ABC
(Sección cultura) 16 de septiembre de 2000
CHILLIDA EN SU MUSEO
Multitudinario homenaje a
Chillida en su ciudad natal
SAN SEBASTIÁN. Pedro
Corral
Si Bach ha sido siempre fuente de inspiración
para la obra escultórica de Eduardo Chillida, su música no podía faltar ayer en el
multitudinario homenaje que se rindió al escultor en San Sebastián, su ciudad natal, con
motivo de la inauguración del museo Chillida-Leku. Los coros y las notas del
«Magnificat» del compositor alemán sonaron anoche en el Auditorio del Centro Kursaal,
interpretados por el Orfeón Donostiarra y la Orquesta Padre Donostia en un acto emotivo
al que no faltó Eduardo Chillida, acompañado de su esposa, Pilar Belzunce, y sus ocho
hijos.
Al acto asistieron, entre otros, Enrique Múgica,
defensor del pueblo; Román Sudupe, diputado general de Guipúzcoa; Odón Elorza, alcalde
de San Sebastián; María San Gil, presidenta del PP en Guipúzcoa; Carlos Garaicoechea,
ex presidente del Gobierno vasco; Fernando Checa, director del Museo del Prado; Juan
Manuel Bonet, director del Museo Nacional Reina Sofía; los arquitectos Rafael Moneo y
Joaquín Montero, los escultores Anthony Caro, Miguel Berrocal y Koldo Jáuregui y el
pintor Gonzalo Chillida, hermano del escultor. Al hacer su entrada Eduardo Chillida en el
auditorio, el público puesto en pie prorrumpió en un gran aplauso. El acto comenzó con
la proyección del documental «Chillida, el arte y los sueños», realizado por su hija
Susana, que explica la figura y la obra del artista desde sus comienzos con la escultura
en yeso hasta su proyecto para la montaña de Tindaya, en la isla canaria de
Fuerteventura. En el documental, en el que aparecen, entre otros, José Ángel Valente y
José Antonio Fernández Ordóñez, recientemente fallecidos, se hace precisamente una
apasionada defensa del proyecto de Tindaya como una obra única en la historia de la
Humanidad. El homenaje concluyó con las notas de Bach. Chillida ha encontrado en este
compositor un modelo extraordinario de indagación en el espacio, a través del juego de
la plenitud y del vacío, de la música y del silencio. El escultor considera al autor de
«La Pasión según San Mateo» un auténtico arquitecto. A través de sus acostumbradas
intuiciones poéticas, Chillida ha llegado a sentirse dentro de «un pulmón de Bach»
cuando visitaba la Basílica de Santa Sofía en Estambul, ensordecido por la musicalidad
de aquel vacío contenido bajo la cúpula del monumento bizantino. Ayer, sin duda, el
escultor debió experimentar de nuevo aquella sensación, arropado por el afecto de su
ciudad.
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