La soprano Julia Lezhneva durante el concierto
La soprano Julia Lezhneva durante el concierto - Jordi Ribot
Festival Castell de Perelada

Lezhneva, puro virtuosismo

El debut de la soprano rusa Julia Lezhneva, acompañada de Mijaíl Antonenko al piano, dejó muy claro su poderío en el ámbito de la música antigua y sacra

PereladaActualizado:

El debut de la soprano rusa Julia Lezhneva en el Festival Castell de Perelada, acompañada de Mijaíl Antonenko al piano, dejó muy claro su poderío en el ámbito de la música antigua y sacra y en el «bel canto» barroco, en el que impresiona por sus extraordinarias dotes técnicas y virtuosísticas. La jovencísima intérprete, que este curso vivió su debut en el Liceu de Barcelona con «Don Giovanni», impactó sobre todo por su sentido del ornamento, por su impresionante delicadeza en pianísimos y trinos, por su sabio uso de los reguladores y la «messa di voce», por las escalas y la coloratura, por su sentido del «legato» y el control del «fiato»... Toda la técnica a su servicio, brillando en Händel y en Porpora y encantando con su «Exultate jubilate» con sus propias variaciones (¿por qué no cantó el motete completo?)

Romanticismo

En la segunda parte Lezhneva atacó obras de Rossini y Schubert. En su confrontación con el Romanticismo Rossini ganó por goleada: el «bel canto» está claro que es lo suyo, en cambio en los «Lieder», no llegó a entusiasmar a pesar de la delicadeza de su interpretación. Con Rossini triunfó tanto en la «Regata veneziana» como en la gran escena de «La donna del Lago», donde nuevamente impuso una óptima vocalidad. El pianista Mijaíl Antonenko se acopló a sus necesidades y gustó bastante en el «Impromtu» de Schubert que dio paso a los «Lieder», canciones que requieren extrema profundidad en la expresión por el fraseo. En las propinas volvió la pirotecnia vocal con una espectacular muestra de la obra de Carl Heinrich Graun (compositor que acaba de rescatar en un disco) y otra de Porpora, ambas coronadas por una canción de Rajmaninof.