El Rey, acompañado por Victoria Prego, saluda a su llegada a Las Ventas
El Rey, acompañado por Victoria Prego, saluda a su llegada a Las Ventas - Paloma Aguilar

Corrida de la Prensa: Don Felipe, en los victorinos

Los tres diestros se justifican con su entrega en una corrida con mucho que torear

MADRIDActualizado:

Honra con su presencia Don Felipe la tradicional Corrida de la Prensa, acompañado por Victoria Prego, presidenta de la Asociación de la Prensa, y por Roberto Domínguez. Escucha los vivas a España y al Rey que se han repetido tantas tardes. Los tres espadas le brindan su primer toro. A la postre, es la mejor noticia de una tarde gris, en el clima y en lo taurino: el broche de oro para una Feria que ha tenido más luces y menos sombras que la situación política.

«Como las cosas humanas no son eternas, yendo siempre en declinación desde sus principios hasta llegar a su último fin» –comienzo del último capítulo del «Quijote»–, también concluye la Feria taurina de San Isidro. Pero el final no es melancólico, como el del caballero (ya animó Carmen Calvo a las mujeres a que fueran «caballeras y Quijotas»), sino emocionante: los toros de Victorino Martín, serios y encastados, tienen mucho que torear. Sin lograr el triunfo, los tres diestros se justifican, con su entrega.

Paco Ureña, al natural
Paco Ureña, al natural - Paloma Aguilar

Manuel Escribano, que indultó en Sevilla a «Cobradiezmos», sabe bien cómo lidiar a estos toros. En los dos, acude a porta gayola y pone banderillas. El primero es deslucido, queda corto, cada vez vuelve más rápido. Se muestra como correcto profesional pero sin posibilidad de brillo. Mata fácil pero caído. En el cuarto, se salva, en la portagayola, porque el toro flaquea; enlaza con vibrantes verónicas; los palos le quedan desiguales. Inicia con dos pases cambiados, dibuja algunos estimables pero el toro no se entrega. Acierta con la espada a la segunda. Comenta un vecino chusco: «Matar tan pronto a un “Hebreo” resulta de lo más feo».

Merece elogios que reaparezca, con este hierro, el lesionado Paco Ureña, al que se recibe con una ovación. El segundo, encastado, da buen juego en varas y mete bien la cabeza, humillando mucho. Ureña lo lleva cosido a la muleta, en derechazos muy ligados; cuando se confía, casi lo entrampilla. Los naturales a cámara lenta levantan aplausos pero no mata bien. El quinto, abierto de pitones, es recibido con ovación, aprieta en tablas, no quiere caballo, pero también humilla. Vuelve a lograr lentos derechazos hasta que el toro se apaga. Mata con decisión pero con el mismo defecto de la vez anterior: debe entrenar más esa técnica.

Gracias a los toros de Victorino, Emilio de Justo ha renacido como lidiador, no sólo artista. En el tercero, muy encastado y pegajoso, saludan, en banderillas, Morenito de Arles y Pérez Valcarce. Emilio se coloca bien pero el toro derrota, al final de cada muletazo, y se producen enganchones: una faena de mérito, valiente pero irregular. Mata atracándose de toro pero lo estropea con cinco descabellos. Dice mi vecino Pepe: «Ahora, casi ninguno sabe descabellar». Y añade: «Roberto, ¡enséñales!» En el último, realiza un gran quite José Luis Neiro. El toro es complicado, se quiere quitar la muleta. Emilio se muestra muy firme, traga, traza buenos naturales. No se advierte que haya toreado poco. Vuelve a matar con decisión: se ha justificado, deja buena impresión.

Se alegran algunos de que haya terminado la Feria. Prefiero yo recordar lo que decía Rafael el Gallo: «¿Qué harán los domingos por la tarde los ingleses, si no tienen toros?» Era un sabio. Han pasado, en la Feria, cosas importantes. Como dice Jorge Manrique, «nos dejó harto consuelo/ su memoria». Y el domingo 17 se anuncia ya otro interesante cartel…

Postdata. En Las Ventas admiro una exposición del colombiano Diego Ramos: un gran pintor, más allá del tema que trate. Cualquiera que entienda un poco de pintura, le guste o no la Fiesta, disfrutará con su dominio del color. Es un eslabón más de la larguísima cadena de artistas que se han enamorado de los toros. Para él, como para tantos otros, el valor cultural de la Tauromaquia es algo evidente, casi obvio. Aunque algún ministro no se quiera enterar…

MADRIDActualizado:Actualizar

Sexto toroTomillero, número 24, cárdeno bragado meano, de 550 kilos. Suenan otra vez los gritos de "Viva España y Viva el Rey". Alguno quiere colar el grito de "Viva el Atlético de Madrid", pero no agrada demasiado la voz. Tras los apuros en banderillas, Emilio de Justo quiere hacer las cosas bien a un toro que mete la cara pese al cabeceo final. A menos el toro, con el extremeño aguantando los paroes del toro. Le quiere scar luego los muletazos con un toque muy fuerte y el zapatillazo. Se le arranca el toro y acaba con zurdazos a pies juntos. Estocada caída. Aviso.

