Eva Marciel y María Besant, en «La cueva de Salamanca»
Eva Marciel y María Besant, en «La cueva de Salamanca» - CNTC

Una comedia clásica sobre estudiantes y magia

La Compañía Nacional de Teatro Clásico presenta «La cueva de Salamanca», de Ruiz de Alarcón, bajo la dirección de Emilio Gutiérrez Caba

MadridActualizado:

Juan Ruiz de Alarcón (1581-1639) tenía veinte años cuando dejó su México natal para viajar a Salamanca a estudiar en su universidad. Allí conoció la leyenda de la cueva salmantina situada a espaldas de la catedral en la que ocurrían sucesos mágicos. El autor, fascinado por todo ese mundo -como demostró a lo largo de toda su obra-, escribió su comedia «La cueva de Salamanca» alrededor de 1613, fecha en que, según Lina Rodríguez Cacho, se pudo estrenar (aunque no existe testimonio más que de una representación en Madrid en julio de 1623).

Las celebraciones del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca son una buena excusa para que esta obra vuelva a la vida, de la mano del productor Salvador Collado, que ha contado con la colaboración de la propia Universidad y de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que la acoge ahora en su programación.

Emilio Gutiérrez Caba es el autor de la dramaturgia y de la dirección de la función, cuyo reparto componen Eva Marciel, María Besant, Daniel Ortiz, Juan Carlos Castillejo, Chema Pizarro y José Manuel Seda. La escenografía la firman Alfonso Barajas y el graffitero Suso33, que ha realizado los telones.

Emilio Gutiérrez Caba relata que cuando recibió el encargo de «estructurar un espectáculo que reflejara la Salamanca del siglo XVII» revisó varios textos y encontró en la comedia de Ruiz de Alarcón la más idónea, «porque reflejaba a la perfección la vida cotidiana de aquella sociedad». En su dramaturgia, Gutiérrez Caba ha imaginado a una compañía teatral que, tras buscar textos, decide poner en pie, precisamente, «La cueva de Salamanca». El director, para el que la mayor virtud del texto es «la claridad y sencillez del verso y la facilidad con la que se escucha y llega al público», emplea en la función también fragmentos de «La feria de Salamanca», de Antonio Mira de Amescua, y «Obligados y ofendidos y Gorrón de Salamanca», de Francisco de Rojas Zorrilla.