Eva Yerbabuena, en «Apariencias»
Eva Yerbabuena, en «Apariencias» - Ana Palma

Eva Yerbabuena no se fía de las apariencias

La bailaora granadina presenta su nuevo espectáculo, «una búsqueda de la verdad», en el Teatro Español

MadridActualizado:

Las apariencias, reza el refrán, engañan. Y contra esa mentira se rebela Eva Yerbabuena en su nuevo espectáculo, precisamente titulado «Apariencias», que se presenta en el Teatro Español hasta el domingo 3. La bailaora granadina (aunque nacida circunstancialmente en Francfort, en Alemania), asegura que no cree «en los espectáculos con pretensiones; siempre procuro que mis espectáculos sean lo más verdaderos posibles, que muestren la verdad que hay en mí. Lo que más odio es la mentira y por eso estoy en busca de la verdad, aunque ni siquiera sé si existe». Sus espectáculos, añade, «nacen de mis inquietudes, de las preguntas que diariamente me hago». Y una de las que ronda su cabeza es por qué se le da cada vez más importancia a las apariencias. «Este espectáculo nació de una necesidad íntima y honesta de claridad; es en parte una reflexión sobre cómo nos hemos acostumbrado a ver cosas que antes no soportábamos». Y ejemplifica. «Todos los días comemos viendo en los telediarios cosas muy desagradables que cada vez nos afectan menos».

También en el mundo de la cultura, y más particularmente en el flamenco, hay apariencias. También tópicos e imágenes preconcebidas. Ya advierte la bailarina que su primera aparición en el espectáculo chocará a los espectadores. «Aparezco sin pelo, nada que ver con la imagen de Eva Yerbabuena; es más bien la de un recién nacido».

Y es que muchas veces se pretende enfrentar tradición y modernidad, como si la una no alimentara a la otra. «Como en todas las facetas de la vida en las que sentimos esta especie de “aceleración” donde todo parece ir más deprisa de lo que somos capaces de asimilar, también en el flamenco, como en el resto de las artes, sucede algo similar», explica la bailarina. Frente a esta aceleración, exacerbada por las nuevas tecnologías, continúa, «el individuo, desconcertado, ha opuesto la tradición como forma de autodefensa. Sin embargo, la tradición, no es algo estático, hecho y terminado. La tradición es, y ha sido, un “haciendo”, y es precisamente de ahí de donde procede su fuerza y su belleza. “Apariencias” intenta realizar de forma honesta este viaje para descubrir aquello que nos hace avanzar porque es nuevo y no niega la tradición, sino todo lo contrario, la incluye y pretende acrecentarla. Algo que, si se consigue o no, sólo lo dirá el tiempo. Todo lo demás es artificio, apariencia».

«Saltar hacia las nubes no es volar y hundirse en las raíces no es enterrarse», dice una de las letras del espectáculo, «una amalgama muy poética de voces, de formas y de sonidos», según la bailarina.

El motor que ha llevado a Eva Yerbabuena a crear «Apariencias» es su odio hacia la mentira, y su búsqueda, «al ciento por ciento», de la verdad. Eso no significa que ella la tenga siempre. «Cada uno tiene su propia búsqueda y sus inquietudes, y yo las respeto todas. El que no se equivoca es el que se queda sentado en su sillón. En el arte no hay que tratar de entender, sino de sentir».

Aun así, hay cierto sentido crítico en el espectáculo. «“Apariencias” apela a la parte crítica del espectador -dice- para que distinga las nuevas formas visuales y sonoras, imprescindibles porque el flamenco es un arte vivo que bebe y ha bebido siempre de otros mundos musicales, y aquellas que se llaman a sí mismas “flamenco”, pero que en realidad no son sino danza contemporánea que usa el nombre del “flamenco” como herramienta de marketing».

El espectáculo parte así de esa aparente «modernidad» hacia la «ortodoxia» «sin que se produzca nada que no fluya, pues, a pesar de las formas, el flamenco, y sólo el flamenco, nutre el espectáculo obligando al público a posicionarse y vivir el hecho de que lo nuevo y lo viejo no sólo no se oponen, sino que en su dialéctica el flamenco se mantiene absolutamente vivo».

Christian Lozano, Mariano Bernal, Fernando Jiménez, Ángel Fariña y Maise Márquez completan el cuerpo de baile, mientras que las voces de Alfredo Tejada, Miguel Ortega y Alana Sinkëy sirven la música del guitarrista -y marido de la Yerbabuena- Paco Jarana.