El tanatorio de Amurrio, momentos antes de la llegada del cuerpo de Ivan Fandiño - EFE

«Estamos rotos de dolor»

Los habitantes de Orduña despedirán hoy al matador vizcaíno, un hombre «muy querido y apreciado» en el pueblo

OrduñaActualizado:

Orduña es un pequeño municipio vizcaíno en el que apenas viven cuatro millares de personas. Un hermoso enclave rodeado de naturaleza que ha concentrado la atención mediática de todo el país tras la trágica muerte de uno de sus hijos más ilustres. Sus vecinos no han terminado de asimilar todavía la pérdida del torero Iván Fandiño, un hombre «muy querido y apreciado» por la zona: «Estamos rotos de dolor», asegura una joven cercana a la familia del diestro, cuyos restos mortales serán incinerados hoy.

Ni el buen tiempo ni el ambiente festivo inherente a la feria de San Juan consiguieron aplacar la tristeza en Orduña, donde Fandiño solía disfrutar de sus vacaciones. Así lo afirman algunos de sus excompañeros de clase, que le recuerdan como una persona «cercana y cariñosa». Lo peor, aseguran, es que deja atrás a su hija Mara, una pequeña de un año que tuvo con la ecuatoriana Cayetana García, con quien contrajo matrimonio en 2014.

«La noticia nos ha sobrecogido a todos, a los de aquí y a los de los pueblos cercanos», manifiesta Gorka, un habitante de Zamurrio que lamenta que el «destino haya querido llevarse a una persona tan joven». En la misma línea, Encarna, una de las seguidoras más fieles de Fandiño, no es capaz de contener las lágrimas al recordarlo: «Para mí era muy especial», alega.

A pesar de que su pasión por la tauromaquia le obligó a abandonar Orduña, el matador nunca perdió el contacto con su tierra natal. «Iván solía venir por aquí cada vez que podía, para las fiestas o eventos del estilo», manifiesta Aimara, otra lugareña del municipio, que recuerda con nostalgia que, en su juventud, Fandiño apuntaba a pelotari. De hecho, sus amigos aseguran que era todo un «maestro» en esta disciplina a pesar de sus «problemas de peso». En concreto, el torero vizcaíno llegó a superar los 100 kilos, motivo por el cual se vio obligado a realizar un estricto plan de adelgazamiento.

También tuvo palabras de reconocimiento para el torero la alcaldesa del muncipio, Idoia Aginako, que, visiblemente afectada por el suceso, se mostró «orgullosa» de que Fandiño sea orduñés: «Ha llevado por todos los sitios el nombre de Orduña, ha sido una persona muy querida», puntualizó. El propio Consorcio vizcaíno emitió un comunicado en el que expresó sus «condolencias de parte de la ciudad a la familia y amigos» del matador, quien «nunca olvidó sus orígenes allá por donde la vida le llevó».

El funeral, esta tarde

El funeral tendrá lugar esta tarde, a las seis y media, en la iglesia de Santa María. A última hora de ayer llegaron los restos mortales al tanatorio de Amurrio, para luego ser incinerado en el crematorio de Llodio. A la entrada del tanatorio se congregaron decenas de allegados y conocidos de Fandiño para rendirle homenaje y colocar coronas de flores en su honor.