Paseíllo en el Coliseum de La Coruña
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Los ataques de la izquierda populista a la Fiesta de los toros

Mientras en algunas ciudades prohíben las corridas, el 13 de agosto vuelven a San Sebastián, donde está previsto que acuda el Rey Don Juan Carlos

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La llegada al poder, después de las últimas elecciones municipales y autonómicas, de grupos populistas, apoyados por el PSOE (o al revés: igual da), ha desencadenado una serie de ocurrencias estrafalarias, propias de la España esperpéntica que pintó don Ramón María del Valle-Inclán. Entre ellas destacan varios ataques a la Tauromaquia. Por el momento, la mayor parte se ha quedado en brindis al sol; después de las elecciones generales, si llegan a tocar poder, ya vendrá lo que es bueno, que está perfectamente previsto, para temas mucho más graves que la Fiesta.

¿Por qué, de momento, muchos ataques se centran en ella? Porque eso supone un guiño «progre» a los movimientos animalistas, espontáneos o no. Porque los toros siguen siendo seña cultural de esa España que muchos odian. La afición a los toros no ha sido nunca patrimonio de ningún sector político, ideológico ni estético. El número y la relevancia de los izquierdistasque han amado los toros son innegables. Pero el PSOE se lo calla porque cree que eso le favorece. (Eso resulta especialmente grave en el caso del PSOE andaluz, tan taurino, porque los toros forman parte decisiva de la cultura y la economía andaluza). Es justo añadir que los enemigos de los toros se están aprovechando, también, de la inacción y la falta de unidad de los profesionales taurinos para defender lo que constituye su pasión y su medio de vida.

CATALUÑA

Todo empezó, hace años. El Parlamento catalán aprobó una ley para prohibir los toros. Pecaron de ingenuos los aficionados catalanes que creyeron en las promesas de apoyo que les hizo el socialismo catalán: al final, dieron libertad de voto y muchos se unieron a los independentistas. La realidad es que la Fiesta había decaído mucho en Cataluña, por la mala gestión empresarial y por el bombardeo de una propaganda continua. Pero la causa estaba clarísima: se prohibían los toros porque «olían a España». La prueba: la defensa de los «correbous».

Después de la prohibición, una iniciativa ejemplar de Luis María Gibert (de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña) logró reunir más de quinientas mil firmas en una Iniciativa Legislativa Popular que llegó al Parlamento y logró que la Fiesta de los Toros fuera declarada Patrimonio Cultural Inmaterial, con la protección que eso supone. Lo consiguió gracias exclusivamente a los votos del PP; en este tema, el PSOE nunca se ha mojado. Tampoco se ha mostrado demasiado diligente el Ministerio de Cultura para intentar, con la ayuda de otros países taurinos, que la Unesco eleve esa declaración a nivel universal. A la vez, el PP promovió un recurso contra la decisión del Parlamento catalán que duerme, desde hace años, en el Tribunal Constitucional.

HUESCA

Los compromisos electorales han obligado a pintorescas declaraciones. El nuevo alcalde de Huesca, del PSOE, dijo que pretendía eliminar la Fiesta, en su ciudad, «paulatinamente». Lo que está claro es que el empresario de Huesca tiene un contrato en vigor y que, para San Lorenzo, está anunciada una feria con grandes carteles. Ayer mismo, el portavoz de Ciudadanos en el ayuntamiento criticó al gobierno municipal por programar un festejo alternativo a las corridas que califican de «evento antitaurino». «Nos gustaría saber –subrayaron– cómo va a justificar ante los oscenses y ante la empresa de la plaza que sea el propio ayuntamiento el que promueve, con dinero público, suprimir una actividad que cuenta con el apoyo mayoritario de la ciudad».

MALLORCA

Sí ha habido tradición taurina en Baleares, aunque menor que en otras regiones españolas; en los últimos años, las corridas suponían un atractivo turístico más. A pesar de eso, la alcaldesa de Palma ha propuesto declarar a la ciudad antitaurina. Los antis han presentado 130.000 firmas.

COMUNIDAD VALENCIANA

Algunos Ayuntamientos de la Comunidad Valenciana –Gandía, Játiva– han intentado prohibir la celebración de corridas. Hay que tener en cuenta el profundo arraigo que tienen los festejos taurinos populares; incluso en este momento de ataque, su número ha crecido, el último año.

LA CORUÑA

Aunque Galicia no sea tierra muy taurina, en La Coruña y Pontevedra sí existe una larga tradición de afición a los toros. En Pontevedra, la mantienen con habilidad los Lozano, empresarios de la Plaza: la Feria de la Peregrina, con excelentes carteles, goza de muy buena salud. En La Coruña fue el gran alcalde Francisco Vázquez –del PSOE, patriota español y católico– el que dotó a la ciudad de un nuevo Coliseo. En vísperas de la Feria, el nuevo alcalde, de Marea Atlántica, anunció que no habría corridas, aunque eso le supusiera al Ayuntamiento un desembolso, por incumplir el contrato en vigor con el actual empresario. La jugada tiene trampa. En realidad, el Coliseo no está preparado permanentemente para que haya corridas, es preciso que el Ayuntamiento realice ciertas tareas de adecuación; si no las hace, los festejos taurinos resultan imposibles.

