Número de malabarismo sobre monociclos
Número de malabarismo sobre monociclos - Cirque du Soleil
CRÍTICA DE CIRCO

«Totem»: la esencia del «más difícil todavía»

El Circo del Sol presenta en Madrid este espectáculo, creado y dirigido por Robert Lepage

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El Circo del Sol sigue al pie de la letra el viejo lema circense del «más difícil todavía», que aplica a cada nuevo espectáculo. Con el listón de la calidad elevadísimo desde el primero de sus trabajos, su principal reto es lograr sorprender al público. Son muchas las armas que emplea para ello, desde el acercamiento a mitos musicales como los Beatles o Michael Jackson, hasta la unión con disciplinas como la magia o el patinaje sobre hielo. Ha buscado también el éxito lejos de su legendaria carpa, en pabellones deportivos o grandes recintos, con apariencias distintas que renueven su fórmula... Pero su esencia, su corazón circense, se mantiene intacto, y es lo que hace latir cada uno de sus espectáculos.

La piedra angular de «Totem», un espectáculo creado en 2010 y que acaba de llegar a Madrid, es su creador y director, Robert Lepage, una de las grandes figuras de la escena internacional, que ya creó anteriormente para el Circo del Sol «». El dramaturgo ha creado un hilo conductor y temático que es la evolución del ser humano a lo largo de los siglos, y ha buscado inspiración en sus propias raíces canadienses, que también son las de la compañía, con el tótem (donde lo animal se mezcla con lo humano y con lo divino) como elemento integrador.

Pero todo eso es la teoría, el espíritu que envuelve todo, porque Lepage, ayudado por esa tecnología tan habitual en sus espectáculos, ha creado un espectáculo eminentemente circense, en contraposición con otros trabajos de la compañía como «Corteo», donde lo teatral tenía primacía y la historia, por leve que fuera, se convertía en el hilo conductor. La mano de Lepage en «Totem» se deja ver especialmente en su estupenda factura y acabado (también marca de la casa), en el uso de una plataforma inclinada circular en la que se proyectan hermosas imágenes, especialmente de distintas formas de agua, y en la armonía y el ritmo que imprime al espectáculo.

Hay en los números circenses un cuidado equilibrio, con un nivel notable en todos ellos -se incluyen barras, danza con aros, equilibrio sobre manos, patinadores, trapecio fijo-, pero destaca por encima de los demás el sutil ingenio del clown ucraniano Mikhail Usov, un trepidante dúo de patinadores sobre una minúscula plataforma, y un asombroso número de malabarismo con cuencos que realizan cinco artistas chinas montadas sobre monociclos.