Silvia Marsó y Pablo Chiapella, en una escena de «La puerta de al lado»
Silvia Marsó y Pablo Chiapella, en una escena de «La puerta de al lado» - Ricardo Solís

Silvia Marsó: «La soledad en estos tiempos de redes sociales es un fracaso de nuestra sociedad»

La actriz catalana interpreta «La puerta de al lado» junto a Pablo Chiapella, bajo la dirección de Sergio Peris-Mencheta

MadridActualizado:

«El hombre y la mujer son irreconciliables, y es ese intento imposible en cada nuevo amor lo que le da la grandeza». Esta frase de Marguerite Duras subyace en la historia que narra «La puerta de al lado», una comedia del dramaturgo francés Fabrice Roger-Lacan que se presenta desde ayer en el teatro Marquina, dirigida por Sergio Peris-Mencheta e interpretada por Silvia Marsó y Pablo Chiapella, con la música en directo de Litus.

La obra cuenta la tormentosa relación de dos vecinos de edad similar (en plena crisis de los cuarenta); ella es una culta y rígida psicoterapeuta, y él un hedonista y seductor jefe de marketing de una empresa de yogures. En resumen, agua y aceite. O no.

Silvia Marsó vuelve con esta obra a la comedia y al teatro contemporáneo después de «Casa de muñecas», «Yerma» y «El zoo de cristal». La insoportable psicoterapeuta no tiene, dice, nada que ver con ella. Además, la propuesta de Peris-Mencheta le da al personaje una vuelta de tuerca más. «Ella se muestra dura, antipática, hierática y férrea, y él lo ha potenciado. Ha querido eliminar cualquier atisbo de emoción en ella, cualquier matiz. Es un poco Anthony Hopkins en “El silencio de los corderos”: una persona que oculta su humanidad».

Define la función como «un combate»: «Los dos debaten su manera de pensar y de actuar; en el caso de mi personaje, unos fundamentos férreos con respecto a la cultura, a la vida, a la posición del hombre frente a la sociedad. Es una mujer muy inteligente que es capaz de hablar mientras piensa. El proceso interno, que trabajamos mucho los actores, es en el caso de este personaje una metralleta. Al levantarse el telón, pongo la quinta marcha y ya no la quito en toda la función. Me está costando mucho. Pero es un reto, y me gusta», confiesa Silvia Marsó.

«La puerta de al lado» habla de la dificultad que encuentran muchos seres humanos hoy en día para relacionarse con los demás. «Los dos personajes viven en una gran ciudad, tienen un nivel económico grande y un buen trabajo: dos triunfadores. Pero viven solos -en el caso de ella, está bloqueada emocionalmente y tiene problemas de comunicación-, y recurren a internet para relacionarse. Detrás de ese éxito profesional hay dos perdedores que están muy solos. Porque la obra reflexiona sobre cómo en estos tiempos de hipercomunicación, de redes sociales y de tantas posibilidades de llegar al otro y a la sociedad sin filtros, el ser humano puede estar más solo. Y eso es un fracaso de nuestra sociedad».

No es «La puerta de al lado», ni lo pretende, una comedia de carcajadas. «Las provoca en determinados momentos -explica Silvia Marsó-, pero lo interesante es el combate dialéctico, las cargas de profundidad que se sueltan a lo largo de la función. Es una comedia inteligente y reflexiva sobre la personalidad humana».