Paulo Szott y Patricia Racette, durante un ensayo de «Street Scene»
Paulo Szott y Patricia Racette, durante un ensayo de «Street Scene» - Javier del Real

El Teatro Real llega a la frontera con Broadway de la mano de Kurt Weill

El coliseo madrileño estrena una nueva producción de «Street Scene», la obra maestra del compositor alemán

MadridActualizado:

El Teatro Real permanece en Estados Unidos y después de presentar la impactante «Dead Man Walking», de Jake Heggie, aloja ahora en su escenario «Street Scene», de Kurt Weill, una obra que se estrenó en Broadway, concremante en el Adelphi Theatre, el 9 de enero de 1947 (después de las preceptivas previas en Filadelfia). «Kurt Weill inventó un género nuevo, la “ópera de Broadway”, y ésta es su obra cumbre», dice John Fulljames, director escénico del monaje que estrena el Real (una coproducción con la Ópera de Montecarlo y la Ópera de Colonia). «El propio compositor -añade Tim Murray, director musical- la consideraba su obra maestra».

La inclusión de «Street Scene» encaja perfectamente, dice Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, dentro de esta «desconcertante» temporada en la que se viaja por terrenos fronterizos. Esta obra, que cuenta con un libreto de Elmer Rice basado en una pieza teatral propia, camina por la frontera de la ópera y el musical americano. Matabosch zanja la duda: «es una obra maestra del teatro musical».

Pieza de fusión

Fulljames añade que «es una obra que combina el poder del texto y de la música, una pieza de fusión con personajes de todo tipo, que necesita grandes cantantes que sean al tiempo grandes actores, actores que se sientan a gusto con la música, bailarines, los recursos de un teatro de ópera -un gran coro y una gran orquesta-... Y que necesita incluso un perro». En ella, sigue, «escuchamos desde un fox-trot hasta verismo cercano a Puccini. Y hay veinticinco personajes, todo ellos desarrollados, lo que implica para el director un gran reto». Kurt Weill -cuya influencia en el teatro musical ha sido «enorme», según Matabosch- llevaba algo más de una década en EE.UU. -adonde había llegado desde París tras abandonar Alemania en 1933. Allí adoptó como suyos los nuevos ritmos jazzísticos, que también están en la ópera que presenta el Real.

«Street Scene» -«una obra muy americana y de expresión muy libre», según Murray- cuenta una historia coral ambientada en el marginal East Side de Manhattan, en Nueva York, en los años cuarenta. Es, según Matabosch, «una especie de mosaico de una comunidad de etnias diversas, de emigrantes y de refugiados de distintas procedencias sometidos a una gran precariedad laboral, a una convivencia difícil entre diferentes culturas, a la falta de recursos, a desahucios por impago, marginación, racismo y ausencia de futuro para los jóvenes. Caldo de cultivo para lo peor de la naturaleza humana: chismorreos, mezquindad, peleas y traiciones contrarrestadas por las esperanzas de los que todavía creen posible salir de esta situación límite esforzándose por estudiar o simplemente cediendo a sueños quiméricos». Su actualidad, concluye, es «desgraciadamente absoluta».

La soprano estadounidense Patricia Racette, el barítono brasileño Paulo Szot y el tenor puertorriqueño (aunque nacido en Madrid) Joel Prieto encabezan un extensísimo reparto en el que se encuentran también nombres como los de José Manuel Zapata, Vicente Ombuena, Eric Greene, Mandisine Mbuyazwe, Marta Fontanals-Simmons, Katie Coventry, Richard Burkhard y Marcus Farnworth.