Pedro Balañá
Pedro Balañá - ABC

Los toros en Cataluña: de la prohibición a la indemnización con un millón de euros a Balañá

Los dueños de la Monumental de Barcelona pedían 10 millones de indemnización por los perjuicios de la abolición taurina

Las claves del proceso, en 17 pasos: de la ley animal a la «condena» a la Generalitat

MADRIDActualizado:

La Generalitat ha sido condenada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña a pagar casi un millón de euros a la familia Balañá, dueña de la Monumental de Barcelona, por los daños derivados de la prohibición taurina en esta Comunidad. De este modo, la abolición de la Fiesta saldrá cara a los catalanes.

Los propietarios del coso solicitaban una compensación econónica de diez millones, desglosados así: 4,5 millones por lucro cesante o pérdida de beneficios por cierre de la plaza de toros; 3,1 por daños emergentes relacionados con la actividad taurina; 1,3 por obsolescencia de la edificación; 40.627 euros por indemnización del único empleado fijo; 492.021 por sobrecoste de mantenimiento del edificio y 478.022 por daños morales.

La sentencia del Tribunal Superior de Cataluña, de enero de 2018 y a la que ABC ha tenido acceso, establece que la cantidad indemnizatoria a la que tiene derecho la empresa Pedro Balaña es de 973.483 euros, más los intereses devengados. El tribunal establece para la Generalitat la obligación de indemnizar al dueño de la plaza de toros con 181.725 euros por lucro cesante, que multiplicado por cinco años que duró la prohibición de actividad taurina en aplicación de la Ley 28/2010, hasta su declaración de inconstitucional, supone la cifra total de 908.625 euros; 24.627 euros por indemnización de personal y 36.000 euros por obsolescencia de la edificación y por sobrecoste de mantenimiento del edificio.

La crónica de la «muerte anunciada» de la Fiesta comenzó en 1988 con la ley animal en medio de un sinfín de pasos que dieron lugar a que en 2011 se celebrara la última corrida, a que en 2016 aquella prohibición fuera declarada anticonstitucional y a que ahora la Generalitat sea condenada a pagar ese casi millón de euros a la propietaria de la plaza de toros de Barcelona.

Este ha sido el proceso de «muerte y resurrección», paso a paso:

1. Ley de protección animal. Con la ley de protección de los animales promulgada en 1988 y en sus sucesivas remodelaciones, los «antitoro» y «antiespaña» pusieron en marcha una estrategia para conseguir que las corridas fuesen consideradas una fiesta extranjera.

2. Niños fuera de la plaza. Los feroces ataques a la Fiesta atentaron contra sus raíces: prohibieron la entrada a los menore de catorce años, que la presión popular consiguió paliar si iban acompañados de un adulto, pero se consumó sin matización en la nueva ley de 2003.

3. Barcelona, al corral antitaurino. El 6 de abril de 2004 Barcelona se convirtió en la primera gran ciudad que se declaraba antitaurina. El entonces alcalde, Joan Clos, manifestó su satisfacción por esta declaración, aprobada con 21 votos a favor, 15 en contra y 2 en blanco.

4. Consumado el cerco nacionalista. Con la ley de protección animal, la prohibición de la entrada a los niños y la declaración de Barcelona antitaurina, se consumó el cerco nacionalista a la Fiesta. Se cerraron las plazas portátiles y llegó el veto a los festejos populares.

5. La revitalización con José Tomás & Matilla. Con Barcelona declarada antitaurina, José Tomás eligió la Monumental, propiedad de Balañá, como escenario de su reaparición en 2007: colgó el «no hay billetes» y revitalizó la Fiesta en la Ciudad Condal de la mano de Antonio Matilla como empresario.

6. Aceptada a trámite la propuesta anti. La propuesta abolicionista de la plataforma Prou (Basta) fue admitida a trámite el 11 de noviembre de 2008. El 10 de diciembre arrancó la recogida de firmas y el 6 de mayo de 2009 se entregaron al Instituto de Estadística.

7. Prou presenta 180.000 firmas. El 2 de julio de 2009 la plataforma Prou presentó en el Parlament una Iniciativa Legislativa Popular para prohibir las corridas, que acompañaron de 180.169 firmas. Principiaba así el debate…

8. Lidia en el ruedo abolicionista. Dos semanas antes del debate de las enmiendas a la totalidad, en diciembre de 2009, los toreros catalanes ,capote en mano, clamaron respeto y libertad en la puerta del Parlament. Fue su lidia más difícil en el albero de la dictadura.

9. El Parlament da luz verde a la ILP. El 18 de diciembre de 2009 el Parlamento de Cataluña dio un paso decisivo en la abolición de las corridas al admitir a trámite la ILP. Mediante voto secreto, 67 diputados votaron a favor, 59 en contra y 5 se abstuvieron.

10. A favor y en contra. El 3 de marzo de 2010 tuvieron lugar las comparecencias de partidiarios y detractores. Petición de los primeros: "Dejen a la Fiesta morir en paz". Mientras tanto, quedaba al descubierto la catadura moral de los antis comparando al torero con un maltratador.

11. Defensa de ABC en el Liceo. En el Gran Teatro del Liceo, santuario de la cultura, ABC reiteró el 7 de abril de 2010 su compromiso con la tauromaquia y arrancó su recogida de firmas para reivindicar la libertad de ir a los toros. Miles de personas se unieron al manifiesto.

12. Se consuma la prohibición. El 28 de julio de 2010 la Generalitat, con José Montilla de presidente, prohíbe las corridas de toros y blinda los «correbous», en un alarde de falso animalismo.

13. Recurso en el TC. El 28 de octubre de 2010 el Grupo Popular en el Senado presenta un recurso de inconstitucionalidad contra la prohibición taurina.

14. Última corrida. Se celebra el 25 de septiembre de 2011 en la Monumental de Barcelona con José Tomás y Serafín Marín a hombros por las calles de la Ciudad Condal.

15. Patrimonio Cultural. La Tauromaquia es declarada patrimonio cultural en todo el territorio español el 6 de noviembre de 2013, con 144 votos a favor y 26 en contra.

16. Tribunal Constitucional. Este 20 de octubre, el TC ha declarado inconstitucional la prohibición taurina en Cataluña.

17. Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. En enero de 2018, el TSJC condena a la Generalitat a indemnizar con casi un millón de euros a la propiedad de la Monumental de Barcelona por los perjuicios ocasionados por la prohibición taurina.