Adrien Salenc, en un natural
Adrien Salenc, en un natural - Paloma Aguilar

Las Ventas: Adrien Salenc, en el nombre de las madres

El francés muestra su capacidad en una deslucida novillada; Isiegas pincha al mejor ejemplar y Juanito da una vuelta la ruedo

MADRIDActualizado:

Cuando la tarde se precipitaba al vacío y el personal comía pipas a puñados para paliar el aburrimiento, un francés llamado Adrien Salenc se plantó de rodillas y caldeó el ambiente con una vibrante ronda. Atacar fue su máxima: «Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña». Y Salenc le buscó las vueltas y tiró de «Tabaquero», que se tragaba los pases de uno en uno. Por encima el galo, que saludó una ovación. También mostró su capacidad frente al sexto, un «Madridista» brusco y con sus teclas. En nombre de quien lo parió, en el día de la madre, fue su labor: «Mamá, te quiero», abrochó su brindis. Por ellas, por todas las que sufrirán en silencio mientras sus hijos se juegan la vida en el Mundial taurino que se avecina.

Como aperitivo, una novillada de Castillejo de Huebra, cuyos principios no fueron halagüeños. Asomó el pañuelo verde para un novillote feo y justo de todo. No mejoró la cosa con el renqueante y manso sobrero. Isiegas se resarció en parte con el cuarto, el ejemplar con mejor son del desigual conjunto, deslucido en líneas generales. Otorgó distancia en una faena a más y trazó series de cierto calado. Buscó la colocación, adelantó las telas y dejó un par de naturales con su aquel, pero todo lo emborronó con la espada ante el buen «Camperito». En ambos saludó por su cuenta entre la división de la gente.

Juanito se dobló con inteligencia ante el segundo, áspero de salida. Luego fue un animal medio, que apenas decía nada, pero al que el portugués sopló varios naturales con estilo. La firmeza presidió su labor al quinto, que soltaba la cara. Dio una vuelta al ruedo, con ligeras protestas, tras una petición de oreja que no cuajó.