Parece claro que habrá pleito por incumplimiento de contrato: una pura opción ideológica del alcalde les costará a todos los coruñeses una cantidad de dinero, además de privarles de un atractivo turístico. El empresario, Tomás Entero, ha dejado abierta la posibilidad de realizar corridas –si las figuras apoyan el proyecto– en alguna ciudad cercana a la capital.

ALMERÍA

En la localidad almeriense de Níjar, el Ayutamiento ha hecho amagos de que podría prohibir las corridas de toros mañana, si el pleno aprueba la moción presentada por el grupo municipal de IU. La alcaldesa, del PSOE, se ha visto obligada a rectificar y aclarar que no se prohibirán los toros. Ya veremos qué sucede...

SAN SEBASTIÁN

El viejo Chofre fue una de las Plazas más importantes de España y el centro de la Semana Grande donostiarra. Derribado por motivos urbanísticos, la ciudad se quedó sin toros durante 25 años y muchos turistas dejaron de acudir a una Semana Grande devaluada. El empeño de un gran empresario vasco, Chopera, ayudado por Gregorio Ordóñez (asesinado por ETA), consiguió que se construyera el nuevo coso de Illumbe, inaugurado en 1998.

La falta de acuerdo entre el PNV, el PSOE y el PP propició que ocupara alcaldía de San Sebastián Bildu, que prohibió los toros (no en Azpeitia). Su derrota electoral ha permitido la vuelta de los toros a la ciudad. El día 13 de agosto, con un cartel que evoca al del día de la inauguración, se abrirá de nuevo Illumbe. Y Televisión Española ha tenido el acierto de retransmitir en directo ese acontecimiento. Además, está previsto que asista el Rey Don Juan Carlos, un nuevo gran gesto de quien siempre ha mostrado su apoyo a la Fiesta.

ALICANTE

La muy peculiar –como dicen los ingleses– concejala que se llama a sí misma «la roja» se ha opuesto a los toros, además de proponer tirar una bomba a los mozos de Pamplona y atacar a muchas instituciones (incluidos sus socios). El alcalde, del PSOE, dice lamentar estos «excesos» pero no hace nada; incluso, asistió a la Plaza de Toros la pasada feria... La fuerza de la afición parece que evitará un ataque directo a la Fiesta. Otra cosa son los indirectos, negando cualquier apoyo a la Escuela Taurina y el Museo.

MADRID

Algo semejante se ha planteado en varios pueblos madrileños, de fuerte tradición taurina: San Sebastián de los Reyes (nada menos que «la Tercera» plaza madrileña), Pinto, Ciempozuelos, Villalba... De momento, los aficionados se han movilizado y han logrado que esas amenazas no prosperaran. Otra forma de ataque: negar la yuda que recibe la Escuela Taurina. El Ayuntamiento de Madrid apuntó ya lo primero (luego, se ha vuelto atrás, como en tantos temas), sin tener en cuenta que su aportación económica es mínima, en comparación con el canon que paga la empresa a la Comunidad de Madrid.

LAS SUBVENCIONES

Más allá de la prohibición directa de la Fiesta, el método habitual para oponerse a ella es decir que se niegan a subvencionarla. Algún actor, incluso, ha dicho que, en vez de subvencionar los toros, se subvencione al cine. Se trata de una falacia. Subvenciones, en sentido estricto, son las que otorga anualmente el Ministerio de Cultura (o su correspondiente autonómico o local), en concurso público; su importe consta en los presupuestos oficiales. La Tauromaquia no recibe ninguna de estas subvenciones, que sí se otorgan al teatro, al cine...

Otra cosa muy distinta es que muchos Ayuntamientos de España disponen de una partida para su fiesta anual, con la que ayudan a la contratación de orquestas de baile, fuegos artificiales, verbenas o corridas de toros. Lo razonable es que el Ayuntamiento reparta su presupuesto de fiestas de acuerdo con las preferencias de sus vecinos, no por una posición ideológica previa. En algunos sitios, sería artificial llevar una corrida de toros; en otros, sería absurdo suprimirla.

La conclusión es clara: si, por un prejuicio ideológico o una moda «progre», muchos Ayuntamientos suprimen cualquier ayuda a la celebración de una corrida o novillada, su número disminuirá y la Fiesta sufrirá un duro golpe.

Una sola prohibición, en definitiva, la de Barcelona; una recuperación, la de San Sebastián; muchas amenazas, en un clima de lucha contra algo que se moteja de atraso y barbarie... Mientras tanto, los profesionales taurinos siguen sin reaccionar adecuadamente: con unidad, con abogados que los defiendan y con un servicio de comunicación para desmontar falsedades.