Una escena de la obra, con Jacobo Dicenta como el Comendador
Una escena de la obra, con Jacobo Dicenta como el Comendador - MarcosGPunto

«Fuenteovejuna»: un pueblo que mira hacia otro lado

La Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico presenta la obra de Lope de Vega, bajo la dirección de Javier Hernández-Simón

MadridActualizado:

«Fuenteovejuna» es, para cualquier director de escena, un Himalaya que hay que escalar con precaución. «Es un torrente en el que te sumerges y te arrastra, tal es su fuerza», dice Javier Hernández-Simón, responsable de la puesta en escena de la obra de Lope de Vega que presenta a partir de hoy la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico en el teatro de La Comedia. Jacobo Dicenta (actor incrustado dentro del elenco estable del conjunto, y que interpreta al Comendador), Paula Iwasaki (Laurencia) y Pablo Béjar (Frondoso) encabezan un reparto de más de una veintena de intérpretes. «Es uno de los grandes textos no solo de nuestro teatro, sino del teatro universal -asegura Hernández-Simón-. Es una obra compleja, que se puede abordar desde muchas zonas, que pendula mucho entre la brutalidad y la belleza, entre lo más cruel y lo más poético».

Antonio Gades se refería a «Fuenteovejuna» como un «canto a la solidaridad de un pueblo». Hernández-Simón lo ve al revés. «Creo que es justamente lo contrario. Nos muestra una sociedad muy insolidaria, con una gran facilidad para mirar hacia otro lado cuando la injusticia no le afecta directamente. Siempre se ha idealizado ese aspecto de pueblo revolucionario y solidario, pero a mí me cuesta verlo así. Ha habido violaciones y torturas, pero no hacen nada hasta que tocan a las fuerzas vivas del pueblo... Para mi, “Fuenteovejuna” es el paradigma de la sociedad en la que vivimos, con una gran facilidad para mirar hacia otro lado. Me recuerda el poema de Brecht: “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista...”».

Alberto Conejero es el autor de la versión: «Ha habido un gran trabajo de limpieza del texto para clarificarlo -dice Hernández-Simón-, y ha hecho una versión muy clara y muy directa en la que se apuntan algunas ideas sobre nuestro concepto de la obra; ha incluido algunos textos de otras piezas de Lope y se han adecuado las edades de los personajes al elenco; creo que es una versión muy audaz pero a la vez muy respetuosa con el original».

Cuenta Hernández-Simón con el elenco de La Joven. «Un reparto así condiciona el montaje... Y no lo condiciona. No he hecho un planteamiento diferente que el que hubiera hecho con otra compañía diferente. Sí hay que tener en cuenta que son muchos actores y yo quería desde el principio hacer un profundo trabajo de elenco: muy coral. Prácticamente están todos en escena todo el tiempo». La juventud de los actores no significa bisoñez. «Muchos de ellos tienen una trayectoria estimable, y todos tienen un gran talento. Te dan, claro, un plus de vitalidad y de “hormonas desbocadas” que hay que aprovechar. Y la escenografía y la puesta en escena se ha diseñado sobre la base de lo que los actores te pueden dar. Hay coreografías, cantos corales, un movimiento escénico muy intenso... Y eso lo puedes hacer con un elenco de estas características».

Javier Hernández-Simón aplaude el proyecto de La Joven. «Garantiza una manera de entender el verso y el teatro clásico español de una forma mucho más dinámica, vital y alegre que conecta más con el espectador. Y, sobre todo, que garantiza un futuro». El verso, en sí mismo, no es una barrera. «Al contrario, es una herramienta -argumenta el director-; es un tipo de lenguaje de una preciosidad y una hermosura que no tienen otro tipo de textos, y a la vez su propio ritmo crea una sensación física en el espectador. El verso, bien utilizado, potencia todo lo bueno del teatro».