Cultura - Teatros

«Monsieur de Pourceaugnac», la incorrección política de Molière

Los teatros del Canal presentan esta comedia ballet dirigida por William Christie y Clément Hervieu-Léger

Una escena de «Monsieur de Pourceaugnac»
Una escena de «Monsieur de Pourceaugnac» - ABC

En 1669, y «para los divertimentos del Rey Luis XIV», escribió Molière la comedia-ballet «Monsieur de Pourceaugnac», a la que puso música Lully y que, precisamente porque la partitura está imbricada en la acción -cosa que no ocurre en otras piezas similares, donde la música es prescindible en la historia-, no se ha representado tanto.

Ahora llega a los teatros del Canal -al «club del Gourmet», según expresión acuñada por Albert Boadella- una exquisita producción que lleva la firma de William Christie, probablemente el mayor experto en la música barroca francesa, y que interviene al frente de Les Arts Florissants; y Clément Hervieu-Léger, antiguo miembro de la Comédie-Française, y con una larga experiencia en el teatro de Molière. En 2010 creó con el español Daniel San Pedro la Compagnie des Petits Champ, una de las productoras del espectáculo. Éste lleva el sello del Théâtre des Bouffes du Nord, espacio dirigido por uno de los mitos del teatro europeo, Peter Brook.

William Christie califica «Monsieur de Pourceaugnac» como «una obra muy moderna, a pesar de tener más de cuatrocientos años» y la define como «políticamente incorrecta». «Nos lo estamos pasando en grande haciéndola», reconoce. ¿Por qué dice que es políticamente incorrecta? «Lo es desde la primera hasta la última sílaba -asegura-. Se ríe del regionalismo, algo que aparentemente preocupa mucho por aquí -añade con su habitual ironía británica-; se ríe igualmente de colectivos como los médicos, los abogados, los banqueros... Salvo quizás la religión, que aborda en otras obras, se rie de todo. Si Molière escribiera hoy en día, se reiría de la gente que no es capaz de reírse de sí misma. Por eso es tan actual, porque todo está ahí».

El músico británico, afincado en Francia desde hace muchos años, define la corrección política como «una enfermedad que se ha extendido sobre todo en las universidades americanas; no sé cómo se recibiría allí esta producción».

Los grandes temas de Molière -matrimonio, muerte y dinero- están presentes en esta obra, que exige de los cantantes que actúen de los actores que canten, y de todos que bailen. «Todos los elementos -dice Daniel San Pedro- están integrados en el juego que propone el espectáculo, todos contamos la historia y todos bailamos».

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