Nadie representa mejor a España que Rafa Nadal, ciudadano orgulloso que no concibe vivir en otro sitio que no sea Manacor. Cuando habla de la situación del país, lo hace con sentimiento y apela al esfuerzo y a la solidaridad para superar el momento actual.
—Tiene a un país entero detrás.
—He recibido un montón de mensajes en Twitter, Facebook, mensajes personales, correos electrónicos... Y eso ayuda, me da mucha energía positiva.
—¿Es difícil ser Rafa Nadal?
—He hecho toda la vida lo que he sentido. Siempre intento hacer lo que es correcto, lo que mi gente me ha enseñado. Así ha sido siempre y así será. Para mí no es difícil, me siento un afortunado por ser quien soy. Solo puedo dar gracias a la vida, a mi gente, a las marcas que confiaron en mí. La situación en España es negativa y mucha gente está sufriendo, así que no puedo decir que mi vida es difícil, sería totalmente injusto. Difícil lo tiene la gente que sobrevive con poco, la gente que busca trabajo y no encuentra desde hace tiempo, la gente que sufre. Eso sí es difícil, no ser Rafa Nadal. Lo mío es un sueño.
«Difícil lo tienen los que sobreviven con poco o están sin trabajo. Ser Rafa Nadal es un sueño»
—Si soy ejemplo positivo, que lo cojan. Lo único que siento es que a mí la gente me ha apoyado siempre, en momentos buenos y malos. No hay nada más bonito que sentir el cariño de la gente que está cercana a mí. En este caso, hablo de Mallorca, Baleares y España.
—¿Cómo vende la marca España por el resto del mundo?
—Digo que me siento muy afortunado de haber nacido aquí. Me siento feliz de ser de donde soy. Aquí se vive muy bien. No tenemos cambios radicales de temperatura y, salvo excepciones como la de Lorca u otras, no hay grandes desastres naturales. Ves la pobreza que hay en el mundo y lo mal que lo pasan en algún país y no podemos girar la cara. España está muy por encima de la media general y tenemos que ser felices y agradecidos.
—¿Ha seguido la actualidad?
—Sí.
—¿Qué le parece la situación de Cataluña?
—Son cosas que están ahí. No podemos pensar que la gente no puede expresarse como quiere. Siempre con el máximo respeto para todos los que exponen sus ideas dentro de la corrección, del respeto y del civismo. Yo, personalmente, estoy feliz de ser de Mallorca y no me puedo imaginar una España sin Cataluña. ¿Que puede pasar? Pues a mí no me gustaría, pero no queda más remedio que aceptarlo y respetarlo. No me gustaría, se me haría raro jugar la Copa Davis contra Marc López, por ejemplo. No me veo jugando contra Cataluña. Siempre hemos conocido a España así y quizá a la gente de fuera de Cataluña se nos hace más complicado entender esta situación, pero hay que entender que desde ahí pueden tener otra visión del tema.
«Hemos hecho cosas que no debíamos, hemos querido ganar más de lo que tocaba. Y lo hemos hecho todos. Ahora necesitamos ilusión»
—Seguro. Hay que analizar las cosas con perspectiva, olvidando lo negativo. Hay mucha gente que quiere y que no puede, pero somos un gran país. Lo hemos sido y lo seguiremos siendo. Se han hecho cosas mal, seguro. Pero todos. No podemos culpar solo a los bancos, a los políticos... Hemos hecho cosas que no debíamos, hemos querido ganar más de lo que nos tocaba o de lo que podíamos ganar. Todos. Se han querido construir más aeropuertos y más cosas de las que tocaban. Y ahora toca apechugar, aceptar que toda esta época de bonanza algo irreal que hemos tenido ha de pasar y que nos toca sufrir. Es un mal trago, pero no tengo ninguna duda de que saldremos adelante y siento que todos estamos trabajando en esta misma dirección. Es el momento de ser solidarios y plantearnos la situación como un reto. Estamos más que preparados para salir de esto, pero es como todo. Hay que esforzarse y superarse con la actitud necesaria. Necesitamos ilusión para salir y sé que es fácil decirlo y difícil ejecutarlo, pero no hay otro opción.





