Fotografía de archivo tomada en Segovia el 16/8/2015 del diestro Víctor Barrio
Fotografía de archivo tomada en Segovia el 16/8/2015 del diestro Víctor Barrio - EFE

Un año después de la tragedia de Víctor Barrio

La muerte este sábado del torero Iván Fandiño, a consecuencia de una gravísima cornada en la ciudad francesa de Aire Sur L,Adour, es la segunda de un matador español en lo que llevamos de siglo

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El próximo 9 de julio se cumplirá un año de la muerte de Víctor Barrio en la plaza de Teruel. Una cornada en el costado derecho que le atravesó el pecho. «Apenas pasaban unos minutos de las ocho de la tarde y la muerte apareció como un rayo maldito». Así comenzaba la crónica abecedaria que jamás se hubiera querido escribir.

En Teruel, el destino le guardaba a Víctor Barrio enfrentarse a «Lorenzo», un toro de 529 kilos, de la ganadería aragonesa de Los Maños. A las doce del mediodía de aquel 9 de julio, en el sorteo, un bolita de papel unió sus vidas.

Toreaba de muleta al tercero de la tarde cuando un derrote le hizo caer «ya en el suelo otro seco que hizo presa en el costado derecho. El torero quedó inerte, boca abajo, y cuando las cuadrillas intentaban incorporarlo para llevarlo a la enfermería, su cabeza descolgada conmocionó la plaza. Era la muerte», proseguía la crónica. Ahora Fandiño se suma a la lista de héroes caídos en la arena.

Segundo torero español muerto en el siglo XX

La muerte este sábado del torero Iván Fandiño, a consecuencia de una gravísima cornada en la ciudad francesa de Aire Sur L,Adour, es la segunda de un matador español en lo que llevamos de siglo.

Los últimos fallecimientos de matadores españoles fueron los de Francisco Rivera «Paquirri», en Pozoblanco, Córdoba (1984), José Cubero «Yiyo» en Colmenar Viejo, Madrid (1985) y Víctor Barrio en la plaza de toros de Teruel, en la Feria del Ángel (2016).

A escala mundial, un total de 138 profesionales del toro -36 matadores entre ellos- han muerto como consecuencia de las heridas sufridas en plazas, fincas o tentaderos, desde el siglo XX.

La primera cornada mortal del siglo pasado ocurrió el 13 de enero de 1907 en la plaza de México D.C. y tuvo como víctima al espada Antonio Montes.

Después caerían mortalmente heridas figuras tan relevantes como José Gómez Ortega «Joselito» (Talavera de la Reina, Toledo, 1920), Manuel Granero (Madrid, 1922), Ignacio Sánchez Mejías (Manzanares, Ciudad Real, 1934), Manuel Rodríguez «Manolete» (Linares, Jaén, 1947) y Antonio Mejías Jiménez «Bienvenida» (El Escorial, Madrid, 1975), entre otros.