Cultura - Teatros

Pablo Gervás, un español en el musical generado por ordenador

«Beyond the Fence» se estrenará en Londres en febrero con un argumento creado con un programa concebido en la Facultad de Informática de la Universidad Complutense

Pablo Gervás, en la Facultad de Informática de la Universidad Complutense
Pablo Gervás, en la Facultad de Informática de la Universidad Complutense - Belén Díaz

¿Puede la ciencia realmente crear arte? Es la pregunta que inició el proyecto de «Beyond the Fence», el primer musical generado totalmente por ordenador y que se estrenará en el Arts Theatre de Londres el próximo mes de febrero. En su creación han participado profesionales de todo el mundo; entre ellos Pablo Gervás, profesor del departamento de Ingeniería de Software e Inteligencia Artificial de la Universidad Complutense. Él es el padre de PropperWryter, el programa que se ha utilizado para crear la estructura del argumento del musical.

Pablo Gervás dirige el Instituto Tecnología del Conocimiento, dependiente de la Complutense, y del NIL Research Group, con el que ha desarrollado este proyecto. Los productores del musical se pusieron en contacto con él después de conocerse en un encuentro internacional. «Nosotros estamos metidos en varios proyectos de la Unión Europea, que nos pide un esfuerzo de comunicación de resultados, y en uno de esos eventos nos encontramos».

De la poesía al musical

En abril del pasado año empezó su tarea. «Nos encargaron tener el programa a primeros de septiembre». Pero no comenzaba de cero. Gervás lleva más de veinte años investigando en el procesamiento de lenguaje natural; a partir de 2000 empezó a trabajar en generación automática de poesía, un campo apenas explorado entonces, y pasó después a la narrativa.

Los análisis de Vladimir Propp (1895-1970) sobre cuentos populares rusos han sido el punto de partida. «Propp analizó varios de estos cuentos –explica Gervás– y planteó una posible estructura común a todos ellos, y yo creé un programa que, utilizando esa estructura, generaba a su vez otros cuentos. Cuando me plantearon entrar en el proyecto del musical pensé que necesitábamos una teoría equivalente y analizamos cuarenta y cuatro musicales para adivinar cuál podría ser la estructura común. Creamos una base de conocimiento e hicimos un programa que puede generar diversas estructuras narrativas para musical».

«Propp plantea una unidad abstracta para analizar argumentos de temas narrativos –continúa Gervás–. Básicamente, en los cuentos populares rusos que analizó la base de toda la historia es bien una carencia, bien una villanía; eso genera el conflicto de la historia y a partir de ahí se suele encontrar al malvado que hace algo y al héroe que decide reaccionar y empieza cosas para terminar enfrentándose al malvado. Es un esqueleto bastante abstracto, y Propp llega a la conclusión de que hay un vocabulario (algo parecido a los ladrillos de lego) con el que se construyen, a partir de distintas combinaciones, las historias».

Los «ladrillos»

A partir de ahí, Gervás y su equipo se inventaron un vocabulario adecuado a los musicales, con diferentes «ladrillos»: «Chico conoce chica, chico pierde a la chica, chico recupera a la chica… Y todas las combinaciones intermedias: chica está enamorada de dos chicos distintos, un adulterio, éste deja de querer a la que quería… A partir del análisis de los musicales, determinamos en qué orden se podían encadenar, cuáles producen alegría o tristeza, cuáles suelen ir acompañadas de violencia… Con toda esta información, el sistema aprende un esquema básico de musical que puede aplicarse».

La historia de «Beyond the Fence» está ambientada en los años ochenta, durante unas protestas ocurridas en Gran Bretaña contra las bases americanas. Pero en la elección del tema no ha intervenido Gervás, cuyo programa puede tanto evaluar la calidad de la historia: «Evidentemente, una historia de cincuenta personajes que solo intervienen un par de veces no tiene ningún interés –dice–, como elegir por dónde quieres que se vaya desarrollando el argumento; pero nos pidieron que hubiera cierta limpieza, y que lo que aporta la máquina lo haga sin intervención del usuario».

Pablo Gervás, que en su etapa de estudiante en Londres cantó en el musical de Cole Porter «Kiss me, Kate», se vuelve hacia el ordenador en su despacho de la Facultad de Informática de la Universidad Complutense y señala los «ladrillos» que han servido para levantar el argumento del musical: «Al programa se le introduce un vocabulario de grandes abstracciones, que es el que maneja –explica–. En este caso tenemos un rapto, un adulterio, estás enamorado de un enemigo, tienes una aspiración, consigues tu aspiración, alguien te ayuda, el chico encuentra a la chica, un engaño, una derrota, alguien que se va de viaje, un desastre, una tarea difícil, un descubrimiento, un disfraz… Ese tipo de cosas. Y cada una de ellas está codificada por dentro, qué personajes aparecen y qué es lo que pasa: para que haya un disfraz, tiene que haber un personaje que lo lleve y se produzca una situación de engaño. Estos son los datos que maneja el sistema, a los que hay que añadir una serie de reglas: cuando hay una pelea, o pierdes o ganas; cuando matas a alguien por equivocación, te entran remordimientos; cuando a alguien le han raptado, se escapa; cuando a alguien le ha faltado algo en un momento de la historia, luego lo consigue… Estas reglas se van utilizando para ir encadenando los otros elementos, para darle coherencia a la historia, ofreciéndole soluciones».

«Hay que tener en cuenta –continúa Gervás– cuándo termina la historia. Los caminos que has abierto los tienes que ir cerrando; la situación, si es triste o alegre, violenta, si genera sorpresa… si tienes celos porque la chica quiere a otro o porque se quieren los dos; son situaciones diferentes, y cada caso abre un camino distinto».

La participación de Gervás es tan solo una pata del banco de este musical. «Hay otros equipos que han creado las distintas piezas, a las que han tenido acceso otros miembros del equipo, que son los que han montado el musical». En su caso, ProppWryter ha generado una historia con un determinado número de personajes concretos, pero que no dice nada de ellos. «Solo dice lo que les va pasando. Y no sé si la descripción de personajes la han hecho ellos o si han recurrido a otro programa», concluye Gervás.

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