Toros

¿Por qué jugarse la vida delante de seis toros? La respuesta en «Encierro»

Este impactante y magistral documental en 3D sobre los Sanfermines se estrenará en junio

ROSARIO PÉREZ - Actualizado: Guardado en: Toros

¿Hasta qué punto está dispuesto un hombre a derramar su sangre delante de un toro? ¿Por qué correr perseguido por seis fieras astifinas? ¿Merece la pena volver al escenario de la tragedia después de que las dagas de los pitones hayan abrasado la piel? Las más inquietantes preguntas encuentran respuesta en «Encierro» (D4D), una sorprendente película en 3D estereoscópico -un auténtico reto tecnológico- sobre la fiesta más internacional, los Sanfermines.

Impresionante largometraje documental, dirigido por el holandés Olivier Van der Zee y producida por Enrique Urdanoz -impulsor de una faena que ha cuajado en obra maestra-, Salvador Puig, María Cabanas, José Luis Rubio y Manuel Cristóbal, el ganador de cuatro Goyas con quien tuvimos el lujo de compartir pase.

«Es distinto sentir miedo que sentir pánico»

Desde el minuto número uno, nada más lanzarse el cohete, «Encierro» atrapa todos los sentidos. Domina la imagen, con cámaras estereoscópicas de superior definición, sobre la palabra. Aunque los testimonios de los ocho protagonistas, corredores expertos, no dejarán indiferente a nadie. «Tienes que sentir miedo, es bueno, es humano, pero es distinto sentir miedo que sentir pánico. Porque cuando sientes pánico sólo estás buscando la forma de escapar y eres capaz de atropellar a tu propia madre...», asegura Javier Solano, sabio de los Sanfermines y uno de los participantes en el filme.

«Oía al toro bufar, metía la cara y empecé a notar las cornadas»

Cala el frío verbo de corredores famosos como Julen Medina narrando su percance: «Oía al toro bufar, cómo los cascos sonaban en el suelo y cómo metía la cara y, claro, empecé a notar las cornadas... que fueron cinco. Yo todo el rato pensaba lo mismo: "quieto, quieto, aguanta, aguanta, que levantará la cara y se lo llevarán"». La misión del toro es embestir y coger, sentencian. Y el galés Noel Chadler afirma: «Si no hubiera peligro, no habría emoción y sería solamente atletismo. Y si no entiendes este peligro, que Dios te ayude». El madrileño Paco Sánchez lo define como algo «casi místico».

Pero pasen y vean «Encierro», que es donde cada frase se agiganta de contenido y continente con las impactantes escenas y una música que acentúa cada movimiento. Como ese rostro velado sobre el negro del pastor Miguel Reta, cuidador de que los bravos lleguen sin «resabios» a chiqueros, y sin miedo pese a sus trío de cornadas. ¿Por qué? La respuesta en el documental.

Realidad sin morbo

La película refleja la realidad del drama -emociona la serenidad del padre de Daniel Jimeno, el último fallecido en los encierros pamplonicas, y la pasión que profesa por la magia de los Sanfermines-, pero sin caer en morbos. Se enseña la cara y la cruz, especialmente los sentimientos que bombean el corazón de los mozos para recorrer del 7 al 14 de julio 850 metros cargados de adrenalina. Es la historia de aquellos que se enamoraron deuna fiesta convertida en planetaria con Hemingway, como la del veterano neoyorquino Joe Distler, que abandonó su puesto de ejecutivo para ejercer de profesor con el fin de tener libre los días de feria y vivir en primera persona una afición «incomparable». Ni las plegarias de su madre -«¿por qué no te dedicas a tocar el piano?»- vencen tan arriesgada pasión. Ni un año ha faltado a Pamplona en los últimosa 45 veranos.

Todo desde el máximo respeto y admiración al corredor y al toro, elemento esencial que no olvidan en la trepidante y emotiva película. Los imponentes morlacos de Dolores Aguirre avivan la importancia de la dehesa: «El toro, profesional de la furia, encarna las características de los dioses mitológicos: virilidad, belleza, fuerza, agilidad y nobleza», subrayan en el documental.

La fe del incrédulo

La fe, hasta del más agnóstico, fluye con intensidad en uno de los pasajes magnos de la película: la adoración a San Fermín mientras una chaval lo lleva entre sus brazos por las calles pamplonicas ante de que los periódicos ondeen. Miradas y besos que conmueven, lágrimas que brotan de una profunda emoción. Imágenes para enmarcar.

«Ojalá fraguase la idea de hacer una película así de seria sobre el torero»

Se ensalza al tótem poderoso y al mozo que campea sus sueños y temores por la Estafeta y Telefónica hasta llegar al callejón, «cuello de botella, río y cascada». Héroes que conducen hasta el ruedo a los toros que luego lidiarán con épica los toreros. Ojalá fraguase la idea de hacer una película con tanta seriedad sobre los hombres de luces, sobre su espíritu de sacrificio y el imán de un arte incomparable, con maestros como Manuel Cristóbal. Los infinitos valores del toreo saltarían a la gran pantalla. Falta hace...

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