José Luis Gómez, en una escena de «Unamuno»
José Luis Gómez, en una escena de «Unamuno» - Sergio Parra

José Luis Gómez: «El rencor es lo peor para el ser humano, lo más corrosivo»

El actor y director estrena en La Abadía un espectáculo sobre la obra del pensador vasco, al que vuelve a encarnar

MadridActualizado:

«Venceréis, pero no convenceréis». El 12 de octubre de 1936 Miguel de Unamuno respondía con esta frase a las descalificaciones que Millán Astray, fundador de la Legión, vertió tras un discurso del intelectual vasco. Y esas palabras son las que envuelven también al nombre de Unamuno en el título del espectáculo que sobre él estrenará José Luis Gómez en La Abadía la semana que viene. Él mismo encarna al escritor, cuyas palabras son la base del texto, y la dirección de la función la comparte con Carl Fillion.

«La velada en Benicarló», de Manuel Azaña, que José Luis Gómez interpretó en 1980, cuando codirigía con Núria Espert el Centro Dramático Nacional, está en la raíz de este «Unamuno». En el programa de aquel estreno, Gómez incluyó la carta del pensador vasco al escultor Quintín de Torre en la que, «ya caído del caballo del engaño y de la ilusión [en un principio, Unamuno se adhirió al movimiento de Franco], le habla sobre la terrible represión de la retaguardia, de la que exoneraba a Franco».

Memoria histórica

Otra de las columnas que sostienen el espíritu de esta función es la vivencia, por parte de Gómez, de la recuperación de la memoria histórica en la Alemania de los años cincuenta y sesenta. «No se puede imaginar lo que fue aquella época. Los gobiernos cristiano-demócratas se empeñaron en una reconstitución absoluta de la memoria histórica, con los procesos de “desnazificación”».

Éste es el caldo de cultivo que le hizo a José Luis Gómez volver la mirada sobre Unamuno, un autor al que empezó a leer con 17 o 18 años. Lo hizo con un «impulso civil». «Sentía -confiesa- que era mi obligación recuperar el pensamiento y las palabras de Miguel de Unamuno. La Guerra Civil fue, quizás, la tragedia más importante de la Historia de España, después de la Reconquista; destruyó la primera democracia española. Pero es que estamos viviendo la mayor crisis desde que se reconstituyó -y muy bien- la democracia en España».

Se admira José Luis Gómez de la actualidad de Miguel de Unamuno. «Estremece leer sus textos», dice, y recita uno de sus discursos, pronunciado en 1932, y que está incluido en la función. «Un referéndum ha venido a ser esa votación del Estatuto de Cataluña y la votación que se ha hecho en mi tierra vasca y que se hará acaso en otros sitios. Pero eso realmente es un absurdo. Una cosa compleja no se puede votar. Un pueblo nunca se entera suficientemente de eso. Se dice “la voluntad popular”. El pueblo -hay que decirlo- no tiene voluntad en cosas de estas, tan complejas. Es de unos cuantos que lo dirigen o tratan de dirigirle, y la mayor parte de las veces ni se entera el pueblo de lo que ha votado». «Estremece -acota el actor y director- lo que decía Unamuno».

Fecundas adversidades

Y prosigue Gómez con sus ejemplos: «Profeso que lo que ciertos cuitados han dado en llamar la Anti-España -cita nuevamente a Unamuno- no es sino otra cara de la misma España que nos une a todos con nuestras fecundas adversidades mutuas. En todas sus formas, aun las más opuestas y contradictorias entre sí, siendo de buena fe, cabe salvación civil…». Respira profundamente José Luis Gómez; «Son textos urgentes, y este empeño nace de la necesidad de contribuir a la memoria histórica desde la reconciliacion y del perdón, que es algo fundamental; es un elemento sustancial en la vida humana, la pervivencia del rencor es lo peor que le puede ocurrir a una persona. Lo más corrosivo para su función en la vida y para su logro como ser humano. El perdón trasciende el mero hecho político. Esto es lo que me ha llevado, con toda honestidad, a levantar esta función, y me ha alejado de la ambición, como actor, de hacer “Ricardo III” o “Rey Lear”, que estoy en edad. Hacer “Unamuno” es urgente; pero no pretendo ningún medro».

«Destacar lo que nos une por encima de lo que nos separa»: ¿es la lección última de la función? «Sin duda», concluye Gómez. «Este trabajo quiere aportar, sobre todo, vinculación».