Cultura - Teatros

«Tristana», el alma libre de Pérez Galdós

El teatro Fernán Gómez estrena una adaptación escénica de la novela del canario, protagonizada por Olivia Molina

Olivia Molina y Pere Ponce, en un momento de la función
Olivia Molina y Pere Ponce, en un momento de la función - Pedro Gato

«Yo quiero vivir, ver mundo y enterarme de qué y para qué nos han traído a esta tierra en que estamos. Yo quiero vivir y ser libre». Son palabras de la protagonista de la novela «Tristana», de Benito Pérez Galdós. El autor canario la escribió en 1892, y ahora, ciento veinticinco años después -y con una célebre adaptación cinematográfica firmada por Luis Buñuel de por medio-, sube a las tablas en el teatro Fernán Gómez. Dirige la función Alberto Castrillo Ferrer (sobre una versión de Eduardo Galán) y componen el reparto Olivia Molina, María Pujalte, Pere Ponce y Alejandro Arestegui.

«En ella -explica el director-, Galdós volcó algo de su vida personal». Cuenta la historia de una joven, Tristana, que queda huérfana a los 21 años y es recogida por don Lope, un hombre de 58 años que se convertirá en su tutor y la seducirá. Pero ella se enamora de un joven pintor... «La novela de Galdós es un viaje, una vida entera -cuenta Olivia Molina-; para mí, Tristana es un alma libre. Es una mujer que escucha a sus instintos naturales, y que se atreve a decir lo que necesita, lo que desea, en voz alta, algo que en sus circunstancias y en el momento en que vivía le estaba absolutamente prohibido. Y la tragedia es que no tiene la posibilidad de cambiarlo, no tiene las herramientas necesarias».

Pero su personaje no es, dice la actriz, ninguna abanderada del feminismo, ni lleva en el pecho la T de Tristana como Superman la S. «Ella vive todo desde la naturalidad, no desde la bandera. No es consciente del movimiento social del feminismo. No es una heroína; o quizá sí, vista con el tiempo. Porque ella sube un pequeño escalón que quizás haya ayudado a otras mujeres en su camino de conquistas. Esa es su grandeza».

El director, Alberto Castrillo-Ferrer, pasa al drama después de varias comedias. Cambiar de registro ha sido, reconoce, un reto. «Si en la comedia tienes en la cabeza todo el tiempo la idea de no aburrir, en el drama mucho más. El teatro exige sus armas: hay que sorprender y no aburrir. En “Tristana”, yo me he agarrado a la tensión; para mí es como un thriller, no se sabe qué va a pasar con la protagonista. Esa tensión es la que yo he querido subrayar».

Al hablar de «Tristana», es inevitable acordarse de Luis Buñuel. «Él puso el acento -dice Castrillo-Ferrer- en la relación de Tristana y don Lope, de la joven y el señor mayor, que es un pilar de la historia. Pero para mí es un triángulo amoroso y es, sobre todo, una historia de amor diferente».

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