Muere el matador mallorquín Gabriel Pericás a los 86 años
Gabriel Pericás - APLAUSOS.ES

Muere el matador mallorquín Gabriel Pericás a los 86 años

Toreó en Madrid once novilladas y sufrió una gravísima cornada

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Ha muerto el matador de toros Gabriel Pericás Ripoll, a los 86 años, en Palma de Mallorca. De familia torera, es uno de los pocos espadas mallorquines, caso de Melchor Delmonte o Antonio Ferrera, extremeño de adopción.

Pericás nació en agosto de 1926 y se presentó en público con solo trece años en un festival en Inca, donde hizo sus primeros paseíllos como novillero en 1946. Ese año debutaría en Madrid, el 29 de junio, con novillos de Garro y Díaz Guerra. En el cartel, El Niño de la Palma hijo y Eduardo Liceaga, con tres cuartos de entrada en la plaza. Repitió el 4 de agosto, con novillos de José María Soto, en la presentación de Antonio Caro y Manolo González. Tres paseíllos más haría esa temporada en la capital: el 25 de agosto, fecha en la que dio su primera vuelta al ruedo tras pasaportar a un astado de Eugenio Marín con los tendidos llenos y un tiempo excelente; el 5 de septiembre, que cortó una oreja, y el 1 de octubre (día del Caudillo), tarde en la que paseó el anillo en un mano a mano con Manuel Navarro y reses de María Matea Montalvo.

Estilo muletero

La fecha septembrina sería la de su mayor triunfo en Las Ventas, a pesar de que la oreja cortada suscitó división. Las páginas de ABC lo narraban así: «En cuanto el novillo mostró su calidad pastueña, Pericás mostró suespléndido estilo muletero. Tantos y tan buenos fueron los pases que dio, tan ceñido a la res estuvo, que la gente le ovacionó. Mató de una estocada buena. Bueno, y aquí estuvo lo mejor de la corrida... La gente se entusiasma. Piden la oreja casi todos los espectadores. Insisten en la petición y el presidente la concede, al fin. Y al concederla y alzarla Pericás que, ¡al fin podía sonreír!, el público se enfada de pronto. Los mismos -¡claro que los mismos!- que habían presionado la concesión chillan como energúmenos, hacen aspavientos y coaccionan a Gabriel, que ni siquiera puede salir a saludar desde el tercio».

Pericás logró el polémico trofeo con un novillo de Lorenzo Rodríguez, del campo charro, en un cartel completado por Diamantino Vizcu y José Somoza.

Según se recoge en «Madrid, cátedra del toreo», obra imprescindible de José Luis Suárez-Guanes y con estadísticas de Sotomayor, hizo seis paseíllos más en Las Ventas como novillero. En 1947 toreó cuatro veces, y el 8 de mayo sufrió una cornada de pronóstico muy grave con un novillo de la ganadería salmantina de Juan Sánchez Tabernero. Giraldillo contaba en las páginas abecedarias que «el toro se le venció sobre el cuerpo y le dio una cornada seca, cayó gravemente herido, no pudo levantarse y, siguiéndole la emoción de los espectadores, fue llevado a la enfermería». Fue atendido de una cornada en el muslo derecho que llegaba hasta la ilíaca y trasladado al Sanatorio de Toreros. «Hacemos votos por la pronta mejoría del simpático y valiente muchacho», terminaba la crónica bautizada como «Rayos y truenos».

La temporada siguiente, en 1948, actuó en dos ocasiones: el 19 de marzo, en la sangrienta presentación de Etelvino Laureano, y el 11 de julio, con Cagancho hijo y Alejandro García. Por tanto, once novilladas en total en Madrid.

Un año después, el 5 de junio de 1949, tomó la alternativa en Palma de Mallorca de manos de su hermano Jaime Pericás -figura de los novilleros que hizo pareja con Rafael Ponce «Rafaelillo», tío abuelo de Enrique Ponce- y con Antonio Caro como testigo, además de la rejoneadora Conchita Cintrón. Los toros pertenecían al hierro colmenareño de Félix Gómez. «Veleto» se llamó al toro de la ceremonia.

Si a su hermano Jaime la guerra le paralizó su carrera, Gabriel tuvo el escollo de doctorarse en el fulgor de las novilladas. La dinastía Pericás, que despertó el el siglo XIX con el torero cómico «Charlot», continuó luego en los ruedos con su hijo Francisco Gabriel, de modo fugaz, y su nieto Gabriel.