Quinto toroBorrajito, número 136, cárdeno bragado meano, de 558 kilos. Tiene que tomar el olivo Ureña en el saludo al quinto, que se llevó un sinfín de capotazos para llevarlo al caballo. ¡Qué mareo! Ureña, que se pone donde los toros embisten, logra otra vez las series más emotivas de la tarde dentro de la desigualdad. Buenos los dos primeros muletazos, poero luego se va quedando y sale a "trompicones" de varias tandas. Entre pitos y flauts la tarde no remonta.

Cuarto toroHebreo, número 10, cárdeno bragado meano, de 562 kilos. Otra vez se a la puerta de chiqueros Escribano, que pasa momentos de apuro en la bienvenida. Arriesga en un tercer par sentado en el estribo y por dentro. Brinda Escribano a los tendidos y comienza con el pase cambiado por la espalda. Dos vibrantes. El toro se traga los muletazos de uno en uno. Dispuesto el sevillano. Pero todo es a medias y la cosa no cuaja. Pinchazo y estocada. Silencio.

Tercer toroPesonero, número 131, cárdeno bragado meano, de 540 kilos. Genuflexo el saludo de Emilio de justo al victorino. Empuja en varas el toro en el primer puyazo. Agarra el picador un segundo trasero, pero rectifica. Quita por chicuelinas Escribano. Buen tercio de banderillas de Morenito de Arles, que se desmontera con Pérez Valcarce. Algún capotazo bueno también de Ángel Gómez en la lidia, aunque luego Escribano, muy pendiente, es el que logra colocarloo. También de Justo brinda al Rey: "Majestad, hoy es un día grande. Está toda España aquí, porque usted es España. Va por usted, por la Fiesta y por España". Faena desigual del extremeño, que logra muletazos muy buenos, pero en otros le cuesta coger más el aire a un notable victorino, que humilla y hace surcos e las tres cuartos partes de su embestida, aunque en la despedida tiende a alzar la cara. Estocada trasera y tendida y descabellos. Ovación a Pesonero en el arrastre. Silencio.

Segundo toroEscogido. número 61, negro entrepelado, de 556 kilos. Se revuelve rápido y Ureña pierde el capote en el recibo. Iturralde ejecuta bien la suerte de varas, pero la colocación es imperfecta. Ureña, que parece coger el camino que conduce al Rey, gira y brinda al público. Y después se dirige a las tablas para dedicar también la faena a Don Felipe: "Majestad, es el primer toro que brindo a un Rey. He querido compartir el brindis con el público, porque el público y la gente lo quiere a usted, los españoles lo queremos a usted. Le pido desde aquí que apoye nuestra Fiesta. De verdad, conózcala que es muy emocionante, la más grande que tenemos en España". Y esa emoción se vivió luego en su faena, planteada en terrenos del 7, haciendo las cosas muy de verdad, con derechazos enormes. Susto cuando se quedó en el cuello del toro y de milagro se libró del percance. A izquierdas, el obediente toro tenía medio recorrido, pero Ureña le plantó cara con hombría y buscando la colocación sincera, rematando con un pase de pecho grande. El propio tendido le dijo que la faena estaba hecha. Y medida fue: el torero de Lorca se dirigió con inteligencia a por la espada. Y remató con unos derechazos sin la ayuda, aunque no puedo ejecutarlos con brillantez. Se dobló torero y se tiró a matar, con una estocada algo delantera y desprendida. Tenía un premio seguro, pero falla con el descabello. Aplausos al toro. Saludos del matador.

Primer toroLazarillo, número 36, negro entrepelado, de 536 kilos. Manuel Escribano se marcha a la puerta de chiqueros a recibir al "abreplaza", pero el toro va a su aire y no puede librar la portagayola. Tiene que ir a recogerlo en pie. Pésimamente picado este victorino, al que hacen una carnicería el varilarguero. Tras un tercio de banderillas desigual, el de Gerena brinda a Don Felipe: "Majestad, es un placer y un honor tenerle aquí. Va por usted, por la Casa Real y por España". Gritos de Viva el Rey y Via España. El toro va y viene, pero se queda corto, a media altura, y apenas dice nada. Escribano lo prueba con voluntad y despacha de una estocada baja a un victorino que murió con la boca cerrada.

PaseílloCon lleno, hacen el paseíllo Escribano, de gris plomo y oro; Ureña, de verde hoja y oro, y De Justo, de vino tinto y oro. Sacan a saludar a Ureña, que reaparece.

El ReyDon Felipe preside el tradicional festejo de la Prensa, en una corrida con la expectación que generan los victorinos en Madrid. Ovación de gala, con el público en pie, cuando aparece el Monarca, que ocupa una barrera, en terrenos de capotes, acompañado por Victoria Prego y Roberto Domínguez. Muy cerca de Don Felipe, Andrés Calamaro, que cumplimenta a Su Majestad.

SorteoEsta mañana se han sorteado los toros de la A Coronada. Lo sobreros son de Conde de Mayalde y José Cruz.

Cartel¡Buenas tardes! Bienvenidos al último festejo del San Isidro más largo de la historia. Se abrocha con la corrida de la Prensa, en la que actúan Manuel Escribano, Paco Ureña, que reaparece, y Emilio de Justo, con toros de Victorino Martín.