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El Cordobés: «Me fui sin identidad y regreso como hijo legítimo de Manuel Benítez»

Manuel Díaz torea este domingo en Villalba, la localidad desde donde partió de niño a Córdoba a conocer a su padre

Manuel Díaz «El Cordobés»
Manuel Díaz «El Cordobés» - Ernesto Agudo
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en: Toros

El diestro Manuel Díaz «El Cordobés» es uno de los grandes reclamos del festejo taurino, este domingo, 24 de julio, en Collado Villalba, una localidad madrileña muy vinculada a su niñez, pues fue «de donde partí junto a mi madre hacia Córdoba a conocer a mi padre y a hacerme torero».

En una entrevista con Efe, el Cordobés confiesa la «gran ilusión» que le hace regresar al cabo de tanto tiempo a un municipio del que guarda «tantos y muy gratos recuerdos» y al que ahora vuelve forjado como uno de los toreros más carismáticos y queridos por la afición, y, algo aún más importante, con su identidad «por fin reconocida».

«Villalba fue el último sitio en el que viví antes de irme a Córdoba. Es muy bonito volver ahora, porque es como cerrar un ciclo en mi vida: me fui sin identidad y ahora regreso con el reconocimiento de que soy hijo legítimo de Manuel Benítez», confiesa Manuel Díaz.

«Mis hijos merecían saber cuáles son sus raíces, y sobre todo mi madre, que tanto ha luchado en la vida, ha sido el mejor regalo»

Además, el cartel de este domingo, en el que se anuncia con otro torero de dinastía como Francisco Rivera Ordóñez «Paquirri» y el joven Martín Escudero, sobrino nieto del ganadero Adolfo Martín, supone el regreso de los toros a esta localidad de la sierra de Madrid después de un año sin que se organizasen festejos taurinos.

«Es una pena que plazas así no tengan continuidad, por eso hay que luchar y poner nuestro granito de arena para recuperar todos esos feudos que en el pasado tuvieron un importante arraigo taurino, como hemos hecho este año ya en Morón de la Frontera (Sevilla) y en Lucena (Córdoba)», remarca.

«Pero es que además -continúa el Cordobés- el cartel está muy rematadito», hemos logrado hacer un coctel muy interesante con dos nombres, el de Francisco (Paquirri) y el mío, muy conocidos por la afición, y otro más joven, que, sin embargo, es una gran promesa. Ojalá funcione la tarde y la gente vaya a la plaza, que es lo que necesita la Fiesta».

La temporada de Manuel Díaz está siendo algo distinta a la de años anteriores, más selectiva y en la que predomina «la calidad sobre la cantidad», fijándose un número más reducido de festejos, en torno a los «veinticinco o treinta en total», pero en los que pueda «disfrutar de verdad de mi profesión y de mi gente», desvela.

Lo que sigue sin fallar es que su mera presencia en un cartel es sinónimo de éxito en taquilla, llenando las plazas «en cinco de las seis corridas» que lleva toreadas este año, algo que espera que se siga repitiendo «de aquí a final de temporada».

Pero su mayor triunfo ha tenido lugar fuera de los ruedos, concretamente en los juzgados, los mismos que le reconocieron el pasado mes de abril ser hijo legítimo de Manuel Benítez «El Cordobés 47 años después: «Eso ha sido, sin duda, lo mejor de todo», confiesa.

«El destino y un toro nos han arrebatado a Víctor Barrio, pero su eterna sonrisa va a pervivir entre nosotros»

«Ha sido el triunfo de una verdad, de tanta lucha y sacrificio, y de buscar una identidad, de saber de dónde vienes y cuál es tu sangre. Mis hijos merecían también saber cuáles son sus raíces, y sobre todo mi madre, la que tanto ha luchado en su vida, ese ha sido el mejor regalo», reconoce también el Cordobés.

Además del albero de las plaza de toros, Manuel Díaz ha probado suerte también este año en la televisión, la cual le ha obligado a hacer un parón profesional durante todo junio para dedicarse exclusivamente al rodaje de dos programas de Televisión Española: «Master Chef Celebrities» y «Trabajo Temporal», en los que aparece junto a su mujer, Virginia Troconis.

«Soy muy inquieto y me gusta meterme hasta en la boca del lobo», dice entre risas, «pero ahora vuelvo ya a lo mío, después de este fin de semana en Lucena, ahora toca Villalba, y ya más adelante Dios dirá», apostilla.

Para concluir, el Cordobés ha querido también recordar a Víctor Barrio, torero «muy querido» por él, y con el que compartió varias tardes de toros en los últimos años.

«El destino y un toro nos ha arrebatado al hombre pero el pedazo ejemplo que fue en vida, su eterna sonrisa siempre va a pervivir entre nosotros. Esto demuestra la verdad del toreo. Aquí se sufre de verdad y se muere de verdad. Esto no es un circo ni ningún show, es la vida real», enfatiza.

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