Deborah Colker
Deborah Colker - SMEDIA

El espectáculo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro llega a Madrid

La encargada de la ceremonia de apertura, Deborah Colker, confiesa que tuvo «muchas discusiones» para poder imponer su libertad artística

La bailarina y coreógrafa estrenó «Vero» el pasado domingo en Zamora y ahora llega a Madrid, los día 12 y 13 de septiembre

MADRIDActualizado:

Cada cuatro años un espectáculo copa los televisores de millones de espectadores que no han tenido la oportunidad de estar presentes en él: la apertura de los Juegos Olímpicos. Danza, música, escenarios genuinos y juegos de luces se fusionan para representar la cultura de cada país anfitrión; el último, Río de Janeiro. Y ahora, la responsable de esta exhibición se estrena en Madrid, tras pasar por Zamora el pasado domingo.

La coreógrafa y bailarina Deborah Colker (Río de Janeiro, 1961) fue la encargada de dirigir a los 6.000 voluntarios en Brasil, y llega ahora por primera vez a España, junto a su compañía de danza, para emocionar con la adaptación de la ceremonia olímpica «Vero». Una fusión de sus dos icónicos trabajos: «Velox crea un diálogo entre el límite del cuerpo con la ley de la gravedad, es energía, y Rota es movimiento y poesía». Juntos son «una bomba», sostiene Colker.

La brasileña fue escogida para esta ardua tarea por su reconocimiento internacional en el mundo de la danza. Ella fue la primera mujer y la primera latinoamericana en crear y dirigir un montaje para el Circo del Sol, «Ovo» (2009), una inmersión en el mundo de los insectos. El encargo de dirigir el espectáculo de los Juegos Olímpicos, aunque le «encantó», también le costó «muchas discusiones» para lograr imponer su personalidad con la que pretendía exhibir ante el público las danzas de las calles de Río de Janeiro.«Traté de hacer un trabajo que pudiera ser políticamente posible y artísticamente bueno», explica.

VELOX
VELOX- SMEDIA

«Trabajé como una loca, mi sangre estaba en el escenario», recuerda. Por eso, responde con un «no» rotundo a la posibilidad de volver a dirigir un espectáculo de estas características: «Prefería no hacerlo, me gusta tener libertad artística, pero quién sabe». De hecho, asegura que la misma productora de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro ya le ha propuesto participar en un proyecto similar en China.

Aun así, a pesar de los problemas que sabría que tendría por la situación del país y de la parte política, valora positivamente esos meses de constante esfuerzo: «Hicimos algo de calidad y muy profesional, sin tanto dinero pero con creatividad». Con esta frase resume su experiencia en la ceremonia que tuvo un presupuesto diez veces menor que la de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.

Visibilidad de las personas «marginadas»

La coreógrafa, antes de este evento, ya contaba con experiencia en el mundo del deporte. Colker practicó voleibol y fruto de ello surgió la idea de hacer «dialogar al deporte con la danza para romper los límites del cuerpo». Un aprendizaje que también combina con sus estudios de psicología, que le han ayudado a relacionarse con los grandes equipos de creaciones. «Suelen tener mucho ego», sentencia.

Para ella los requisitos imprescindibles para sus bailarines es que «tengan una buena técnica clásica y que tengan consciencia tanto de su propio cuerpo como del movimiento para expresar con libertad». Habilidades que deberán demostrar en la pared vertical de siete metros con una rueda que ocupará el escenario del Teatro de la Luz de Madrid. «Bailarán de una manera muy diferente», adelanta Colker.

La coreógrafa ya está pensando en su nuevo proyecto, que requerirá al menos tres años de preparación -al igual que el resto-. «Un espectáculo es una vida, es algo que trata de expresar una idea o mirada». Todo comienza con una idea y se desarrolla con un trabajo exhaustivo de investigación sobre la geografía y cultura que se va a plasmar en la obra, explica.

Su sueño: hacer visible a las personas «marginadas», como ya lo hizo en su espectáculo «El perro sin plumas». «Quiero hacer algo con la terapia genética para mejorar la vida de tantas personas», comenta Colker a quien le cambió la vida después de que a su nieto de 8 años le detectasen una enfermedad rara. «Con su nacimiento cambié todo mi pensamiento de ciencia, arte y de la vida». Por este motivo ahora pretende que a través de sus obras los «políticos, bailarines… todos, pongan la atención requerida a este problema».