shanghái. «Ella quiere nadar con sus amigas, creo que es una noticia fantástica», resume Koslosky.






